"Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas"

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lunes, 7 de marzo de 2016

Blim o la crónica de una muerte anunciada / Columna

De medios y otros demonios

Blim o la crónica de una muerte anunciada

J. Israel Martínez Macedo

La aparición de Blim como competencia de Netflix ha detonado una serie de comentarios positivos (algunos evidentemente pagados por Televisa) para augurarle, a la plataforma mexicana, éxito ante la avasalladora maquinaria de entretenimiento en que se ha convertido el gigante norteamericano.
Los análisis se basan en las propias estadísticas de Netflix que revelan que, en México, los contenidos de Televisa se encuentran dentro de las series más vistas de la plataforma internacional que, al mismo tiempo, acaba de anunciar que es la primera en llevar su servicio a los cinco continentes.
Sin embargo, los análisis de los medios digitales no sólo deben centrarse en números; los principales especialistas recomiendan observar y comprender el contexto de la información y no caer en el engaño en las cifras.
Revisando el contexto de los contenidos de Televisa en Netflix, la mayoría de los usuarios reconocen que los ven luego de que descubren que ahí están, es decir, la gente entra a ver las series que la plataforma produce y ya estando ahí se dan cuenta que están los programas que alguna vez vieron.
Respecto a los contenidos en línea que Televisa ha colocado a disposición de la audiencia de Internet, solo se trata de programas que tienen mucho tiempo de haber estado en la pantalla chica.
Esto significa que Blim no soluciona, sino que profundiza el problema fundamental que la empresa de Emilio Azcárraga se ha negado a enfrentar por todos los medios posibles: mayor calidad e inversión en la producción de contenidos.
Los análisis que le auguran éxito a Blim por las cifras no contemplan que Televisa tiene muchos años de no hacer una buena producción en términos de entretenimiento de calidad (porque técnicamente cumplen con los estándares).
Las historias que la televisora de San Ángel son refritos de refritos de refritos de muchos años a los que solo les va cambiando los actores y (solo un poco) el nombre; como resultado las audiencias disminuyen.
Pasado el tiempo, ocasionalmente la gente se reencuentra con esas historias y las vuelve a ver por el sentimiento de nostalgia que le genera pero nada más. Sin nuevas historias, sin nuevas producción, el ciclo se cierra.
El éxito de Netflix radica en su capacidad de producir historias interesantes, atractivas, con situaciones novedosas, el de Televisa en dicha plataforma se sustenta en colgar sus nostálgicas producciones.
A final de cuentas será el tiempo el que determine si Blim pudo o no con el gigante de contenidos, si la gente se tiene que decidir por pagar una u otro servicio ¿cuál escogerá? es de agradecer que, por fin, ya no haya telenovelas y “familias Peluche” en Netflix, por eso: gracias Televisa.

@Mega_J_Israel_M
israel_martinez@milenio.com

lunes, 30 de noviembre de 2015

Detrás del fin de Chabelo / Columna

De medios y otros demonios

Detrás del fin de Chabelo

J. Israel Martínez Macedo

Los rumores terminaron de la única forma en la que podrían haber concluido: el anuncio hecho por Xavier López oficializó el final, no solo de un programa que inició en el mítico 1968, se trata del último vestigio de una era completa que desaparece por completo de un mundo que es totalmente distinto al que lo vio florecer.
El próximo domingo 6 de diciembre, el programa cumpliría 47 años e iniciaría su año número 48; no obstante, dos semanas después llegará a su fin en lo que se espera sea una de las emisiones más seguidas de todo 2015.
“En familia con Chabelo” representa una era en la que no había que contar una historia, bastaba con tener una barra programática que cubriera espacios de transmisión en función de los horarios en los que se suponía que los televidentes estaban frente al aparato reproductor.
La televisión mexicana producía contenidos propios, había programas pensados para cada tipo de audiencia; eran los tiempos en que los niños veían “El tesoro del saber”, “Odisea burbujas” o los “Cuentos del espejo” con los que no solo se entretenían sino recibían contenido educativo.
“En familia con Chabelo” no era precisamente educativo pero ofrecía entretenimiento a través de concursos de habilidades y conocimientos en los que los niños podían obtener los juguetes de moda o regalos de todo tipo de patrocinadores.
La sociedad evolucionó pero la televisión no. Televisa se llenó de programas comprados en el extranjero porque eran más baratos que producir, además de que la audiencia favorecía la novedad de esos esquemas; el modelo de negocio se antepuso al modelo de medio de comunicación y las consecuencias son visibles actualmente.
La empresa enfrenta una de sus peores crisis porque está sumida en un tobogán de pérdidas económicas del que no encuentra salida; el problema sustancial es que se está tratando de combatir un incendio lanzando agua a las partes altas de las llamas y no a la base.
Los rumores sobre la manera en que se solucionarán los problemas incluyen, entre otras cosas, el cierre de filiales en los estados y la eliminación de producciones repetitivas son algunas de las estrategias que se escuchan en los pasillos de la televisora.
El final del programa de Chabelo termina con una época en la que las televisoras producían contenidos originales y propios basados en valores nacionales y para públicos masivos que se segmentaban por horarios de uso.
La televisión compite ahora con Internet, con producciones de contenidos permanentes, con estrategias de mercado más agresivas sustentadas en resultados medibles para anunciantes que también viven momentos de angustia. El 20 de diciembre no solo es el fin de Chabelo, termina una era de la televisión mexicana.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 23 de noviembre de 2015

Solo un apagón tecnológico / Columna

De medios y otros demonios

Solo un apagón tecnológico

J. Israel Martínez Macedo

El apagón analógico llegará a México el 31 de diciembre de este año y pese a los intentos del gobierno de informar sobre el tema, la realidad de las cosas es que mucha gente no ha entendido de qué se trata ni cómo les puede beneficiar o perjudicar esto.
Apagón analógico es como se le ha denominado al proceso de transición en el que la televisión dejará de transmitir su señal por ondas electromagnéticas para hacerlo por señal digital, lo que generará cambios en la forma de ver televisión.
El problema con esta transición en nuestro país es que no solo la gente no está enterada de la fecha o las cuestiones que implican este proceso, también existen muchas lagunas que no se han despejado debido a ambigüedades en la legislación que no han querido ser solventadas.
El primero de enero de 2016 no solo será el inicio de un año más, también el de una nueva forma de ver televisión y eso será a través de un sistema que permite la multiplicidad de señales a través de la subdivisión de las bandas asignadas a los medios convencionales.
Dicho de un modo más sencillo y simple, la televisión digital permite que las empresas que controlan los canales puedan hacer uso de los canales secundarios a través de los cuales pueden transmitirse contenidos independientes de los de la señal original.
Es como si cada televisora tuviera, ahora, más canales que antes y, por lo tanto, podrá explotarlos como cada una decida, pues no han quedado claros los alcances de la ley en este sentido.
Más aún, la discusión sobre el cobro por esos canales sigue sin resolverse y mientras se mantenga así se abre la puerta a que las televisoras conviertan un bien público en un mecanismo privado de consumo.
Aunado a ello está el tema que involucra los receptores. Si bien el gobierno federal ha aprovechado la medida para utilizarla dentro de sus políticas asistencialistas más criticadas lo cierto es que aún hay un alto número de habitantes que no tienen forma de recibir la señal.
Conforme se acerquen los días el tema irá subiendo de nivel y la dudas seguirán acumulándose; no obstante, las ciudades en las que el apagón tecnológico son cada vez más.
Un tema tan banal puede convertirse en una de as peores crisis de la administración peñista dadas las características de una población que soporta cualquier abuso de autoridad siempre y cuando se mantenga conectada a sus aparatos televisores.
En contraparte el apagón analógico no representa, en estricto sentido, un cambio en la forma en que las televisoras realizan contenidos, aunque habrá más canales, todos ellos estarán ocupados con la producción de baja calidad que hay llevado a las empresas a una crisis nunca antes vista; en México se trata de una transformación tecnológica y solo eso.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

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