"Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas"

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Gabriel García Márquez

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domingo, 23 de diciembre de 2012

Primera visita al Edomex de Enrique Peña como presidente / Crónica

CXCVII Aniversario Luctuoso de José María Morelos y Pavón

Primera visita al Edomex de Enrique Peña como presidente

"¡Peña, Peña, Peña!". La gente de Ecatepec recibe a la comitiva que encabeza el Presidente y que escolta el gobernador del Estado de México. Cuesta trabajo evitar la remembranza a los días de la campaña electoral al escuchar el grito "sí se pudo".

J. Israel Martínez - Ecatepec

El frío del amanecer cala en Ecatepec. Pese a la presencia de un sol pleno, resultado de un cielo totalmente despejado, el día se presenta propicio para la primera visita oficial de Enrique Peña Nieto a su estado natal desde que asumió la Presidencia de la República. Lo hace en el marco del aniversario luctuoso de José María Morelos y Pavón, accidental o intencionalmente, en la tierra del gobernador Eruviel Ávila Villegas.
La seguridad en el centro de Ecatepec es extrema: dos arcos para detección de metales antes de llegar a las vallas metálicas de color verde instaladas desde la noche previa por el Estado Mayor Presidencial; un segundo acceso, filtró para ingresar a la explanada municipal. "Nadie pasa sin sticker" indican en la puerta y lo hacen efectivo cuando el secretario de Seguridad Ciudadana, Salvador Neme Sastré, intenta atravesar sin identificador. Es remitido a otro acceso.
El momento de la espera. Secretarios del gabinete estatal aprovechan para saludarse y darse a notar al frente. Se notan ansiosos de ser vistos por el Presidente, miran a algún alguien en las primeras filas, sonríen, le asienten con la cabeza, llevan la palma de la mano derecha al pecho y les extienden el dorso hacia ellos. El ritual se repite varias veces en distintos funcionarios. Abajo, la gente se alista con un sentimiento similar pero distinto, el de la emoción de ver al mandatario que sienten suyo, a "Enrique".
"¡Peña, Peña, Peña!". La gente de Ecatepec recibe a la comitiva que encabeza el Presidente y que escolta el gobernador del Estado de México. Cuesta trabajo evitar la remembranza a los días de la campaña electoral al escuchar el grito "sí se pudo".
En las pantallas se puede ver el lento avance del mandatario federal. Una mujer se cuelga al cuello del presidente y lo jala hacia sí, el público asistente no puede más que exclamar de emoción al ver la escena en las pantallas gigantes dispuestas para el evento. Su Presidente sigue dando muestras de cercanía, sigue siendo su "Enrique".
Con la emoción en el rostro, los invitados a la ceremonia se arremolinan contra las vallas metálicas blancas colocadas para marcar las secciones y despejar los pasillos. El Presidente rompe el protocolo, se trepa a una cerca de metal y desde ahí saluda, fiel a su costumbre modifica su recorrido para alcanzar todos los accesos y saludar a toda la gente posible.
El gobernador mexiquense, emocionado por igual, alienta las porras e incita a gritar "¡Peña, Peña!" mientras avanza la comitiva. Ante el unísono "sí se pudo" los mandatarios federal y estatal arriban al podio en el que ya los esperan secretarios de ambos gabinetes.
El Himno Nacional Mexicano se entona con solemnidad y se presenta a los integrantes del estrado. Un impasse que sirve de aplausometro en el que el Presidente de la República muestra el músculo de popularidad apenas por encima del local Eruviel Ávila.
Comienzan las participaciones, sin pena ni gloria, el alcalde Indalecio Ríos utiliza su espacio para ensalzar a los dos mandatarios visitantes y decir algo sobre su municipio, sobre Ecatepec. Eruviel y Enrique platican entre sí; todos oyen, nadie escucha.
En su turno al habla, el gobernador mexiquense camina ansioso, a velocidad; se dispone frente al micrófono para deshacerse en halagos al mandatario federal y saludar a la gente de la localidad. Más como docente que como político, Eruviel Ávila repasa la vida de Morelos para aludir a la igualdad y equidad, provocando los sentimientos de injusticia e inseguridad que años atrás dieron pie al levantamiento armado que derivó en la independencia del país.
Rosario Robles Berlanga, secretaria de Desarrollo Social del gobierno federal, saca el evento del ambiente de clase de historia y lo devuelve a su ámbito, al de la ceremonia oficial, un acto político que sirve para recordar la importancia de seguir con la construcción del país. Lejos del idealismo manifestado por su antecesor, centra su discurso en el realismo de la sociedad mexicana moderna y logra arrancar el solitario pero valiente aplauso de una mujer de suéter y gorra rojas.
El sonido local anuncia que Presidente y gobernador deben dirigirse al monumento a Morelos, Galeana y Matamoros para hacer guardia y presenciar una salva de honor a cargo del cuerpo de fusileros del Ejército nacional. El disparo unísono de las armas hace saltar a la audiencia y arranca risas de nerviosismo entre los asistentes que recurren al aplauso para recuperar la ceremoniosidad.
Se entona, de nueva cuenta, el himno nacional. "¡Viva México!" grita un espontáneo al terminar. "¡Viva!" responde la gente.
El Presidente firma el libro de visitantes distinguidos del municipio con lo que se da por terminado el evento. Sin más, avanza hasta la camioneta negra que lo llevará de vuelta a la Residencia Oficial de Los Pinos. En el camino se despide de la gente que no se mueve de su lugar en espera de un adiós, que espera poder abrazarlo, que anhela poder decirle de cerca "¡felicidades! Enrique".

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 14 de febrero de 2011

Costos a largo plazo de obras viales / Crónica

Costos a largo plazo de obras viales


Los trabajos en la Lerma-Tres Marías y la ampliación de Las Torres hasta San Mateo Atenco así como la falta de limpieza de los canales que arrastran la basura colocan a los habitantes de la zona en una situación de riesgo por inundaciones


San Mateo Atenco – J. Israel Martínez


La construcción de la autopista Lerma-Tres Marías y la ampliación de la vialidad Las Torres hasta San Mateo Atenco colocan a los habitantes de la zona en una situación de riesgo por inundaciones y, al mismo tiempo, a las propias obras; sin considerar la alteración a su vida social.

Al recorrer el lugar se pueden observar una serie de pequeñas acciones realizadas por los constructores de ambas obras que amenazan conjuntarse en la temporada de lluvias a algunas omisiones de los servidores públicos, como la falta de limpieza de los canales que arrastran la basura desde Metepec, para abonar a una nueva inundación del municipio.

Un canal natural que sirve como dren y un cárcamo creado por la administración actual fueron cerrados para facilitar la construcción de la ampliación a la vialidad Las Torres lo que, sumado al aumento de nivel a un costado del borde del río Lerma para el paso de la Lerma-Tres Marías arrojará el excedente de agua que pueda registrarse justo a la población.


LA LERMA-TRES MARÍAS

En época de estiaje, la zona que bordea el río Lerma tiene una aridez muy peculiar. Cuando el viento sopla, el polvo se levanta y golpea el rostro, en tanto que se forman algunos remolinos en los campos que en unos meses mostrarán los retoños de la siembra.

Al lado poniente del caudal pueden observarse casas en las que viven una, dos o hasta tres familias juntas, las construcciones se encuentran rodeadas por varias parcelas. En las paredes de algunas viviendas aún pueden observarse las marcas de hasta un metro y medio de alto, remembranzas de inundaciones anteriores.

Por el lado oriente se observa el trabajo de camiones y aplanadoras que recorren lo que será la cinta asfáltica de la autopista Lerma-Tres Marías que agilizará el escape del Distrito Federal a Cuernavaca, en el estado de Morelos.

Para realizar la obra, se observa una base de piedras de tepojal sobre la cual corre una fina capa arenisca que es aplanada por máquinas pesadas. Esto es así porque está construida sobre el borde entre la laguna y el río.

La vialidad tiene una altura que se observa por encima de la margen del afluente, lo que la convierte, al mismo tiempo en una especie de dique que, en caso de desbordamiento, arroja el agua hacia el otro costado, es decir: justo hacia las casas.

En algunos puntos pueden observarse tubos de concreto que, eventualmente permitirían el paso del agua hacia la laguna, pero estos también están por encima de la margen del río, con lo que se observa que el objetivo no es evitar que el agua sea lanzada hacia las casas sino que sólo no llegue a tal nivel que impida el tránsito por la vialidad.


AMPLIACIÓN LAS TORRES

Paralela a Paseo Tollocan se construye la ampliación a la vialidad Las Torres, que conectará Zinacantepec, Toluca, Metepec y San Mateo Atenco como una respuesta a los congestionamientos que se viven en la, hasta ahora, única vía de acceso a la capital mexiquense.

A sólo unas cuadras de la avenida Benito Juárez, la vialidad principal de San Mateo Atenco se había excavado un cárcamo de 50 metros de largo por otros 50 de ancho y tres de profundidad y estaba conectado por dos “brazos” que llevaban el agua que se acumulaba en la entrada del municipio a esa zona para minimizar el impacto de una posible inundación.

Al recorrer el camino que ocupará la nueva vialidad, justo a un costado del puente que se construye para librar el entronque con la Lerma-Tres Marías y el río Lerma, se observa el sitio donde fue construido el cárcamo, ahora relleno con arena que, según los vecinos, fue llevada por los camiones de la empresa encargada de la obra.

Del otro lado del camino se observa un canal, el de San Diego según señalan los lugareños; el agua estancada arroja un aroma desagradable y de un color verde intenso. Al fondo, se puede observar el motivo: para hacer pasar la vialidad, los constructores bloquearon la desembocadura.

Son estos pequeños detalles los que atemorizan a los habitantes. Saben que cada uno por sí mismo no representa un riesgo real pero también son conocedores de que en época de lluvias todos ellos se conjuntan hasta terminar en un mismo resultado: inundación.

Los vecinos están temerosos de que al cerrar los drenes naturales y el cárcamo, el agua no tenga a donde correr y termine estancada en la zona de San Pedro, justo en la entrada del municipio.

Cientos de familias ya piensan en cómo proteger sus cosas, sienten que se verán afectadas en cuanto comiencen las lluvias. El temor es a la magnitud del daño pues si en ocasiones anteriores, con los drenes libres, sufrieron por unos días; ahora sin ellos esperan estar bajo el agua un buen rato.

En algunas azoteas y patios ya se observan las lanchas que preludian el desastre. Por lo pronto las obras avanzan pues hay un compromiso qué cumplir aunque sea la población quien pague el precio más alto a largo plazo.

sábado, 24 de abril de 2010

Piden no modificar el nombre de la UAEM / Crónica

Piden no modificar el nombre de la UAEM


Los recibe el secretario de Rectoría y turna sus peticiones a las comisiones encargadas de analizar el proyecto


Toluca - J. Israel Martínez


Al grito de “UAEM se queda, Adolfo pasa” alrededor de 700 estudiantes universitarios de las distintas facultades de la Universidad Autónoma del Estado de México marcharon de Ciudad Universitaria al centro de la capital mexiquense para manifestarse en contra de la propuesta de adición del nombre de Adolfo López Mateos al de la Máxima Casa de Estudios de la entidad.

Los alumnos presentaron su pliego petitorio al secretario de Rectoría, Manuel Hernández Luna, quien los atendió afuera de las instalaciones del Edificio Central.

La cita fue a las 11:00 afuera de la Biblioteca Central, a ella acudieron alrededor de 200 estudiantes que comenzaron la marcha alrededor de Ciudad Universitaria. Al pasar frente a cada facultad se escuchaba el grito “ú-nan-se, ú-nan-se”, al que respondieron algunos uniéndose a sus filas.

El contingente duplicó su tamaño al tomar camino sobre la avenida Morelos cerca del mediodía. Con pancartas en mano, exigiendo no añadir al nombre de la institución el del ex presidente, enfilaron rumbo al Edificio Central de Rectoría ubicado en el centro de la capital mexiquense.

Conforme avanzó, el grupo se fue ganando adeptos, de todas las calles se veían salir universitarios que engrosaban las filas de los manifestantes quienes fácilmente cerraron los cuatro carriles de una de las principales vialidades de Toluca.

Pasando la clínica del ISSEMyM se sumaron alumnos con batas blancas y una pancarta en fondo blanco y letras azules: “¡Mentirosos! Los alumnos de la Facultad de Medicina no queremos en nuestro título el nombre de un político. Universidad autónoma, no rector autócrata”.

Las consignas se fueron improvisando en el trayecto: “La UAEM no se vende, el estudiante la defiende”; “sí al consenso, no al cambio”; “au-tono-mía” y “el que no salte quiere el cambio” se escucharon a lo largo del camino de más de 10 cuadras que los alumnos recorrieron en casi una hora.

Ocasionalmente, se escuchaba un sonoro “U-A-E-M” que retumbó en la calle silenciando los bocinazos de algunos automovilistas que intentaban llegar a sus destinos y que, resignados, no tuvieron más opción que observar el paso del contingente universitario.

Desde algunas oficinas gubernamentales, los empleados se asomaban por las ventanas y aplaudían a los estudiantes haciéndoles señales de apoyo con el puño en alto. En las calles las personas los veían pasar preguntando los motivos de la marcha y algunos locales cerraban sus cortinas por temor.

Altavoces en mano, algunos alumnos arengaban a sus compañeros pero también les recordaban que la manifestación era pacífica y que no había que hacer ningún ademán o muestra de falta de respeto, y así fue. El saldo de la manifestación fue blanco: ni pintas, ni negocios violentados, ni personas agredidas. Los estudiantes marcharon enfocados en el motivo que los unió.

Al llegar a la esquina de Morelos y Juárez, apenas una cuadra antes de llegar al Edificio Central de Rectoría, el grupo ya alcanzaba entre 600 y 700 universitarios. En su mayoría alumnos aunque algunos maestros también se mezclaron entre ellos para sumarse al rechazo de la propuesta.

Las consignas seguían surgiendo: “No somos uno, ni somos 100, todos somos, U-A-EM”. El grupo era ya completamente heterogéneo: Ciencias, Medicina, Ciencias Políticas y Sociales, Economía, Derecho, Ingeniería, Planeación Urbana, Humanidades y algunas prepas exigían al unísono el respeto a la institución.

Al llegar a su destino, se agruparon a las puertas del Edificio Central que ya habían sido cerradas por personal de seguridad. Salieron a su encuentro: el secretario de Rectoría, Manuel Hernández y el abogado general Hiram Raúl Piña Libien.

En lo que los alumnos organizaban una comisión para hablar con las autoridades universitarias, Hernández Luna informaba a los medios los detalles de la propuesta.

Dijo que el 30 de abril no es una fecha límite para la presentación del proyecto y que incluso podría irse hasta el mes de mayo; que están escuchando todas las posturas respecto a la propuesta y que éstas son turnadas a la comisión encargada de la evaluación del proyecto.

Explicó que a través del sindicato también se está haciendo llegar la información para que sus agremiados puedan manifestar su puntos de vista y que la propuesta hecha por las facultades de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, Economía, Química y el Plantel Adolfo López Mateos de la Escuela Preparatoria estará a disposición en su momento para ser consultado por toda la comunidad.

Una vez organizados, los estudiantes presentaron un pliego petitorio.

Algunos comenzaron a increpar al secretario de Rectoría que se limitó a ignorarlos y firmar de recibido el documento para dar media vuelta y desaparecer rápidamente.

Los manifestantes estuvieron todavía un tiempo fuera del Edificio Central para organizarse. Definieron realizar otro pliego para entregarlo a los diputados locales y solicitarles su apoyo; acordaron reunirse el próximo martes 27 de abril a las 11:00 horas en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, cuando el director de la institución, Nelson Arteaga Botello, rinda su informe y esperando que el rector, Eduardo Gasca Pliego haga acto de presencia.

Por la tarde, la Universidad emitió un comunicado en donde informa que recibió el pliego petitorio acompañado de 88 firmas y que fue turnado a las Comisiones Permanentes del Mérito Universitario y de Legislación Universitaria, así como a la Comisión Especial del Programa Legislativo del H. Consejo Universitario, encargadas de analizar la propuesta.

lunes, 5 de abril de 2010

Un Vía Crucis para los padres / Crónica

Un Vía Crucis para los padres


El sol adelantó una hora su aparición en el horizonte. Mañana fría, nublada a la medianía. Anunciaba la cercanía del fin o, tal vez, del principio, de un renovado, distinto, doloroso, penoso calvario


Toluca – J. Israel Martínez


Cada uno vivió su propio Domingo de Resurrección. Mauricio Antonio Gebara Rahal, Lizzette Farah Farah así como las hermanas Erika y Martha Casimiro Cesareo seguirán bajo investigación pero lo harán en libertad. Cada uno a su propio modo, mostrando las heridas de su respectivo Vía Crucis, abandonaron el Hotel Antigua, sede de arraigos de la procuraduría mexiquense en Toluca.

Todo estalló la tarde del sábado. Un rumor elevado a rango de noticia recorrió todos los portales de internet: La supuesta detención de quien se señala como amiga de Lizzette Farah, Amanda de la Rosa “La China”, levantó una tolvanera que ni la versión oficial de la dependencia negando el hecho lograba aplacar.

La confirmación de una incursión infructuosa en tierras veracruzanas apuntaba a ser la nota del día, la que impedía que el caso se perdiera con la tradición vacacional de Semana Santa.

Llegó el anuncio de un comunicado oficial de la procuraduría mexiquense, se esperaba el desmentido, nada más erróneo. El boletín informó sobre la solicitud de la dependencia para levantar un efímero arraigo de apenas seis días. Ambiguo, sin detalles, indefinido, el documento abrió el espacio a más especulaciones.

La maltrecha fachada estilo colonial del Hotel Antigua -burla del destino, ubicado a media cuadra de un kinder- se vio asaltada por fotógrafos y reporteros, ansiosos cazadores de una imagen, de una declaración de una mueca, de una expresión, de la nota del momento.

No ocurrió.

El anuncio generó la visita de los familiares que; sin embargo, sabían que no ocurriría esa noche. La libertad debía esperar.

La noche avanzó, las cámaras y micrófonos se esfumaron entre las sombras. En el anonimato de la oscuridad, de los vehículos genéricos que circulan a vuelta de rueda sobre la avenida Hidalgo, una voz solitaria, una mujer, la queja común de una sociedad que ha juzgado y sentenciado sin más pruebas que la conciencia social hecha personal: “pinche vieja asesina” un nuevo grito que exige una, quizás, “moderna crucifixión”; como aquella famosa, sin evidencias, con la sola presunción de culpabilidad.

A las 4:00 de la mañana no hubo más qué esperar. En la oscuridad, el metálico sonido del cerrojazo se adelantó al aviso: “Nadie entra ni sale, hasta las 8:00”. Y así fue.

El sol adelantó una hora su aparición en el horizonte. Mañana fría, nublada a la medianía. Anunciaba la cercanía del fin o, tal vez, del principio, de un renovado, distinto, doloroso, penoso calvario.

El cerrojo corrió de nuevo, ahora bajo la luz del día. Reaparecieron las lentes y los micrófonos, con ellos también el pesado tránsito. Anticipo inequívoco de un espectáculo digno del circo romano. Leones de chips, lentes y transistores que agrupaban la manada para el feroz ataque, expectantes de que la primera presa apareciera en la arena… y lo hizo.

A las 10:05, en un Honda Civic color blanco llegaron los primeros centinelas con la única misión de ayudar en el escape. Recibieron los embates de la manada. Sólo 10 minutos después apareció uno de ellos para dar la cara, para pedir respeto y comprensión al dolor de un padre cuya hija le ha sido arrebatada para siempre, sin saber cómo o por qué o por quién.

El normalmente agresivo embate bajó su intensidad pero no dejó de ocurrir. Flashes y carreras, tras un hombre afligido, pálido, deseoso de salir de ahí pero que nunca buscó ocultarse, sólo salir, simplemente salir de ahí; Mauricio era libre pero ¿libre para qué?

A las 11:00 el preludio a la siguiente salida. Una mediáticamente más interesante, más atractiva, más ¿morbosa? En una Lincoln Navigator aparecen dos nuevos guardias.

Ella entra al recinto de resguardo. Él espera afuera. Ella cruza el umbral cargando una pesada maleta deportiva roja y pide: “ayúdame a cuidarla”. Él la sigue decidido. Lizzette aparece en el umbral de la puerta metálica con el rostro cubierto hasta la nariz, atraviesa a rajatabla: empujones, jaloneos, gritos, cuestionamientos, dudas. No hubo respuestas, sólo una rápida, furiosa y violenta huída. Nada más.

Aún faltaban dos. Y su turno llegaría a las 11:40. Nuevamente dos custodios. Salvador Cuevas entró y salió con una bolsa de ropa, en un segundo ingreso sorprendió con un cargamento similar. Después, la aparición de dos mujeres que se cubrieron por completo, Erika y Martha huyeron hasta un Crown Victoria americano color dorado. Se enconcharon en el asiento trasero y no volvieron a alzar el rostro.

Avanzaron perseguidas ferozmente por el grupo que les dio alcance media cuadra después en una luz roja que les obligó al alto total. Con los vidrios abajo, su representante legal no tuvo más posibilidad que atajar los embates.

“No regresarán a trabajar con la familia”, “ya están libres”, “-vamos a su casa -¿de qué municipio son? -De Villa del Carbón”, “Hay otros implicados” un diálogo breve que apenas fue cortado por el nuevo avance del vehículo.

Terminaron seis días de aislamiento, de soledad, de desesperación, de agresiones anónimas. Fueron liberados más no exonerados. Seguirán las investigaciones, las pesquisas, los ataques, las agresiones, los descontentos, los juicios y los prejuicios, con la salvedad de que ahora podrán enfrentarlos de frente y en libertad.

La historia aún no está finalizada. Eso dice la procuraduría. Resta mucho por analizar, por investigar, por probar y comprobar. Queda el sentimiento en el imaginario colectivo: rabia, ira, odio, rencor por la muerte inexplicable de una menor, de una niña que necesitaba cuidados especiales y que, sin saber los motivos o los culpables, ya no está.

domingo, 21 de marzo de 2010

Guerreros otomíes celebran el V Sol / Crónica

Guerreros otomíes celebran el V Sol


“Que nuestro Dios siempre nos proteja, siempre nos cuide como si fuéramos su rebaño, como si fuéramos sus ovejas”. Era la petición de los danzantes otomíes ante la imagen de la capilla ubicada justo al pie del “Templo del Guerrero” en la Zona Arqueológica de Huamango, en Acambay.


Acambay – J. Israel Martínez


“Que nuestro Dios siempre nos proteja, siempre nos cuide como si fuéramos su rebaño, como si fuéramos sus ovejas”. Era la petición de los danzantes otomíes ante la imagen de la capilla ubicada justo al pie del “Templo del Guerrero” en la Zona Arqueológica de Huamango, en Acambay.

Cada grupo de danzantes se prepara a su estilo. Algunos dan muestra del más puro sincretismo y se postran a los pies de una imagen católica para pedir la bendición, pero al mismo tiempo llaman a sus ancestros para darles la fuerza en el momento de realizar la ceremonia en honor del Quinto Sol.

Otro grupo alista su vestimenta: revisan que las colloleras estén bien sujetas a las pantorrillas, que las largas plumas no se suelten de los penachos y se dan los últimos toques de maquillaje en el rostro y el cuerpo.

En el templete instalado para las autoridades municipales y los representantes de titulares estatales y federales se preparaban los últimos detalles de ubicación.

Tras la presentación del presidium, representantes de los otomíes realizaron la tradicional ceremonia para limpiar y ungir a los funcionarios, copal en mano, les colocaron un collar de flores.

Los guerreros hicieron su aparición. En el patio principal de la zona arqueológica fueron acomodándose uno a uno en su lugar.

Antes de comenzar su danza, Huehuetl Tatanka (El guerrero más antiguo), tlatoani del grupo Danza Azteca Yohoteka pidió a las autoridades más apoyo para su actividad, ya que, reclamó, sólo se acuerdan de ellos cuando ocurren estas actividades, pero no toman en cuenta el gasto en vestimenta y equipo.

Una vez hecha la petición los guerreros de las comarcas de Cholula, Jocotitlán, Lerma, Toluca, Temascaltepec, San Juan Coajomulco, Xonacatlán y Dongú saludaron a los seis puntos cardinales conocidos y respetados en la antigüedad.

Norte, sur, este, oeste, huiyolotl (el corazón del universo) y Tonantzitlalli (la madre tierra), fueron saludados por los guerreros. Después, el momento cumbre: el encendido del fuego nuevo, en honor al Quinto Sol. Se colocaron las ofrendas y se encendió un pebetero en el centro de los danzantes.

Los caracoles resuenan. Los huehuetls hacen honor a su nombre y comienzan a hacer sentir los “latidos del corazón”. Una ráfaga de sonidos de tambores tocados a gran velocidad toman por sorpresa a los asistentes mientras los guerreros danzan al ritmo marcado. Silencio.

Los visitantes no saben si callar o aplaudir y cuando intentan lo segundo vuelven a ser sorprendidos por los huehuetls que ahora, un poco más lento, permiten a los guerreros realizar más evoluciones.

Cada uno de los grupos lidera una danza a la vez. La gente observa con admiración el ir y venir de los danzantes. Las colloleras arrojan ese cascabeleo sordo, único de las semillas que las conforman, cada paso, cada salto, cada movimiento esta marcado por un grupo en particular.

Las comunidades otomíes regresan a su tierra, a su origen, al sitio que sus antecesores crearon y defendieron de los invasores que intentaban llegar a su comarca. El “Templo del Guerrero” y el “Palacio Principal” revivieron por unos instantes los tiempos de gloria y esplendor de un pueblo.

Los colores se mezclan y la magia sucede. Guerreros jaguar y águila encumbrados en su tierra, en su espacio, en su entorno natural.

Seis danzas se presentaron, una por cada punto cardinal. Después, de nuevo el silencio. No como una interrupción, más como parte del mismo ritual. Llegó el momento de la despedida.

Los guerreros volvieron a circundar el pebetero del fuego nuevo. Despidieron a cada uno de los seis puntos cardinales. Con enorme respeto elevaron las manos, bastones, lanzas y escudos al cielo para despedirse de Huiyolotl. Con gran cariño colocaron una rodilla al suelo y la mano izquierda para despedirse de Tonantzitlalli.

Después: una breve explicación del significado del Quinto Sol en la tradición prehispánica y de la importancia del fuego para los pueblos originarios de Mesoamérica.

Un último grito, uno que resonó en los corazones no sólo de los guerreros ataviados, también en el de los descendientes de aquellos pueblos colonizados y que hoy forman una misma población, un mismo país. “¡Mexica Tiahui!” gritó el líder. “¡Mexica Tiahui!” repitieron los guerreros. La traducción hizo que también a los asistentes se les hinchara el pecho de orgullo: “¡Mexica Tiahui! ¡Mexicanos Adelante!”.

*Publicado en la sección Cosmovitral de MILENIO Estado de México el 16 de marzo de 2010

lunes, 1 de marzo de 2010

Competencia pirata en el santuario Monarca / Crónica

Ecoturismo


Competencia pirata en el santuario Monarca


Ejidatarios de Piedra Herrada, en Temascaltepec compiten por los visitantes y añoran la ayuda que el gobierno estatal otorga a los campesinos de Angangueo. El espectáculo natural nunca defrauda


Temascaltepec - J. Israel Martínez


Casi desconocido, escondido entre el camino que conecta a Toluca con Valle de Bravo se encuentra el santuario de la mariposa Monarca de “Piedra Herrada”, el único que está abierto al público tras los temporales y consecuentes inundaciones y deslaves de principios de febrero.

A pesar de que el proyecto ecoturístico está en pleno desarrollo, los ejidatarios de San Mateo Almomoloa, Temascaltepec, donde se enclava el santuario, ven con impotencia como el gobierno mexiquense busca granjearse la simpatía de sus rivales de Angangueo, Michoacán, ofreciéndoles ayuda tras las inundaciones de principios de febrero; un apoyo que, dicen, ellos nunca han recibido.

Además deben lidiar con los ejidatarios de las comunidades cercanas que buscan sacar tajada de las mariposas y que incurren en una especie de “piratería turística” captando a los visitantes en plena carretera para llevarlos, casi de contrabando, al santuario.


PROYECTO AUTOSUSTENTABLE

Llegar a “Piedra Herrada” es bastante sencillo. Se encuentra justo a pie de carretera pasando la desviación de la carretera Toluca-Temascaltepec hacia Valle de Bravo, incluso antes de llegar a Avándaro. Como “la X que marca el lugar” un enorme espectacular indica el punto exacto de entrada al santuario pero que se pierde entre el camino lleno de anuncios comerciales.

Al entrar al lugar el visitante encuentra en una primera impresión lo que esperaría ver en un santuario administrado por ejidatarios: puestos de quesadillas y artesanías diversas que; sin embargo, no forman parte de la oferta ecoturística “ni siquiera son de la comunidad (de San Mateo Almomoloa), vienen de otras comunidades y se colocan afuera del área del ejido, así no podemos decirles nada” revela Saúl Álvarez Contreras, coordinador del Parador.

Una vez dentro del área ejidal, el panorama cambia ligeramente y sorprende. Las cabañas de madera, que revelan cierta novedad, contrastan con los paneles de celdas solares sobre sus techos, mismos que se encuentran también en cada poste de luz.

Además, sobre la cabaña del restaurante, se observa un calentador de agua que aprovecha los rayos solares para evitar el consumo de gas natural o LP, y toda el agua del lugar, ya sea la de lluvia o la que se utiliza para la limpieza de los baños, pasa por un proceso de purificación y potabilización que puede observarse a simple vista gracias a la presencia de los humedales justo en la entrada del centro.

El acceso se erige como una muestra de que el aprovechamiento tecnológico de los recursos naturales no está peleado con la añoranza de las comunidades tradicionales de construcciones de madera; mostrando que hay opciones para el desarrollo de las zonas rurales.


“PIRATERÍA” Y FALTA DE APOYO

Dos colonias de mariposas Monarca se encuentran en el ejido de San Mateo Almomoloa pero sólo una de ellas se encuentra abierta al público “no queremos molestar a la mariposa”, justifica Saúl Álvarez.

Llegar al punto donde se asienta la colonia no es sencillo, a pie el ascenso tarda alrededor de una hora; a caballo, la subida es cuestión de 20 minutos.

En el transcurso del camino y hasta el punto donde se encuentra la colonia se puede observar a varios ejidatarios que, con radio en mano, mantienen vigilancia de los senderos y puntos de observación de la Monarca.

El coordinador del Parador explica que vecinos de otros ejidos, principalmente de “Los Saucos” de Valle de Bravo, se colocan en distintos puntos de la carretera ofreciendo recorridos al santuario de la mariposa “pero los llevan por veredas para no pagarnos”, eso motiva la vigilancia “ya platicamos con ellos y no les cobramos nada por subir, pero a los turistas que traen, a ellos sí les cobramos el acceso, como si hubieran entrado por la puerta”.

A medio camino, vigilando una de las veredas que más acostumbra la gente de “Los Saucos”, se encuentra Santos Salinas Sánchez, presidente del Comité de la Mariposa Monarca de Piedra Herrada, “todos participamos en las distintas labores del santuario, a veces vigilamos, a veces estamos en la caseta, así nos repartimos las actividades hoy cuido yo, mañana otro y así”.

La “piratería turística” es un problema más que serio para los ejidatarios porque “así la gente menos conoce el santuario, se quedan en la carretera y pues no entran acá, y pues son recursos que no nos llegan”.

-¿Reciben apoyo de las autoridades, de algún gobierno?

-No, bueno, vienen de Conanp (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas) ellos nos van enseñando y diciendo cómo podemos hacerle, pero nada más.

-De gobierno del estado o del municipio ¿no les brindan apoyo?

-No, nada, nomás nosotros nos organizamos y con los de la Conanp, ellos están al pendiente, vienen los ingenieros y ven cómo está todo, los árboles y eso, pero nada más, y pues ya ve, ahora hasta a los de Angagueo les quieren ayudar y a nosotros, nada.

Durante el ascenso, Saúl Álvarez demuestra su conocimiento sobre la mariposa, explica que tienen depredadores naturales como las aves o los pequeños mamíferos, pero no buscan eliminarlos, entienden que forman parte del ecosistema y que parte de ello implica que se coman algunas mariposas.


CIELO ANARANJADO

Subir el trecho de monte a pie, puede distraer al paseante del entorno, pero cuando el guía indica “ya casi llegamos” y se levanta la mirada al cielo, la imagen le dice al visitante que todo ha valido la pena. Decenas, cientos de pequeños suspiros anaranjados revolotean por los aires o apacientan entre las flores y plantas del lugar.

El silencio que predomina sólo se interrumpe por el sonido de minúsculos aleteos, que asemejan el golpeteo de hojas que caen del cielo y chocan entre sí. Las que están entre las plantas se mantienen serenas, tranquilas, disfrutando sus dominios a pesar de los visitantes.

El guía indica que ya no falta mucho y, esta vez, tiene razón. Al llegar a un pequeño riachuelo se pueden observar a muchas más Monarcas revoloteando por los aires, las dueñas del lugar descienden al agua para beber y regresar a los árboles, en donde las colonias se agrupan para protegerse del frío.

El espectáculo puede durar horas o minutos. El visitante puede estar ahí el tiempo que desee, los guías lo esperarán y sólo intervendrán si intenta hacer algo que moleste a la mariposa.

De regreso en el acceso, Saúl Álvarez explica que la comunidad está planeando crear algunos atractivos extra, como una tirolesa o crear senderos para “veredear” o cabalgar, el objetivo es mantener abierto el centro durante los 12 meses, que sea atractivo para la gente visitarlos en cualquier temporada.

Explica que aún les falta mucho, apenas están terminando de delimitar los terrenos y falta cercar todo el espacio que abarca el santuario para protegerlo. Por lo que explica que los sueños de una tirolesa y otras atracciones deberán esperar, por lo menos, un año más.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Olvidan conmemorar el 5 de mayo / Crónica



Olvidan conmemorar el 5 de mayo

J. Israel Martínez

Apareció un nuevo síntoma de la influenza humana en el Estado de México: la pérdida de la memoria. Desde temprano, el “Nuevo Jardín Zaragoza” lució vacio. Nadie, absolutamente nadie recordó que hoy hace 147 años el hombre al que se rinde homenaje con este espacio público luchó una batalla memorable y propinó su primer derrota en 50 años al Ejército más experimentado y reputado del mundo en aquella época, el de Napoleón III.
No hubo acarreo de niños para llenar sillas, ni banda municipal, ni políticos presentes sólo “porque está el gober”, ni guardia de honor, ni arreglos florales, ni poemas y discursos dichos por un niño que practicó con su maestra por una semana o dos. El miedo de enfermar los derrotó a todos.
Días antes, un gracioso puso a prueba la supuesta seguridad de 24 horas anunciada por el alcalde: colocó un cubrebocas en el busto en honor al general Ignacio Zaragoza, y si eso no fuera suficiente el pedazo de pellón azul aún se mantiene sujeto al desgastado rostro de bronce.
Uno de tres policías municipales que realizan su rondín de vigilancia a pie hace notar la imagen a sus compañeros, se detienen a leer la placa que seguramente desaparecerá para la reinauguración con el fin de evitar confusiones “El arreglo de este parque se llevó a efecto para beneficio de los habitantes de Toluca por el H. Ayuntamiento 76-78 / Yolanda Senties Ballesteros / Presidente Municipal Consitucional”. Siguieron su camino sin intentar, siquiera, retirar el cubrebocas.
Pocos conocen que entre los cuatro mil 700 soldados mexicanos que combatieron a los seis mil 40 invasores había tres contingentes provenientes del Estado de México. El Primero y Tercero Batallones Ligeros de Toluca, que junto con el Batallón Fijo de Veracruz formaban los mil 082 hombres de la Primera Brigada de Infantería al mando del general Felipe Berriozabal; además del Escuadrón de Lanceros de Toluca que formaban parte de la Brigada de Caballería al mando del general Antonio Álvarez.
Menos conocido aún es que en la estrategia del general Ignacio Zaragoza las tropas del Estado de México ocuparon el sitio de honor al centro del campo de batalla y repelieron a los invasores franceses que pelearon por más de tres horas para intentar vencer a los mexicanos.
La ignorancia y el temor desembocaron en olvido. Algunos paseantes se acercan a la escultura para leer la placa motivados por el morbo de saber a quién le colocaron el cubrebocas, pero se quedan con la duda.
No hubo coronas de flores que conmemoraran la batalla de Puebla, no hubo retoque al busto de bronce, ni los juaristas recalcitrantes recordaron uno de los triunfos más notables de la República. ¿Para qué si no habría ceremonias, ni guardia de honor, ni visita oficial de las autoridades, ni nadie que les aplaudiera su presencia?, parece que después de todo, el respeto a los héroes y la memoria histórica nacional también es cosa de política.La influenza dejó a las autoridades una gran deuda, una deuda con la historia, con los héroes que la forjaron, con los hombres que algún día, orondos, con el pecho repleto de orgullo reportaban por telegrama al presidente Benito Juárez y a la nación: “Las armas del Supremo Gobierno se han cubierto de Gloria”.

viernes, 16 de enero de 2009

Se viste de blanco el Xinantécatl / Crónica

El Nevado de Toluca, recorrido obligado

Se viste de blanco el Xinantécatl

A lo lejos se enseñorea con una capa blanca sobre sí, pero en la cercanía sólo es una nata de gélida escarcha que apenas lo cubre

J. Israel Martínez - Toluca

El volcán, Xinantécatl (hombre desnudo), Nevado de Toluca; son nombres que se usan para identificar a un mismo coloso que a lo lejos se enseñorea con una capa blanca sobre sí, pero que en la cercanía sólo es una leve nata de gélida escarcha que apenas cubre su cráter y que amenaza crecer si las condiciones climáticas continúan.
Atrás quedaron los años de las abundantes nevadas que lo mostraban en un color blanco casi los 365 días. Ahora, en pleno invierno, apenas cuenta con la cantidad suficiente para rememorar aquellos tiempos en que la blancura no era tema de nota.
Llegar a él no es tan sencillo. Hay que librar una complicada barrera hecha con un sinnúmero de baches en la carretera que lleva hasta sus linderos para, después, subir por un camino de terracería.
Al llegar a su medianía, el Parque de los Venados da la bienvenida a los visitantes que deben pagar un “cover” de entrada, el lugar que en otros años rebosaba de blancura en estas fechas deja ver grandes áreas de pasto quemado por el sol y rehumedecido por ligeras lloviznas que llegan hasta él.
Aproximadamente seis kilómetros después se llega hasta una segunda caseta, en donde un guardia informa que ya no está permitido entrar al cráter en automóvil e indica un camino de acceso a pie por donde “es más corto”.
A simple vista el sendero no es complicado, de unos 200 metros, con una pendiente que en nada se observa amenazadora pero que es una trampa para los visitantes que olvidan que se encuentran a 4 mil 690 metros sobre el nivel del mar y que la presión aumenta considerablemente.
Ya en el cráter, la caprichosa nieve se posa en algunas zonas y evade otras, el Cerro El Ombligo, que separa la Laguna del Sol de la De la Luna, flirtea con las nubes que arriban y envuelven el cráter haciendo descender aún más la temperatura en una tranquilidad que se siente y transmite desde el ingreso al sitio.
Algunos visitantes aprovechan para observar el paisaje, tomarse fotos y acercarse a tocar las cristalinas aguas de las lagunas a punto de congelación. Algunos todavía tienen energías para recorrer a pie el camino entre ambas, en tanto que otros prefieren rentar caballos para la misma faena; en tanto que otros escogen escribir su nombre con piedras para observarlo desde un punto más alto.
El rápido avanzar de las nubes atemoriza a algunos que deciden regresar a su vehículo antes de que la lluvia comience, aunque otros prefieren esperar hasta el último minuto a pesar de que el lodo dificulte el, de por sí, arduo andar de regreso a la zona donde se dejan los automóviles.
En las comunidades cercanas, como Raíces, los habitantes extrañan los inicios de año que cubrían de blanco las entradas de sus casas y sus techos; que incitaban a los turistas a recorrer el camino al coloso y a quienes les ofrecían al borde del camino, desde alimentos hasta algún recuerdo hecho a mano.
El coloso sufre los estragos de un cambio climático que, aunque inocente, no le es ajeno. Ya es casi milagroso observar algún venado o liebre de los que ya sólo se sabe por anécdotas que los mayores cuentan a sus pequeños quienes sólo buscan “conocer la nieve del volcán”, aunque ahora haya que llegar hasta la cima para conseguirlo.

lunes, 6 de octubre de 2008

"Pagarán su crimen, se lo prometo" / Crónica

El Funeral de "El Chavo"

"Pagarán su crimen, se lo prometo"

Una mujer mayor, que asistió al sepelio del alcalde de Ixtapan de la Sal, exigió justicia al gobernador Enrique Peña Nieto. Se acercó a ella y se comprometió a que los responsables habrán de responder por su artero crimen.

J. Israel Martínez / Ixtapan de la Sal

La explanada del ayuntamiento de Ixtapan de la Sal sirvió como marco para darle el último adiós a su presidente municipal, Salvador Christopher Vergara Cruz. Amigos, familiares y habitantes de la localidad llegaron ahí para acompañarlo a su morada final. Entre aplausos, porras y rezos la comunidad le brindó a “El Chavo” un funeral como nunca antes lo habían visto, como nunca después quieren volver a ver.
Por la mañana el ataúd que contenía el cuerpo de Salvador Vergara fue colocado frente a la presidencia municipal, sobre él: una bandera mexicana, un arreglo floral blanco y su el sombrero que usaba cotidianamente. En la cabecera: su fotografía, la oficial, detrás, una corona de flores blanca enviada por el gobernador. A su derecha: siempre, su familia. A su izquierda: la montura de su caballo.
La bandera a media asta indicaba el duelo que se percibía en el ambiente. La gente en las calles se veía consternada, la noticia de la detención de cinco responsables en la madrugada ya era conocida aunque nadie sabía por qué, sólo que “eran gente de aquí”.
En la radio local los locutores aprovechaban para comentar sobre la delincuencia e incitaban a la gente denunciar. En el lugar donde se velaba el cuerpo todo se preparaba para la llegada de los titulares del Ejecutivo, Legislativo y Judicial del estado.
Enrique Peña Nieto, Juan Carlos Núñez Armas y José Carmen Castillo Ambriz llegaron 12:50 al lugar. Los recibió José Ariel, “es el hermano de Salvador” dijo la gente.
Sin protagonismos. Hicieron guardia de honor junto al ataúd, dieron el pésame a los familiares y abandonaron el lugar, sólo 15 minutos duró su estancia. Al salir, una mujer mayor gritó desde la valla: “¡justicia señor gobernador! ¡Queremos justicia!”. Peña Nieto dejó ver nuevamente su lado humano, ese que le gusta a la gente, se acercó a ella, la tomó de la mano y le respondió con voz firme: “los responsables pagarán su crimen, se lo prometo”, escuchó el “Gracias” de la anciana y se fue negándose a dar entrevista.
Entre rosarios y porras continuó la tarde. A las 16:00 comenzó todo. El ayuntamiento rindió homenaje con una ceremonia cívica de honores a la bandera, después el pase de lista. Su nombre se escuchó en los altavoces -“Salvador Vergara Cruz” -“¡Presente!” respondió al unísono la gente ahí presente, unas 450 personas aproximadamente.
Como estaba programado, una hora después el féretro con el cuerpo de Salvador fue trasladado al Santuario del Señor del Perdón donde el obispo de Toluca, Francisco Javier Chavolla Ramos oficiaría la misa de las exequias previo a su traslado al panteón local.
El templo estaba lleno. Afuera, en el atrio, se congregó aún más gente, ya sumaban 2 mil, querían acompañar el cuerpo en su último viaje. Al término de la ceremonia religiosa se escuchó el redoble de la Banda de Guerra de Voluntarios, marcaba el comienzo del cortejo fúnebre.
Por la calle 16 de septiembre, la que sale directo del templo católico, encabezaban la marcha ocho mariachis, detrás de ellos la banda de guerra, después, música de banda seguida de un caballo que bailaba al ritmo de ésta.
Los familiares acompañaban el ataúd. Eran seguidos por los clérigos, algunos de los cuales abandonaron la marcha poco después de salir del templo, el obispo entre ellos.
A los costados de la calle ya se habían formado dos columnas humanas, eran habitantes de Ixtapan de la Sal que espontáneamente decidieron estar ahí. Nadie los obligaba, no habría dádivas al final, simplemente deseaban estar ahí. Al paso del cuerpo se escuchaban los aplausos y las porras mezclados con llantos y gritos de dolor, de coraje.
El cortejo dio vuelta en Juárez y subió la pesada cuesta hasta Constitución, ahí volvieron a doblar hasta llegar al panteón municipal donde los esperaba aún más gente, no hubo un solo hueco en la valla humana durante todo el trayecto.
Al llegar se pidió que sólo la familia estuviera presente, el pueblo no lo permitió. Lo acompañaron hasta el final. Le brindaron su afecto hasta el último instante, le aplaudieron cuando arrojaron tierra sobre el féretro. La música de banda hizo sonar sus notas, no querían dejarlo. El ocaso cayó en una fusión de colores naranja y gris que muy pocos observaron, sólo les interesaba decirle: “adiós Chavo”.

sábado, 30 de agosto de 2008

El grito de los sin nombre: ¡Ya Basta! / Crónica

El grito de los sin nombre: ¡Ya Basta!

La capital mexiquense se vistió de blanco para sumarse al clamor nacional de justicia y paz, miles de personas caminaron por las calles del centro y demostraron su sentir al llegar a la Plaza de los Mártires de Toluca


J. Israel Martínez – Toluca

La impotencia, el dolor, el sufrimiento, la desesperanza, la angustia, el temor. Todos cobraron vida en cada una de las 5 mil personas que llegaron a la plaza que por primera vez en mucho tiempo hizo honor a su nombre, la de Los Mártires.
El 27 de junio de 2004, en Toluca, la marcha contra la inseguridad apenas alcanzó a convocar a un par de cientos de personas. Cuatro años después el número de participantes rebasó las expectativas de propios y extraños. El mismo Tláloc respetó la voz de los sin voz, de los sin rostro, de los sin nombre.
A la cita en el Monumento a la Bandera acudieron alrededor de mil 500 personas. Poco a poco, paso a paso, calle a calle, la gente se fue sumando a la demanda, a la exigencia, al grito unísono de “¡Ya Basta!”
A mitad del camino la primera expresión, la primera muestra de malestar generalizado “un minuto de silencio por los que ya no están” y la columna se unió en un mismo clamor, el de la ausencia, el del vacío, el de la añoranza.
El contingente avanzó por la calle de Hidalgo, nutriéndose a cada instante; en un crecimiento sólo equiparable al del sentimiento de rabia, de coraje, de desesperación. Sensaciones que encontraron desfogue frente a un Palacio de Gobierno que también dio muestras del poder que representa: impasible, impotente, carente de autoridad.
En cada familia una historia, un recuerdo, un ausente. Las caras de molestia y dolor contrastaban con los rostros enjutos de agentes estatales y municipales que no podían creer la contundencia de las pancartas: “Fuera policías corruptos”, “¡Ya basta! No a la corrupción” y una mano de cartón que remataba con una bofetada de tres letras: PAZ.
Al llegar a la zona centro la gente en las calles los observaba, algunos se sumaban ahí mismo, otros simplemente los veían, no daban crédito al tamaño de los asistentes, a su variedad: niños en carreolas o ancianos en sillas de ruedas, políticos que no buscaban el reflector y payasos en bata de doctor, familias de todos los niveles, de todas las clases, rubios y morenos, todos heridos por la misma bestia. Todos clamando contra la misma bestia.
Al llegar a la Plaza de los Mártires se acercaron temerosos, se aglutinaron ante ella, poco a poco avanzaron, la ocuparon, salieron los estandartes tricolores, esos que dicen ser los más bellos del mundo. Los que en el verde enarbolan la independencia, en el blanco la pureza y en el rojo la unión de las razas. Los que en el centro muestran en una sola imagen la historia del nacimiento de un pueblo.
Una vez ahí: silencio. Tres minutos. Se escucharon palabras conocidas pero olvidadas en el tiempo, en la cotidianidad. “Mexicanos al grito de guerra / el acero aprestad y el bridón / y retiemble en sus centros la tierra / al sonoro rugir del cañón”. La impotencia se transformó en rabia, en coraje, en furia, la de aquellos para los que aún tienen significado esas palabras, esas notas: los sin nombre.
Comenzaba la catarsis. Las palabras de Alejandro Martí hicieron eco: “Si no pueden, renuncien” y después un grito unísono: “¡Ya Basta!, Mé-xi-co”, “¡Ya Basta!, Mé-xi-co”, “¡Ya Basta!, Mé-xi-co”.
La adrenalina subió y la masa rebasó cualquier organización. La gente se paró frente a las puertas del monstruo de cantera. Le exigió justicia, libertad, tranquilidad y le dejó un mensaje: decenas de pancartas con nombres, con denuncias, con súplicas, con esperanza, a pesar de todo; esperanza.
Yohualtecuhtli, la diosa azteca de la noche cubrió con su manto a los sin nombre, a los sin rostro, a los que por un instante se hicieron una voz. La luz de la esperanza llegó. Las velas iluminaron el pasillo de Palacio de Gobierno y formaron una cruz en la Plaza de los Mártires. Uno a uno dejaron su ofrenda luminosa. Unos a gritos otros en silencio, cada quien a su modo exigiendo, deseando, esperando respuestas.
Al final, gota a gota, esa gran marejada blanca abandonó la plaza con la esperanza de que alguien reaccione, responda y dé la cara.

domingo, 6 de julio de 2008

Asalto al Toreo / Crónica

Asalto al Toreo

En el mitin de Naucalpan los líderes panistas convocaron al Ejercito Azul a defender la reforma a Pemex y el voto en 2009

Israel Martínez – Naucalpan

Desde muy temprano el panismo de todo el territorio mexiquense se dio cita en el Toreo de Cuatro Caminos de Naucalpan, la convocatoria invitaba a una reunión de las dirigencias nacional y estatal con las estructuras, pocos, muy pocos sabían que el fin último sería dar el banderazo de salida al trabajo proselitista con miras al 5 de julio de 2009.
“Germán y Juan Carlos ya están aquí, bueno en el directivo estatal, pero ya no tardan en llegar, todo está programado para empezar a las 12:00” comentaban los panistas mientras esperaban el arribo de sus líderes. Tal vez por eso más de uno se vio sorprendido cuando en las pantallas gigantes apareció la imagen de Martínez Cázares y Núñez Armas pasando por el pasillo principal del escenario en punto de las 11:45.
Diputados federales y locales e invitados distinguidos como la atleta Soraya Jiménez corrieron por el pasillo trasero del templete, esperaban que su líder entrara, como ellos, por la puerta 31, saludarlo y comenzar el evento, nada de eso ocurrió.
Germán y Juan Carlos subieron al escenario y atravesaron juntos la pasarela hasta llegar al templete. En el fondo, poco a poco se aglutinaban algunos de los líderes panistas de la entidad; se notó la ausencia de Armando Enríquez Flores, así como la lejanía para con Rubén Mendoza Ayala quien se acercaba a saludar, pero en unos instantes se quedaba solo.
El primer turno al micrófono fue de Juan Carlos Núñez, quien llamó a los panistas mexiquenses a apoyar el proyecto de gobierno de Felipe Calderón. Con parsimonia, los militantes continuaban entrando al recinto de Naucalpan, mientras su líder estatal se esforzaba por motivarlos. Lo consiguió: los cuestionó si se comprometían a trabajar por la reforma a Pemex, por la contienda de 2009 y con el proyecto presidencial, en cada caso la respuesta fue un “sí” generalizado, unísono y al mismo tiempo anónimo.
Corriendo llegó la lideresa panista del DF, Mariana Gómez del Campo, ataviada con un pañoleta cubriendo su ondulada y oscura cabellera, apenas a tiempo para hablar a nombre de las mujeres panistas, lista para bautizar a sus enardecidos correligionarios como “El Ejército Azul”, mote que gustó a algunos y causó la risa de otros.
Tocó el turno a Germán Martínez. Inmediatamente blandió la espada en defensa de la reforma a Pemex, y aseguró que el triunfo en 2009 sería para ellos, “vamos por un congreso azul, tanto federal como estatal”, y terminó ondeando una bandera blanca con las siglas PAN en azul.
Al finalizar el evento, nuevamente la sorpresa: Martínez Cázares y Núñez Armas salieron por la parte trasera del templete. Algunos panistas, como Rubén Mendoza, se plantaron como no queriendo la cosa en el trayecto del líder nacional para saludar y pedir una cita, “búscame en el nacional” parecía responder Germán, pero sólo para zafarse de la salutación, en tanto que el ex candidato a la gubernatura se alejaba, como algunos otros, comentando con sus asistentes “ya está” pero todo se había consumado.

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