"Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas"

"Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas"

Gabriel García Márquez

Twitter

Mostrando las entradas con la etiqueta libertad de opinión. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta libertad de opinión. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de diciembre de 2015

Internet: la tiranía del buen hacer / Columna

De medios y otros demonios

Internet: la tiranía del buen hacer

J. Israel Martínez Macedo

Escribió George Orwell: “No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura”; la máxima —pública desde 1949—, mantiene vigencia para explicar un fenómeno evidente en Internet: la “tiranía del buen hacer”.
Cada que participamos en las redes sociales atestiguamos cómo la revolución de ideas que significó Internet, ha derivado en una dictadura del pensamiento donde satanizar y castigar cualquier diferencia de juicio se vuelve la normalidad.
Dos ejemplos: Anonymous, un grupo de hackers que nació para la defensa de la libre expresión en Internet, se ha vuelto uno de los dictadores más estrictos de la red; en días pasados exigió que se retirara de YouTube una broma en la que un exconcursante del Big Brother británico finge un secuestro y ejecución para engañar a otro exparticipante.
Lanzar una advertencia de ese nivel por un contenido que, a criterio de Anonymous, es inapropiado; basta para considerarlo un primer caso en el que el propio grupo ha corrompido sus ideales transformándose justo en lo que repudiaba.
Guardando las proporciones, en México, se observa algo similar en fondo aunque la forma sea distinta: los autodenominados “Supercívicos” y la evolución de su manera de actuar, a lo que describiría como “tiranía de la decencia”.
En 2013 este grupo copió la dinámica (creada por Televisa con Víctor Trujillo y su personaje Brozo) de poner a cuadro a comediantes para hacer crítica social; nació así en canal 52MX (de grupo MVS) “Houston tenemos un programa”.
El proyecto no gustó en la televisión pero tuvo cierta acogida en YouTube dado que, al inicio, denunciaba abusos de autoridad de funcionarios del gobierno del DF.
El programa siguió en Internet y la evolución de estos “paladines del buen hacer” los llevó de la vigilancia de las autoridades a la persecución de todo y de todos, una especie de Gran Hermano de la región 4 en la que pareciera que la cámara de un celular garantiza el derecho de enjuiciar y castigar con la exhibición pública a cualquiera que no actúe “como lo marcan las normas”.
Sin mayor impacto que lo que se ve en el programa y reproduce en las redes, los Supercívicos muestran en qué se está transformando Internet: la simulación de un cambio que deja tranquilas a las buenas conciencias pero que no influye en la dinámica social fuera del ciberespacio.
Somos testigos del nacimiento de múltiples tiranías en Internet que se justifican en una revolución del pensamiento y la libertad de expresión pero que en realidad solo establecen la dictadura de criterios impuestos unilateralmente y que peligrosamente se autolegitiman en pobre crítica de los espacios en que se reproducen.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

miércoles, 30 de enero de 2013

De sentido común / Columna

De medios y otros demonios

De sentido común

J. Israel Martínez Macedo

Dos situaciones en el ámbito internacional, la foto de Hugo Chávez convaleciente que publicó el diario español El País en portada, que resultó ser falsa y la solicitud de los gobiernos a Twitter para conocer información personal de algunos de sus usuarios, obligan la reflexión sobre el manejo informativo.
En el primer caso, el periódico español con mayor reconocimiento a nivel mundial publicó en portada una imagen que previamente le había vendido la agencia Gtres Online diciendo que era Hugo Chávez durante una intervención quirúrgica en Cuba.
Los filtros del periódico fallaron. Buscaron en internet y “San Google” no arrojó resultados que pudieran dar indicios de que la imagen fuera ficticia.
Había duda sobre la fecha de la fotografía pero ninguna de que se tratara del presidente venezolano. No era él.
Se tomó la decisión de retirar la edición de los kioscos pero ya era tarde, el tiraje ya había salido y el medio quedaba exhibido. La imagen provenía de un video de 2008 y no de un quirófano cubano de 2013.
El gobierno venezolano reaccionó con iracunda vehemencia. Acusaron al medio de formar parte de un complot internacional para desprestigiar al convaleciente Hugo Chávez y arremetieron con críticas de todos los calibres.
Los políticos venezolanos aprovecharon para ser más chavistas que Chávez y se rasgaron las vestiduras como indican los cánones. Los políticos venezolanos se reunieron en asamblea nacional y determinaron repudiar “la acción violenta y grotesca” del diario español.
El País pidió perdón a los lectores por el error y ordenó a dos de sus mejores reporteros que realizaran una investigación para conocer qué fue lo que habría ocurrido, el error (que no la presunta agresión) quedó demostrado en un artículo que el propio medio publicó.
Poco valió para los seguidores/fans de Hugo Chávez quienes aprovechan para seguir la línea del presidente y victimizarse del hecho. Aunque el reconocimiento no minimiza el error, el caso dará aún de qué hablar, por lo menos para los seguidores chavistas.
El segundo caso es un poco más simple pero igualmente más dramático. Twitter reveló que de julio a diciembre de 2012 recibió mil nueve peticiones de autoridades de diversos países para acceder a información de sus usuarios.
Los esquemas de vigilancia de las naciones y la forma en que los tuiteros hacen uso de la red se vuelve una mezcla explosiva en la que una simple broma puede leerse como una potencial agresión.
Publicar se vuelve un asunto de total seriedad. Exponer información, opiniones o comentarios nunca había sido tan delicado ni tan sencillo. No es un asunto sólo de responsabilidad sino, también, de sentido común.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 19 de septiembre de 2011

Libre expresión y Twitter / Columna

De medios y otros demonios

Libre expresión y Twitter

J. Israel Martínez Macedo

El manejo y uso de Twitter como medio de información ha tomado relevancia en las últimas semanas. La detención de dos usuarios de la red acusados de terrorismo en Veracruz, el ataque de un grupo de la delincuencia organizada a otro par a los que torturaron, mataron y dejaron colgados de un puente, así como las amenazas de políticos sobre regular contenidos de las redes luego de ser objeto de distintos comentarios; pone el tema en el centro del debate.
En primer lugar Twitter no es una red social común. Un estudio señaló que ésta funciona más como un medio tradicional en el que sólo 10 por ciento de los usuarios genera la información, mientras que el otro 90 por ciento la repite o retwitea, lo que no necesariamente genera interactividad entre ellos.
En segundo término hay una creencia generalizada entre los propios usuarios de Twitter de una necesaria capacidad superior en el ámbito creativo-intelectual respecto al resto de las demás redes, por lo que incluso reflejan un comportamiento intolerante con quienes no comparten esa idea que, no obstante, no tiene explicación lógica más allá de la simple creencia en ella.
En tercer lugar, las reglas de Twitter fueron diseñadas para dejar que los miembros de la red social interactúen libremente deslindando a la empresa de cualquier comentario que los usuarios pudieran realizar, evitando los “censores” que vigilen la información, lo que le arroja la responsabilidad directa de lo publicado al autor del comentario.
Estos tres elementos (entre muchos otros que destacan de su funcionalidad) hacen de Twitter una red de interacción dinámica que genera líderes de opinión no reconocidos fuera de ese medio, con cierto nivel de credibilidad que; no obstante, no asumen su responsabilidad en el manejo informativo.
Al deslindarse el medio, toda la responsabilidad del comentario recae en el usuario pero al ser un sinnúmero de ellos los que deben asumir las consecuencias de su participación, se genera un respaldo “solidario” entre unos y otros, escudados en lo que Michelangelo Bovero llama “retórica de la libertad” y que refiere ese discurso de ser libre sin límites.
De igual forma se confunde libertad de expresión con licitud de opinión y ésta con impunidad sobre lo que se dice. Si a eso se le suma la extrema intolerancia que caracteriza a una gran parte de los usuarios, tenemos como resultado una explosiva mezcla de defensores de la retórica, que no de la libertad.
Toda libertad tiene límites y estos son establecidos en la ley, a su vez, señalan cuando hay abuso en el ejercicio de la libertad y las consecuencias que se deben asumir cuando se rebasan. Los usuarios, así, no son responsables de una mala interpretación a un mensaje que emitan pero sí de difundir mentiras que afecten moralmente la vida de otra persona.
¿Debe prevalecer la libertad de expresión sobre los intereses personales? Sin duda. ¿Son responsables los usuarios de las malas interpretaciones que otros usuarios hagan de sus comentarios? Por supuesto que no. ¿Se debe sancionar a quienes rebasen los límites de la libertad? Indudablemente. La ley mexicana indica límites a la libertad de expresión pero, tristemente, poca gente lo sabe y, menos aún, los conocen.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 10 de mayo de 2010

Otra vez, un error al aire / Columna

De medios y otros demonios


Otra vez, un error al aire


J. Israel Martínez Macedo


Volvió a ocurrir. Fue en una estación de radio, fue en “tono de broma”, fue dentro de ese esquema de aparente irreverencia que ahora está muy de moda para mantener el rating, fue un error evidente, error que salió al aire en las distintas estaciones de la cadena Los 40 Principales.

Durante la emisión de este jueves 6 de mayo, una radioescucha preguntó ¿cómo se hace un niño envuelto? Uno de los conductores, “Bazooka Joe” (Rafael Basaldúa) respondió “¿te refieres a Paulette?, no”, inmediatamente sus compañeros le hicieron notar el error mientras al mismo tiempo se escuchaban risas, aparentemente pregrabadas, de esas que se usan como ambiente para aderezar los comentarios de los locutores.

Al escuchar la reacción de sus compañeros, lo único que el locutor pudo decir, aún así entre risas, fue: “sí, perdón, ¿qué pedo?, pido disculpas, fue lo primero que me vino a la cabeza”.

Instantes después entró una llamada al programa, pidió hablar con “Bazooka Joe” en privado por el comentario hecho momentos antes. La emisión salió del aire 30 minutos antes de su horario normal para no volver a escucharse de nuevo.

El cuestionamiento que se ha hecho en las redes sociales es respecto a la libertad de expresión pero también cabe la reflexión sobre la responsabilidad de los locutores y la de la propia empresa.

Poder expresarse libremente es un derecho inalienable de todos los ciudadanos pero también implica una responsabilidad, en el caso de la relación con los medios, ésta se vuelve social y por ello atiende criterios comunes.

Aunado a ello, cada empresa de medios mantiene una política editorial que regula los comentarios de sus empleados, lo que es correcto en algunas no lo es en otras y quienes trabajan en esas empresas saben (o deben saber) que se atienen al cumplimiento de esos criterios, por lo que a veces se vuelve muy sencillo envolverse en la bandera de la defensa de un derecho cuando el problema no es de ese tipo.

La empresa ha tomado una decisión y parece que aprovechara la curiosidad entre los radioescuchas para llevar agua a su molino en la emisión de esta noche (han anunciado vía twitter que a las 20:00 se conocerá el destino del programa).

El “Chunko” y el racismo, Esteban Arce y la homosexualidad y ahora “Bazooka Joe” y el caso Paulette, dejan serios cuestionamientos sobre la capacidad de algunos comunicadores para entender el impacto que tienen sus comentarios al aire y enciende focos de alerta dada la influencia en los jóvenes que los escuchan y que lejos de cuestionar, imitan.

Algunos productores y emisoras le han apostado a la burla fácil como esquema de realización de sus programas. Ya son pocos los programas para jóvenes que aportan, que tienen contenido, investigación y preparación, la radio para este sector parece apostarle a un radioescucha estúpido que sólo le interesa escuchar bromas y chistes de doble sentido.

El asunto no sólo es sobre libertad de expresión, se debe poner en la balanza la responsabilidad del comunicador y a ello sumarle el doble compromiso del medio para la selección del personal al que le abre espacio y la aprobación de programas con mejores contenidos para evitar este tipo de vergüenzas.


israel.martinez@milenio.com

lunes, 3 de agosto de 2009

Venezuela no es el único / Columna

De medios y otros demonios

Venezuela no es el único

J. Israel Martínez Macedo

Sin lugar a duda el tema de la semana en el universo de los medios a nivel mundial han sido las medidas tomadas por el gobierno venezolano para silenciar las voces que se manifiestan en contra de Hugo Chávez y su radicalismo.
La propuesta realizada por la fiscal general de ese país, Luisa Ortega Díaz, de una “Ley Especial contra Delitos Mediáticos” fue inmediatamente criticada por todas las organizaciones sociales que defienden los derechos humanos a nivel internacional, sumado a ello, el gobierno cerró 34 estaciones radiofónicas el viernes argumentando violaciones a la ley en la materia.
Estos hechos generaron que Human Rights Watch calificara a Venezuela como “el único país de América que pierde libertad de expresión”, si bien es cierto que es el que oficialmente ha tomado medidas en esa dirección, podría decirse que no está sólo en ese calificativo.
La Ley contra Delitos Mediáticos tiene un solo sentido: la promoción de la autocensura. En México esa es una práctica a la que se ha tenido que recurrir ante la incapacidad de todos los gobiernos, en todos los niveles, para garantizar seguridad en el ejercicio periodístico.
México no ha legislado contra el derecho a la información, pero no por falta de voluntad por parte de los políticos sino porque cuando lo han intentado la opinión pública ha impedido que lo consigan, el caso más reciente: la llamada reforma electoral que en su propuesta inicial censuraba las opiniones en los medios.
Los motivos de Chávez en Venezuela tienen una explicación muy sencilla: su imagen está a la baja en las encuestas y la única forma que vislumbran los especialistas para hacer algo es controlar las opiniones mediáticas, lo que han interpretado como acallar las voces críticas al sistema y su radicalismo.
Los motivos en México de las medidas que intentaban controlar los medios a través de la reforma electoral son los mismos: cuidar la imagen de los partidos y sus actores silenciando las críticas y castigando a quienes se resistan a hacerlo, afortunadamente en nuestro país, la opinión pública aún puede ser el contrapeso en la balanza y logró impedir ese exceso legal.
Pero tampoco hay motivo para echar las campanas al vuelo, México es número uno en homicidios de periodistas a nivel mundial, por encima de países como Irak o Paquistán que aún se encuentran en medio de un conflicto armado, la respuesta del gobierno ha sido: no ver, no escuchar, no opinar, distraer la atención en otros temas.
Es cierto que lo que ocurre al periodismo mexicano es sólo un reflejo de la cruel realidad del país, MILENIO Diario informó este sábado que en el país hubo 854 ejecuciones sólo en julio, un promedio de 28 diarias.
En un país tan violento como el nuestro la libertad de expresión es un ejercicio por demás complicado, cuestionarse si publicar o no poniendo en riesgo no sólo la vida propia sino la de los seres queridos no deja muchas opciones sobre una realidad: en la práctica la autocensura existe.
No, Venezuela no es el único país que pierde libertad de expresión, México también lo hace; la diferencia entre uno y otro es que en el país sudamericano se propicia la autocensura de manera oficial con leyes que sancionan a quienes hablen contrario al sistema, en el nuestro la pérdida de ese derecho es un daño derivado de la incapacidad de los gobiernos (como conjunto) de garantizar seguridad a quien hable de cualquier tema.
Seguramente en Venezuela un parlamento entregado al presidente aprobará la medida a pesar de que ello implica imponer los intereses de Chávez por encima de las garantías individuales de los ciudadanos. En México seguirá la inseguridad, a pesar de los esfuerzos aislados de unos cuantos para detenerla y combatirla, mientras el interés sea más por el poder que por la gente, nada cambiará.

israel.martinez@milenio.com

lunes, 8 de junio de 2009

Libertad de expresión y tolerancia / Columna

De medios y otros demonios

Libertad de expresión y tolerancia

J. Israel Martínez Macedo

En México cada 7 de junio se conmemora el Día de la Libertad de Expresión (además del día internacional que se celebra el 5 de marzo); comúnmente políticos, gobernantes y -este año en particular- hasta candidatos de diversas corrientes buscan agradar a los reporteros con una máscara de pluralidad, respeto y reconocimiento a nuestra labor, en muchos, muchísimos casos: nada más falso.
El tema es complejo, hablar de libertad de expresión implica tratar un asunto del que todos tenemos una opinión muy particular y básicamente distinta de los demás. Los límites de la libre expresión, sus alcances y los ataques a la misma suelen ser tópico de debates encarnizados por, paradójicamente, intentar imponer la visión personal a la del resto.
No pretendo hablar doctamente sobre sus orígenes, evolución y situación actual -como obligaría un tratamiento, digamos, más académico-; sino hacer una reflexión sobre ese binomio que, entiendo, debería ser inseparable y que; sin embargo, rara vez se considera como tal: libre expresión de las ideas-tolerancia al pensamiento diferente al propio.
Es curioso observar cómo este fin de semana todos los partidos y muchos gobiernos conmemoraron el día, los mismos que pugnan ante los institutos electorales para que se elimine un spot, se baje un video o página de internet, se sancione a un funcionario por hablar o se multe a una empresa por hacer pública la opinión de un grupo de la sociedad que difiere de la de ellos.
¿Ya se nos olvidó que la reforma electoral del año pasado y aplicada en este proceso impide a cualquier ciudadano, grupo e incluso partido, candidato y gobernante expresarse públicamente en los medios electrónicos masivos? ¿Será posible borrar de la historia que esa reforma fue aprobada por los mismos partidos a través de sus diputados y senadores -y dije bien “sus” porque ahí quedó claro que “nuestros” no fueron-?
Parafraseando a un ex presidente mexicano: “la intolerancia al pensamiento ajeno es la guerra”. Lo es porque no comprendemos la necesidad del binomio como unidad. Exigimos, pugnamos y hasta nos enredamos en la bandera de los derechos humanos para lanzarnos por el balcón de la victimización y gritar a los cuatro vientos ¡censura!, pero no dudamos en aplicar ésta cuando la expresión refiere una opinión distinta a la nuestra.
La guerra que la sociedad civil le hace a la sociedad política se manifiesta en una petición para cancelar cada boleta el próximo 5 de julio justificada en la decepción, la falta de resultados, la insultante evidencia de protección a “sus” intereses -como grupos políticos e individuos- y no a los “nuestros” -como pueblo que conforma este país-.
El movimiento ha sido rápidamente descalificado, politizado y hasta ridiculizado pero, en definitiva: no es ilegal. La ley permite anular el voto -sólo faltó que eso también nos lo quitaran con la reforma- porque, precisamente, es una manera de expresar “nuestro” descontento con los gobernantes que previamente fueron candidatos y que no cumplieron; no por eso se debe obligar a todos a aplicar el voto nulo, menos descalificarlos por no querer formar parte de ese movimiento, eso sería caer en la intolerancia a otro tipo de expresión y nos pondría, como ciudadanos, al mismo nivel de “ellos”.
La unidad del binomio libre expresión-tolerancia no es nueva, mucho menos moderna, fue expresada por Voltaire hace ya varias décadas: “Podría no estar de acuerdo con lo que piensas, pero defendería hasta la muerte tu derecho a expresarlo” ¿defenderíamos alguna expresión contraria a nuestro pensamiento? Usted, ¿qué opina?

israel.martinez@milenio.com

lunes, 16 de junio de 2008

Tufo de censura en Francia / Columna

De medios y otros demonios

Tufo de censura en Francia

J. Israel Martínez Macedo

Uno de los discursos más recurrentes de quienes en algún momento son víctimas de la censura o el ataque directo de un mandatario para callar su voz, es que en otros países esto no sería permitido. Nada más falso.
En Francia, país donde nació la organización Reporteros Sin Fronteras y miembro de la Unión Europea, el presentador de noticias de mayor audiencia a nivel nacional, Patrick Poivre d’Arbor, fue despedido del canal TF1 -privatizado hace apenas unos años-, según se rumora en aquella nación, por presiones del presidente Nicolas Sarkozy (para dimensionar es como si en México Televisa despidiera a Joaquín López-Dóriga por petición de Felipe Calderón).
No, México no es el único país del mundo en el que los políticos ejercen todo el poder depositado en sus manos mediante el voto para silenciar consciencias que no resultan de su agrado o simplemente resultaron ser un poco más críticos de lo que se esperaría.
Quien dio la cara para asumir la “total responsabilidad de la decisión” es el editor de TF1, sin embargo en tierras galas se sospecha de que está encubriendo a Sarkozy ya que es sabido que el comunicador fue padrino en una de sus bodas.
Sarkozy es conocido por mantener una estrategia mediática de cercanía con los editores para amedrentar a los redactores y propiciar un ejercicio de censura a su favor.
El hecho a nivel internacional quedó opacado por la muerte en Estados Unidos de uno de sus periodistas más reconocidos en cuanto a influencia política se refiere. Tim Russert falleció el fin de semana en la redacción del programa Meet the Press de la cadena NBC, a causa del entallamiento de una arteria.
Lo ocurrido en Francia es resultado de una insana relación entre político y (en este caso) editores, para complacer los deseos del mandatario que, en tiempos electorales, sufrió una sensible baja de popularidad ante su entonces rival a la presidencia Ségolène Royal.
Las amenazas a la libertad de expresión se registran en todos los niveles y lugares, cierto es que regularmente se presentan en casos donde alcaldes, diputados locales y hasta empresarios se sienten afectados al difundir algunos de sus manejos y exigen (basados en la mayoría de los casos en la amistad con directores o editores) el despido de los reporteros.
Es lamentable cuando la presión o el compadrazgo se impone en cualquier medio, la factura que se cobra resulta ser costosa y normalmente se tasa en audiencia o lectores, quienes desde hace muchos años dejaron de ser meros receptores, entes pasivos que consumen lo que hay, y se transforman cada día más en gourmets de la información y el entretenimiento.
Muy seguramente nadie podrá comprobar que Sarkozy estuvo detrás del despido de Poivre d’Arbor, pero es suficiente con el rumor para que el funcionario sea repudiado por la gente y la televisora pierda un importante grupo de teleespectadores que simplemente no tolerarán la entrega descarada de una línea editorial que sentían plural, crítica y honesta.

DESDE INTERNET
En el blog fue planteada la pregunta: “¿Cómo crees que deba resolverse el asunto de Pemex?” y el resultado fue: con 50 por ciento de los votos, “Con un plebiscito a la nación, nuestra opinión cuenta”, sin embargo, muy cerca estuvo “Que decidan los especialistas, son quienes más deben saber del tema”, en tanto que un minúsculo 7 por ciento “Que decidan los legisladores, para eso votamos por ellos”.
En los últimos días los lopezobradoristas han colocado en la opinión pública la realización de una consulta ciudadana para decidir qué hacer con Pemex. ¿Para qué entonces la exigencia -convertida así en farsa- de un debate con especialistas y políticos de primera línea para, supuestamente tomar la decisión? ¿Puede confiarse que serán respetados los resultados por un grupo que ante la derrota autonombró un nuevo presidente? ¿Seremos testigos de un nuevo “cochinero” -como fueron calificadas las elecciones internas del PRD-?
Inmediatamente se pudo ver qué tan politizados están los institutos ciudadanos del país, el IFE respondió que no tiene facultades ni recursos para una consulta de este tipo, el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF), no tardó en decir que ellos sí la organizarían, en tanto en el Estado de México inicialmente se dijo que no, conforme lo declaró el gobernador Enrique Peña Nieto, y ahora se mantiene un suspenso que avizora negativa.
La consulta podría ser financiada con recursos públicos de los ayuntamientos participantes para la impresión de las papeletas y las urnas las pondría el partido, esta situación llama la atención porque una de las principales quejas de los gobiernos de izquierda es que no tienen dinero para atender las demandas de la gente; aunque, claro, para estas cosas sí.
El asunto de la consulta terminó por diluir de los medios la participación de los especialistas y políticos en el Senado, después de su mención, prácticamente nadie ha puesto atención en las propuestas, y si a ello se le suma el escándalo que se armó con el cambio de Creel por Madero al minuto 30 del segundo tiempo, todo indica que la simulación llamada debate terminará en haber servido para dos cosas: nada y lo mismo.
Más allá de lo que ocurra con los resultados, destaca que es casi la misma cantidad de personas entre quienes exigen consulta y quienes piensan que los especialistas deben hacer, después de todo, reza el dicho “al pueblo pan y circo” y a falta de pan por la crisis alimentaria mundial, pues un circo más grande que un simple y pinchurriento debate.
Es cuestionable si se van a respetar los resultados, si la gente está lo suficientemente informada para emitir una decisión tan relevante para el país, pero lo más interesante será saber si los políticos soportarán la tentación de afectar la decisión de la gente a través de las viejas prácticas electoreras.
Habrá que mantener la atención en la información circundante a este tema, la distracción que genera puede ser aprovechada para dar a conocer acciones que afecten la vida de los ciudadanos en cada uno de los distintos niveles.
Para esta semana que comienza, en el blog http://jisraelmartinez.blogspot.com proponemos el tema de la seguridad: “¿A quién le atribuyes la responsabilidad del incremento en la inseguridad?”. Las opciones: A la falta de trabajo / A la ineptitud de las policías / A una educación deficiente / A la decadencia social / Otros factores. El espacio está abierto, haz escuchar tu voz.

israel.martinez@milenio.com

miércoles, 12 de marzo de 2008

Cibermanifestación por la libertad de expresión / Columna

De medios y otros demonios

Cibermanifestación por la libertad de expresión

J. Israel Martínez Macedo

Este día, a partir de las 11:00 de París, (18:00, de México) y hasta el jueves 13 a la misma hora, se llevará acabo lo que la organización Reporteros sin Fronteras ha denominado “24 horas contra la censura” a través de su sitio en internet http://www.rsf.org para “denunciar la censura ejercida por los gobiernos, y reclamar más libertad en internet”.
En su página web, la organización informa que “Reporteros sin Fronteras hace un llamamiento a manifestarse en nueve de los países enemigos del net. Durante 24 horas, desde el miércoles 12 de marzo, a las 11 horas, hasta el jueves 13 de marzo, a las 11 horas (hora de París), los internautas podrán crear un avatar, elegir el mensaje de su banner y tomar parte en una de las cibermanifestaciones que tendrán lugar en Birmania, China, Corea del Norte, Cuba, Egipto, Eritrea, Túnez, Turkmenistán y Vietnam”.
Esta es la segunda ocasión que la organización lleva a cabo un evento de esta magnitud, en su primera edición Reporteros sin Fronteras indicó que se registraron 40 mil internautas.
Como parte de la medida, la organización también publicará su versión actualizada de la “Guía del Ciberdisidente” y publicará su nueva lista de “Enemigos de Internet”.
La propuesta de Reporteros sin Fronteras es relevante porque busca trascender las fronteras y darle a internet el peso específico que tiene en la difusión de información libre, buscando que se logre ese sueño de forma global.
La invitación de la organización está abierta a todo aquel interesado en la libertad de expresión, seguramente la respuesta de los cibernautas en todo el mundo será muy, pero en verdad muy copiosa.

PARÉNTESIS
En México coincide con el informe presentado por el Centro de Periodismo y Ética Pública (Cepet) en donde confirma que el crimen organizado es el principal enemigo de los periodistas de este país.
Aunque se trata de información que ya habían denunciado la propia Reporteros sin Fronteras, la Sociedad Interamericana de Prensa y Artículo 19, entre otros, sin embargo, el reporte del Cepet destaca por la precisión de los casos. El Centro señala que de los 52 casos registrados por este organismo a los periodistas mexicanos, en 15 de ellos se tienen datos de que el crimen organizado está involucrado (12 casos para narcotráfico y tres más con redes de prostitución infantil, y mafias sindicales).
El segundo enemigo de los periodistas en México detectado por el Centro de Periodismo y Ética Pública, con 25 por ciento de los casos, son los funcionarios públicos en sus distintos niveles pero muy especialmente en el ámbito municipal con lo que se evidencia que el periodismo local es el más expuesto en el país.
Destaca también que el tercer lugar en cuanto a enemigos de los periodistas son los policías de todos los niveles (con 13 por ciento de participación en los casos de ataques).
El Cepet establece el vínculo entre la violencia y lo que denomina “poderes paralelos”, explicando que se trata de “un grupo de individuos legal o ilegal que integran una fuerza que impone sus intereses en la toma de decisiones públicas a través de presiones a las autoridades y muchas veces utilizando métodos violentos”.
El informe lamenta que estos casos de violencia contra los periodistas deriven en casos de autocensura por temor y advierte en el narcomenudeo una nueva amenaza contra el gremio.

israel.martinez@milenio.com

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Periodismo región 4 / Columna

De medios y otros demonios

Periodismo región 4

J. Israel Martínez Macedo

La frase “Región 4”, creada para identificar la zona de producción y venta de los DVD originales en busca de evitar la piratería internacional y perfilar “materiales extras” a cada disco dependiendo del país en que se distribuiría, ha sido resignificada para identificar, en el caso mexicano de forma discriminatoria, cuando algo es original pero no de la misma calidad o estilo de lo que se hace en cualquier otra parte del mundo.
El periodismo no está exento de esta novedosa clasificación que aunque suena discriminatoria, bien puede identificar no sólo la forma de trabajar de las distintas regiones del mundo, sino además, de las preocupaciones y enfoques de los gremios dependiendo la zona en la que viven.
En eso se basó una encuesta realizada por la BBC de Londres para su servicio mundial, en ella se encontró que la libertad de prensa no tiene el mismo valor en todo el planeta, y que en algunos casos los pueblos prefieren contar con medios controlados por el gobierno si esto les garantiza la estabilidad social del país.
La encuesta se realizó a 11 mil 344 personas en 14 países de todo el orbe, México formó parte de la investigación, para sorpresa de algunos y confirmación de otros, sólo 41 por ciento de los entrevistados consideró que los medios nacionales son libres para difundir las noticias con honestidad e imparcialidad.
Para tener un referente, otros participantes como Kenia o la India obtuvieron un puntaje mucho mayor que México en cuanto a percepción de libertad de expresión, la primera en 81 por ciento y la segunda en 71.
Sin embargo destaca que en países como Alemania, Estados Unidos o el propio Reino Unido sólo 29 por ciento de los encuestados consideren que existe libertad de expresión en los medios locales.
Los realizadores de la encuesta señalaron que llama mucho la atención que entre más valora la gente la libertad de expresión, mayor es el sentimiento de que los medios no son libres de informar de manera honesta e imparcial lo que ocurre en la cotidianidad.
Por si esto fuera poco, México apareció en una lista de países acompañado por Brasil, Estados Unidos y Reino Unido, en donde la percepción de las personas es que un problema muy fuerte de los medios es la propiedad del mismo en sólo unas pocas compañías, en estos cuatro países 70 por ciento de los encuestados considera que los puntos de vista políticos de los dueños se reflejan en la información que difunden.
Sin embargo, y a pesar de las críticas, los medios públicos obtuvieron peores resultados en materia de libertad de expresión que los privados, que si bien no salen sin raspones, logran mantener un cierto nivel de confianza.
En términos generales, destaca que a nivel mundial sólo 56 por ciento de los habitantes de este azulado planeta defendemos la libertad de expresión como o una garantía individual que el Estado (sea cual fuere) debe respetar por encima de cualquier restricción, mientras que el restante 44 por ciento piensa que si ello contribuye a la estabilidad social debe haber contención.
Lo mismo aplica para las “batallas” de los medios, mientras en la región latinoamericana se pugna por defender la libre expresión de las ideas, en la europea hay una búsqueda de conseguir más lectores, recientemente, por ejemplo, la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) pide un plan nacional que fomente la lectura de periódicos en las escuelas llamado “Plan de Fomento a la Lectura” basado en que la comprensión de los estudiantes ha descendido 4.2 por ciento en tres años.
La regionalización ha permitido identificar los principales problemas, el asunto sigue siendo que no hay interés de la contraparte para darles solución conforme cada región lo necesita y se continúan aplicando estrategias que globalmente sean bien vistas.

israel.martinez@milenio.com

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Cofipe a punto de turrón / Columna

De medios y otros demonios

Cofipe a punto de turrón

J. Israel Martínez Macedo

El Senado aprobó en comisiones el dictamen del reformas al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) con lo cual sólo resta la lectura y discusión ante el pleno de esa misma instancia para su aprobación y envío a la Cámara de Diputados para su revisión.
Todo apunta a que no habrá modificaciones en el tiempo para radio y televisión quedando en 48 minutos para el IFE, de los cuales 18 serán para los partidos políticos en tiempos de campañas preelectorales.
Durante las campañas electorales federales se asignarán 41 minutos diarios como prerrogativa a todos los partidos, y el IFE se quedará con siete minutos diarios, por si algún partido saliera con una de esas cosas como “me falta tiempo” o algo así. Este tiempo será distribuido en cada estación de radio y canal de televisión, en intervalos de una hora, pudiendo disponerse de hasta tres minutos en cada uno por si algún patrocinador desea anunciar su publicidad comercial en ese horario.
Destaca que el IFE se convertirá en censor de la radio y televisión mexicana ya que los senadores le otorgaron una facultad que anteriormente era exclusiva del Ejecutivo a través de la Secretaría de Gobernación: podrá imponer sanciones a concesionarios y permisionarios de radio y televisión que violen las disposiciones electorales.
Con la aprobación de estas normas llegarán los tiempos de vigilancia del IFE hacia los medios electrónicos de todo el país. Será interesante ver cómo un organismo que no ha podido vigilar a tres partidos en sus gastos de campaña, pretende observar a cientos de estaciones de radio y televisión y además sancionarlas contundentemente.
Seguramente ya se alistan las empresas dedicadas al monitoreo de medios para brindar sus servicios al IFE, principalmente en campañas electorales, servicios que, por su puesto, no son nada baratos y que amenazan con llevarse una buena tajada del pastel electoral mexicano.
Es un hecho que el IFE no cuenta con la estructura para el monitoreo necesario a medios electrónicos, crear una le costará mucho más caro que contratarla de alguna empresa y es ahí donde se pueden dar las fallas y los problemas electorales y donde seguramente se verán las caras los concesionarios, los partidos, los monitores y el propio IFE ante el Tribunal Electoral, instancia ante la cual terminarán siendo dirimidas todas estas quejas.

PARÉNTESIS
Por los pasillos de la televisora estatal suena el rumor de que posiblemente el año entrante se incluya un espacio en la programación para la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México, lo que sería una gran oportunidad para la promoción de la denuncia y educación de la gente.
Sin embargo, fuentes del propio canal, señalan que más que un espacio educativo será una especie de “Mujer casos de la vida real” con dramatizaciones de los casos que terminaron en resoluciones por parte de la dependencia.
El hecho significaría un retroceso para la Codhem, pues muchas personas preferirían no denunciar con tal de que su caso no sea exhibido en la televisora estatal, además cuentan que la manufactura de las dramatizaciones sería de bajísimo nivel, similares a las que se han transmitido por ese mismo canal sobre temas populares, sin abordar la problemática seriamente y sólo difundiendo creencias populares sobre los fenómenos sociales.
Por cierto, también en televisión mexiquense se habla de un nuevo programa que podría llegar a la barra programática de política en 2008, no hay mucha información, pero se adelanta que es algo que ya se vio en la televisión local y que no tuvo el impacto esperado, aunque hay las reservas.

israel.martinez@milenio.com

miércoles, 28 de noviembre de 2007

La mordaza a cambio de mantener el duopolio / Columna

De medios y otros demonios

La mordaza a cambio
de mantener el duopolio

J. Israel Martínez Macedo

En todo este teje y maneje de la reforma electoral y la descarada intención de los legisladores federales para “dar línea” a los medios electrónicos y obligar a todo mundo a otorgar derecho de replica surge la pregunta: ¿Por qué los dos monstruos de la televisión no han revirado en contra de los diputados que amenazan la libre expresión de las ideas por este medio masivo de información?
La respuesta es muy sencilla: porque pueden perder más de lo que, aparentemente, les están quitando.
Las televisoras saben que perderán fuertes sumas de dinero si no pueden facturar “publicidad política” en sus programas estelares, sin embargo aún pueden cobrarle a los partidos y el propio IFE por la manufactura de los spots que sí pueden salir al aire usando los llamados tiempos oficiales.
Además mantienen su principal interés intacto: continuar con el duopolio de la televisión nacional, restringiendo a su vez el espacio a las televisoras regionales y locales, y garantizando no tener que invertir en calidad por no existir competencia alguna.
Si las televisoras se enfrascaran en una campaña en defensa de la libertad de expresión de la que serán objeto sus reporteros y comentaristas de noticias (que no los canales ni las empresas), los diputados pueden revertir la tendencia creando una ley en la materia que permita el acceso de más empresas al espacio nacional, generando mayor pluralidad y debilitando el poder económico y político de Televisa y Tv Azteca.
Los medios impresos, por su parte, no dependen de ninguna concesión, son empresas que cuentan con la libertad irrestricta en la ley pues ésta no abarca a los periódicos o las revistas, sin embargo los legisladores le apuestan a una sociedad mediatizada por la televisión, la radio y la internet, una sociedad que no lee.
Pero también es cierto que, hasta la fecha, no había tenido necesidad de hacerlo. Si la sociedad está tan avanzada como algunos de sus defensores afirman, y si los diputados impiden la difusión de información que no les conviene por los medios electrónicos, puede darse la mezcla exacta para que la sociedad busque esa información en quienes les brinden dicha oportunidad: los medios impresos.
Sin embargo también existe la posibilidad de que los legisladores consigan su objetivo, que la gente pierda interés en la política y ellos puedan obrar y maniobrar libremente en sus tradicionales manejos de los recursos públicos, influencias, y demás situaciones que se han documentado en los últimos años.
Si el objetivo de la ley es perfeccionar cada vez más la democracia quitándole poder al duopolio televisivo, la forma no es coartando el derecho humano a la libre expresión de las ideas. Sería mejor abrir el espectro a más canales, darle voz a más empresas, a más líderes de opinión.
La existencia de un duopolio sólo ha generado la polarización de las ideas. Sólo para ojos miopes no es posible ver que la polarización no se elimina cerrando bocas sino abriéndolas. Pero ahí están los verdaderos intereses de ambas partes: las televisoras mantienen su poder, los legisladores consiguen la restricción de la crítica a los medios impresos.
La moneda aún está en el aire, aún no se aprueban las reformas al Cofipe y ya hay quienes están pensando la manera de torcer la ley para revirar las intenciones de los legisladores.

israel.martinez@milenio.com

lunes, 26 de noviembre de 2007

País de cínicos / Columna

De medios y otros demonios

País de cínicos

J. Israel Martínez Macedo

Hace algunos meses se hizo el anuncio. Los diputados y senadores juraron y perjuraron que no habría censura, ni ley mordaza, ni nada por el estilo. Una vez más dan muestra de que no se puede creer en la palabra de un político y anuncian que darán línea a las televisoras y radiodifusoras para que digan lo que les conviene, o mejor dicho, lo que ellos quieran escuchar.
Las críticas no se dejaron esperar, pero a los legisladores, definitivamente les importa un reverendo cacahuate. El motivo es muy sencillo, la reforma a modo que se hicieron los políticos para los políticos prevé la peligrosidad de que la ciudadanía comience a interesarse en estos temas.
Reza el refrán “el que nada debe, nada teme”. Y es que los políticos han demostrado verdadero temor de que les ocurra otro “montielazo”, de que la gente se entere que tienen playas privadas en el Tamarindillo, se haya remodelado el rancho, se cuente con un coche “prestado” a comodato, nexos con el narco en cualquiera de sus niveles, y lo más temido por todos: los abusos de poder en el camino de ascenso político.
Tal parece que los diputados piensan que los electores son tontos. Creen que saliendo en comerciales diciendo que la reforma es para ahorrar dinero se les va a creer. Sería bueno que nos dijeran de cuánto será el ahorro en el presupuesto por hacer que se diga lo que ellos quieran, como que no cuadra la lógica.
Lo que les duele a los diputados es que los grupos económicos en México intervengan en las elecciones, según dicen los políticos, ellos interfieren en las decisiones del país. ¿Qué ellos no son, también, ciudadanos? ¿No tienen el derecho de participar activa o pasivamente en el proceso? La realidad es que a los políticos les está doliendo soltar el poder, ciudadanizar el sistema político.
El espejo. Durante años las campañas norteamericanas se han financiado por particulares, o empresas, incluso pueden ser candidatos quienes no tengan el apoyo de un partido; cuentan con una férrea crítica en los programas televisivos que, dicho sea de paso, son muchos canales.
La reforma electoral está hecha a modo para que los partidos hagan y deshagan con los recursos del país, para mantener sueldos de insulto, para aprobar medidas como el venidero “gasolinazo”, hacerse de la vista gorda con el apoyo a damnificados y discapacitados, comprar ejidos para lotificarlos, hacerse de un dinerito extra con prebenda y favores, y además que nadie diga nada.
Tal vez lo que espera el legislador mexicano es que aquel texto de José Saramago, “Ensayo sobre la lucidez” se vuelva realidad, votantes que acuden masivamente a expresar su malestar con el gobierno votando en blanco porque los partidos simplemente no le convencen.
Imagine usted qué pasaría si los medios electrónicos deciden cumplir la ley pero a un grado extremo, si la televisión y la radio decidieran, como los votantes de Saramago, no hacer caso de las autoridades y simplemente transmitir cualquier cosa menos política.
Llenar los noticieros con información social o policíaca, sacar al aire todas las zonas marginadas del país, mostrar la pobreza en la que las brillantes decisiones que se toman en la Cámara y Los Pinos tienen sumergida a más de la mitad de la población.
Soñemos un poco con que los medios le dan la espalda a los políticos y éstos, imposibilitados por ley a invertir en su imagen o publicidad, queden relegados a comerciales donde, por cierto, tampoco pueden poner su nombre o hacer que se escuche su voz; que los noticieros se olvidaran de la política y, por tanto, de quienes la hacen.
Posiblemente es lo que los políticos buscan, poder manejar recursos públicos a placer, sin ser cuestionados, y sin que nadie se entere. Poder hacer todo con el cinismo de siempre, pero sin que alguien les recuerde que algún día tuvieron conciencia.

israel.martinez@milenio.com

miércoles, 15 de agosto de 2007

De alto riesgo / Columna

De medios y otros demonios

De alto riesgo

J. Israel Martínez Macedo


Durante su participación en un seminario sobre “Libertad de Prensa” organizado por el Congreso paraguayo, el director ejecutivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Julio Muñoz, mencionó que en México, así como en Brasil, Colombia y Guatemala, el ejercicio del periodismo es una actividad “de alto riesgo”.
En dicha participación se indica que este tipo de violencia es considerada como actos de de “censura total” contra los medios de comunicación derivado del temor que genera la publicación de ciertos materiales informativos.
En México no es nuevo que el ejercicio de la profesión periodística es vista como “de alto riesgo”, incluso en alguna entrega anterior comentaba que en una visita a la Secretaría de Hacienda, uno de los empleados bromeaba con que así se debería considerar la profesión, que por cierto ni siquiera está en la lista de actividades de la SHCP.
El lunes pasado comentaba también, que el periodista se encuentra siempre en una especie de tiroteo a dos fuegos. Siempre hay alguien que no está conforme con el material publicado, y no falta quien trate de llevar este malestar a niveles extremos de violencia.
Ante tal situación no queda más que mantenerse apegado a los cánones de la ética profesional: no publicar nada que no se haya confirmado; apegarse a los hechos tal como se observó que sucedieron; en caso de contar con documentos, mostrar lo que los mismos indican sin aumentar o disminuir nada; y sobre todo, no editorializar (opinar sobre) el material informativo.
Sin embargo, a pesar de ello, siempre existe la posibilidad de incomodar, hay quienes afirman que así se puede incordiar de mayor manera porque se presentan las pruebas de lo que se argumenta y no hay forma para desdecirse de los hechos.
Sin embargo, y este es el punto nodal de toda esta diatriba, es necesario generar los esquemas que brinden seguridad a la labor de investigar y difundir información pública o que afecta, o podría afectar, a una comunidad.
Si de todos es sabido que meterse en el ajo del periodismo es una actividad “de alto riesgo”, por qué no se han creado los mecanismos para garantizar el ejercicio sin peligros en esta profesión?
La expresión del libre pensamiento está garantizada en los artículos sexto y séptimo de la Constitución, así como en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los primeros otorgados en 1917 (con algunas reformas mínimas posteriores) y el segundo desde 1948.
A pesar del tiempo, la espera para que se haga valer esa libertad por parte del Estado continúa, pero México seguirá formando parte de la lista de países en donde no sólo se trata “de alto riesgo”, sino que además -según una investigación del argentino Darío Fritz, coordinador de la Fundación Internacional Rory Peck- es una de las peores pagadas de toda América Latina.

PARÉNTESIS
Por cierto, y ya tocado el tema, en Tlapa, Guerrero, se registró otro ataque. En esta ocasión fue contra el reportero de la Jornada Guerrero, Ricardo González, quien fue sacado de su casa por seis elementos de la policía ministerial, lo golpearon destrozándole los tendones de ambas manos, por lo que requirió de una operación de emergencia.
El motivo de la agresión: la publicación de una recomendación de la Comisión de Derechos Humanos en la que se pormenorizan irregularidades del comandante regional Tomás Herrera Basurto, policía que tras la publicación de la información amenazó al reportero con la sentencia de que algún día caería detenido, serán capaces las autoridades de hacer caer a los responsables de la agresión?

imartinez@edomex.milenio.com

miércoles, 20 de junio de 2007

Diputados: candiles callejeros / Columna

De medios y otros demonios

Diputados: candiles callejeros

J. Israel Martínez Macedo

Cada año, cuando se acerca la celebración de un aniversario más del Ilustrador Nacional, no falta el diputado -o el grupo de estos según se presente la oportunidad- que se desgarre las vestiduras en defensa de la libertad de expresión y hasta anuncie la presentación de una iniciativa que: o brinde garantías a los trabajadores de los medios, o promueva la transparencia, o hasta obligue a los servidores públicos a entregar la información que les sea requerida por los medios de comunicación.
Después de todo el bla, bla, bla; los dichos se quedan en “llamaradas de petate”, las supuestas iniciativas se desvanecen conforme llegan los días del periodo de sesiones, y los hablantines legisladores creen haber quedado como paladines de la libertad de expresión y el acceso a la información.
Sin embargo, en la práctica, las cosas son muy distintas.
El acceso al nuevo salón de plenos está vedado para los reporteros de la fuente, quienes tienen que estar a la caza de los diputados que se presentaron a trabajar. Para los fotógrafos la situación no varia: deben entrar en turnos “de a dos” para poder tomar las imágenes de lo que ocurre en el Legislativo de la entidad.
Lo mismo ocurre cuando se busca información sobre la forma en la que se distribuye el presupuesto. No nos metemos en honduras hablando de sus merecidos y nada excesivos sueldos. Basta con que justifiquen los bonos, gratificaciones, “apoyos”, “becas” y demás beneficios que los llevan a ahorrarse montones de dinero cada que viajan, se inscriben en una escuela o simplemente “trabajan muy bien”.
No, si en verdad los diputados quisieran demostrar que no tienen nada que ocultar, que están a la vanguardia de una cultura de acceso a la información pública, que de verdad son fieles creyentes de la libre expresión, empezarían por la casa propia y dejarían de ser “candil de la calle”.

PARÉNTESIS
La Iglesia católica toluqueña ya se prepara para lanzar a la televisión un nuevo canal que complemente la labor que ya realiza Claravisión, este día se dará a conocer cómo funcionará dicho canal, la señal que ocupará y los contenidos que presentará, aunque no se espera alguna cuestión innovadora pues la creatividad e innovación no es “la línea” de la televisión religiosa.

PUNTO Y APARTE
Después del “cochinero” ocurrido el pasado fin de semana en Tabasco, en la elección de la Fapermex, que incluyó la votación de un actor haciéndose pasar por periodista -como detalló perfectamente en su “Sin Titubeos” mi compañera Diana Mancilla- no queda más que esperar que las organizaciones que prefirieron salir se reagrupen en una nueva asociación nacional de verdaderos periodistas que, gracias a esta escisión, podrá garantizar la ausencia de mafiosos y corruptos que se quedaron en la Fapermex.

imartinez@edomex.milenio.com

lunes, 11 de junio de 2007

Libre expresión, ¿para qué? / Columna

De medios y otros demonios

Libre expresión, ¿para qué?

J. Israel Martínez Macedo

El pasado 7 de junio se conmemoró el Día de la Libertad de Expresión, festejo que institucionalmente sólo llevó a cabo la Universidad Autónoma del Estado de México, en la estatua que un grupo de reporteros y periodistas, muchos de ellos aún en activo, lograron erigir en reconocimiento a la este importante derecho.
Constitucionalmente, la libre expresión queda garantizada por los artículos sexto y séptimo de nuestra Carta Magna. Internacionalmente, la Declaración Universal de los Derechos Humanos salvaguarda la libertad de expresión en su artículo 19, mismo que ha inspirado el surgimiento de distintas ONG dedicadas ala defensa de este derecho.
La defensa de la libertad de expresión sería, por ende, obligatoria para cada uno de nosotros, sin embargo en términos profesionales, dicha libertad se enfrenta a los intereses de las empresas, pero además, a los de los periodistas que incurren en autocensura por distintas razones.
La autocensura existe cuando el reportero calla lo que sabe por temor, ya sea a perder la vida, a perder el empleo, a perder una amistad, o simplemente por la rebeldía de negarse a publicar información de la que tiene conocimiento pero que se niega a dar a conocer.
No existe autocensura cuando el reportero o el medio reciben dinero o favores a cambio de hablar o callar, a favor o en contra, bien o mal, de políticos o instituciones. El periodismo moderno es también un negocio, el negocio de informar. Por ello es lamentable que el medio se calle por dinero, porque atenta contra su propia razón de ser. Lo mismo ocurre con el reportero. Informar o desinformar por consigna es faltar no sólo a la deontología del periodismo, también a la razón de ser del periodista.
El reportero debe informar lo que encuentre, sea bueno o malo, lo que los lectores hagan con esa información es cosa de cada uno de ellos, la responsabilidad del comunicador es la de dar al receptor la mayor cantidad de información posible para contar con los elementos necesarios para tomar sus decisiones. Callarse -por así decirlo- implica que no hace bien su trabajo, y por tanto lo ubica en una situación de incompetencia laboral.
Pero de una forma no profesional, el ciudadano también hace un sub ejercicio de la libre expresión al guardar silencio sobre lo que piensa de un tema de interés social. La diferencia con el reportero o con el periodista es que no incurre en una falta de ética porque no está obligado a informar, ni ha expresarse con apego a nada, ni siquiera es una obligación para él, simplemente puede hacerlo y es un derecho que puede, o no, utilizar.
En un foro realizado con diversos comunicadores en el Campus Universitario Siglo XXI, se coincidió en que la libre expresión es un derecho que debe ser aprovechado y utilizado con responsabilidad. El sub ejercicio de la ciudadanía es tan dañino como el sobre ejercicio de las instituciones que hacen de los comerciales sus foros de difusión y manejo de la información a placer.
La libertad de expresión de cada ciudadano queda manifiesta en nuestras leyes pero, como lo indica nuestra propia Constitución, siempre con respeto a la moral, el derecho de terceros, no se provoque un delito, o se perturbe el orden público. La libre expresión, es un derecho que si no se practica cotidianamente se avejenta y olvida para único perjuicio de quien debería ejercerlo.

PARÉNTESIS
Un programa de radio por internet, “El imperio de los sentidos”, en http:///www.hidra722.com busca innovar en el conteo numérico de sus emisiones llegando a la 69 este martes y comenzando el miércoles con el 1 segunda etapa. Como forma de llamar la atención e innovar…
Y hablando de radio por internet, Titan Radio es una opción de la que habrá que estar pendientes, si bien es cierto, como se ha visto, que la llegada de nuevas propuestas siempre es loable por el esfuerzo que representa, otra cosa es la calidad de las emisiones, los espacios y capacidad de los locutores, por lo que vale la pena escuchar la oferta en http://audio.ya.com/sm-titanradio/ para sacar futuras conclusiones.
Es importante mencionar que ambas estaciones, Titan Radio e Hidra722 es que son producidas en territorio mexiquense, en Toluca y Metepec específicamente.

imartinez@edomex.milenio.com

jueves, 15 de febrero de 2007

El poder de la palabra escrita / Columna

De medios y otros demonios

El poder de la palabra escrita

J. Israel Martínez Macedo


“La palabra escrita pudo siempre cambiar muchas cosas. Ella ha provocado durante siglos el temor de todo poder autoritario que la ha combatido mediante diversos métodos. De ahí la colocación de libros en los índices eclesiásticos, de ahí la quema libros en las piras, de ahí obligar a los escritores al exilio, de condenarlos a muerte”.
Ryszard Kapuscinski


Hace casi un mes que el mundo perdió a quien fuera nombrado en 1999 como “El mejor reportero del siglo XX”: Ryszard Kapuscinski.
La nota de su fallecimiento, ocurrido el pasado 23 de enero, circuló en todos los medios escritos con relevancia en el país. La noticia se dio a conocer en algunos medios electrónicos y a pesar de ello su legado aún es desconocido para muchos de quienes laboran o estudian el periodismo.
A pesar de ello, las palabras de Kapuscinski permanecen, sus constantes reflexiones sobre el ejercicio de este oficio (llevado profesión por las universidades) han sido tema de más de una sobremesa, tanto de académicos como de quienes en el ejercicio del mismo vamos descubriendo la importancia de aprehender y refinar el escribir.
Su último artículo fue publicado por la Gazeta Wyborcza, en su natal Polonia, al siguiente día de su fallecimiento, el 24 de enero. La reflexión es severa para quienes persisten e insisten en el ejercicio de las prácticas, hoy anacrónicas, del autoritarismo y la dictadura disfrazada; pero a la vez, alentadora sobre el trabajo del reportero que se pretende formar con miras al aún joven siglo XXI, de quienes prefieren la investigación y la observación del detalle, y para lo que se les exige mayor y permanente preparación.
Pero también exige de quien investiga: la responsabilidad de un buen análisis, el conocimiento del tema, la capacidad de relacionarse, y la importancia de decir las cosas como las encuentra. Sin prejuicios, con la única consigna de hacer público aquello que se mantiene (o busca mantenerse) en el silencio.
En México, y en general en Latinoamérica, el periodismo de investigación se ha caracterizado por una tendencia (algunos la llaman de izquierda) a defender los derechos de los más pobres de los abusos de los poderosos, a lo largo de los años, el ejercicio de esta práctica va refinando el trabajo y termina por distinguir que, en palabras de Silvio Rodríguez, “tener no es signo de malvado, y no tener tampoco es prueba de que acompañe la virtud”.
Esto implica la distinción, antes apenas perceptible, de las responsabilidades e involucramiento de los funcionarios, hoy queda claro que existen cosas que escapan de las manos de los gobernantes y que sus subalternos tratan de esconder, a veces por temor al despido, a veces por complicidad, y a veces por simple costumbre.
A pesar de ello el nuevo periodismo -esa corriente que pretende hacer de los reporteros por un lado, especialistas de la investigación; y por el otro, versados manejadores de los géneros y el lenguaje para dar una mejor presentación a sus trabajos- mantiene el ideal de reporteros capaces de hacer que cambien las cosas y que se cumpla así la sentencia de Kapuscinski: “A pesar de los obstáculos y restricciones, la palabra escrita posee la fuerza para cambiar el mundo”.

PARÉNTESIS
En Radio Mexiquense ya inició la formación de varios equipos que tienen el propósito de echar a andar con un proyecto de algún tiempo atrás: la apertura del espectro a la señal de FM. La radiodifusora del estado comenzará su expansión a la otra frecuencia y lanzándose en cuatro municipios de la entidad.
Sin embargo la cosa no es tan sencilla pues aún hay varios problemas que resolver, el cambio en la dirección amenaza una revisión exhaustiva de lo hecho en los últimos años y los resultados no son nada halagüeños para quienes han antecedido en ese cargo los últimos años.
Por lo que toca a Uniradio los trabajos continúan, los rumores apuntan a tres posibles fechas de inicio de transmisión de programas: 16 y 23 de febrero o 3 de marzo (fecha ésta simbólica para la Máxima Casa de Estudios), aunque el rumor más fuerte apunta al 23 de febrero.

imartinez@edomex.milenio.com

Archivo del Blog



SI DESEAS RECOMENDAR UNA PÁGINA A TRAVÉS DE UN LINK PARA CONSIDERAR INCLUIRLO EN ALGUNA SECCIÓN, ENVÍA UN MAIL A: j.israel.martinez@gmail.com


"Silencio Forzado" Documental de Article 19 sobre la situación del periodismo en México

Documental El Tunel (Completo)

PRESUNTO CULPABLE (completa)