"Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas"

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Gabriel García Márquez

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miércoles, 21 de mayo de 2008

De mal en peor con los realitys / Columna

De medios y otros demonios

De mal en peor con los realitys

J. Israel Martínez Macedo

Para darse un tiro en la cabeza y no otra cosa. El refrito de Televisa “¿Cuánto quieres perder?” de verdad es insufrible, desconozco a quién se le pudo ocurrir que una cosa de esa naturaleza podría motivar a la gente con sobrepeso a entrar en un régimen dietético adecuado y saludable que incluya ejercicios y que implique una vida sana.
Lejos de ello, la versión que se presenta en la televisión abierta mexicana exagera en la dramatización de los casos, simplemente no atina a presentar de alguna forma en qué momento viene el incentivo, en todo caso demuestra que uno no está tan mal, después de todo.
En ningún momento se habló de la importancia de la nutrición, y mucho menos del ejercicio como la base de una forma de vida saludable, no se presentan propuestas que aporten al televidente información sobre cómo mantener una vida sana y ayudar a perder peso sin poner en riesgo la salud.
Y es que el asunto no es menor, el exceso de peso es un problema grave en una sociedad que cada vez tiene menos tiempo y espacios para ejercitarse, de hecho la diferencia entre sobrepeso, obesidad tipo 1 y tipo 2, está claramente delimitada por la medicina y tiene una razón de ser: conocer el nivel de riesgo en el que se encuentra el paciente.
Si con la atención y cuidado de un médico profesional especialista en la materia se registran casos en los que por bajar de peso, o simplemente controlarlo, las personas terminan enfermas de cosas más graves como diabetes, presión arterial, arritmias cardiacas, entre otras; ahora pensemos en todo lo que puede ocasionar que la gente intente hacerlo sin la supervisión de un nutriólogo o un médico de confianza.
Además, México es un país en el que los problemas de anorexia y bulimia son considerados de salud pública por la cantidad de casos que se presentan, por lo que un reality que sin el menor tacto dice que ser gordo es malo y no explica ni por qué, ni hasta qué extremo, ni cuáles son los estándares saludables, ni lo que es el índice de masa corporal y todo eso; se vuelve peligroso para quienes simplemente creen que ser ultradelgado a cualquier costo “es lo de hoy”.
Ahora que si la idea era vender más, mantener a la gente atenta a lo que los “gorditos” hacen todo el día al colocarlos en situaciones extremas en las que el esfuerzo físico al que serán sometidos y el cambio de alimentación generará, por consecuente, problemas emocionales y tensión, tampoco va a funcionar.
El hecho es que los reality show ya no emocionan a la gente, menos cuando se presentan problema tras problema o si a ello le tratan de aderezar con historias de lágrima eterna. Se le olvida a los productores que hoy en día la gente que puede pagar Sky ya vio la versión original y seguramente la mexicana le parecerá algo de lo más aburrido.
En el caso de quienes cuentan sólo con la señal abierta de televisión, siempre se mantienen las opciones del resto de la de por sí baja propuesta de los canales de Televisa e incluso los de TV Azteca que dicho sea de paso, tampoco gozan de una gran calidad.
“¿Cuánto quieres perder?” parece más bien la pregunta que la producción debería hacerle a los anunciantes y patrocinadores. El reality se suma a una larga lista de programas de la televisión nacional que a pesar de contar con una buena inversión en pesos o dólares simplemente tiene una producción pobre en creatividad, propuesta y potencial de entretenimiento.
Las televisoras mexicanas hace mucho que dejaron de producir programas originales, con una historia innovadora o con una propuesta que a la gente le sirva, por el contrario, quienes vemos televisión nacional sufrimos con la programación que presentan y si se tiene la posibilidad de cambiarle a un canal extranjero, ni siquiera se duda.
La imagen de la televisión mexicana está años luz atrás de propuestas como las de las series norteamericanas, nuestro referente más cercano, pero claro, para llegar a algo así se tiene que dejar de producir televisión en serie, como si se tratara de coches o lavadoras, se necesitan ideas originales, guionistas creativos, propuestas innovadoras y, sobre todo, echar a la basura todo aquello que ya vimos en años anteriores y que, aunque gustó, ¡ya lo vimos!
En definitiva urgen propuestas nuevas, reales, sólidas, bien trabajadas. Es necesario aprender de estos errores y buscar no volver a cometerlos, es lo mejor que puede hacerse.

PARÉNTESIS
En este mismo espacio ya se había comentado la posibilidad de que la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México contara con un programa en la televisora estatal que se sumaría al espacio con que ya cuenta en radio.
El hecho ya se concretó la semana pasada y ahora resta esperar qué tipo de programa presentará la Codhem a la teleaudiencia de Mexiquense que no es menor, ya que llega a Estados Unidos por Mexicanal y a todo el país por Sky y en algunas ciudades por Cablenet.
Se había comentado que la propuesta sería un programa que tomara casos que llegan a la Comisión y los presentara en un esquema de dramatización al estilo de lo que son: “Mujer, Casos de la vida real”, “La Rosa de Guadalupe”, “La vida es una canción”, entre otros, en donde se actúan las vivencias de personas que envían sus casos a las televisoras para ser representados.
En esto último radica la diferencia de esos programas y lo que se pretendía hacer en la Comisión. La gente no acude a Derechos Humanos esperando que su caso sea expuesto en televisión, mucho menos cuando se trata de violaciones o agresiones físicas. En los programas cuya fórmula ha funcionado la gente busca que se difundan y por eso envía sus problemas.
Además, con anterioridad, Mexiquense realizó una serie de programas con este enfoque y la producción fue terrible, por no decir espantosa, mal actuados y sin capacidad de presentar una conclusión, fueron producciones que salieron al aire pero que bien pudieron quedarse en la videoteca y no se hubiera perdido nada.
En todo caso, vale la pena que la Codhem analice bien qué presentará en este espacio y no desaprovechen una oportunidad dorada para la difusión y defensa de los derechos humanos.

israel.martinez@milenio.com

lunes, 19 de mayo de 2008

Honor a quien honor merece / Columna

De medios y otros demonios

Honor a quien honor merece

J. Israel Martínez Macedo

Es un hecho casi indiscutible que por su alcance, los medios de comunicación son el ingrediente principal en la creación de determinada imagen pública, sin embargo, es necesario tomar en cuenta que se han presentado casos en los que a pesar de éstos la sociedad mantiene sus creencias cuando no encuentra evidencia de que lo que los medios dicen pueda ser verdad.
Dicho de otra forma, cuando una imagen pública se crea primero debe ser creíble antes de que se piense que los medios son capaces de alterar toda una imagen social, digamos que no porque todos los periódicos y noticieros de radio y televisión dijeran que los casos de las muertas de Juárez fueron una invención la gente lo creería, por lo menos no en pleno siglo XXI.
Lo anterior viene a colación porque acarreados que dicen ser maestros sólo por trabajar en la burocracia sindical magisterial agredieron verbalmente a varios compañeros reporteros el pasado jueves argumentando que gracias a los medios la gente piensa que son flojos, y problemáticos.
Efectivamente los maestros, aquellas personas que cinco días a la semana batallan con grupos de cuando menos 20 y a veces hasta 60 o 70 niños para enseñarles lo mejor posible la educación básica que necesitarán para su desarrollo personal, no son flojos, problemáticos o algo parecido.
Aquellos que tienen las agallas para pararse todos los días frente a un montón de niños, la mayoría de ellos cuyos padres dejan por completo al Estado la responsabilidad de su educación integral, son unos verdaderos héroes de la educación, con sueldos que de verdad los convierten en mártires y con cualquier cantidad de carencias para cumplir con su labor, en verdad merecen todo el reconocimiento de la sociedad.
Pero aquellos que a la menor provocación suspenden clases para irse a marchar en una lucha en la que los únicos ganadores son quienes laboran en la estructura sindical, quienes están de lamebotas detrás de un líder sindical repitiendo sus demagógicas palabras escudados en el trabajo de aquellos que sí imparten educación -por que la tienen-, esos deberían agradecer que lo menos que se les diga sea flojos o conflictivos.
Sí, es necesario que se modifique la estructura magisterial con urgencia. Hoy en día gana más un fulano que trabaja sacando copias y adulando a un jefe que una muchacha que acaba se lidia con un grupo de 20 chamacos con sus respectivos padres que nunca están a gusto con lo que se les enseña a sus hijos pero que tampoco colaboran para su educación, más ordenes de aquellos “maestros” que desde una oficina ubicada en algún perdido rincón de un oscuro edificio se le ocurrió que era bueno hacer, ¿por qué no?, un concurso de tablas gimnásticas para presumirle a su jefe cómo trabaja.
No es posible que un oficinista que dice ser maestro por haber egresado de una normal de profesores reciba un salario superior de quienes preparan una clase para el día siguiente, y quienes además deben conocer de historia, matemáticas, español, ciencias naturales y dar un ejemplo de civismo y comportamiento.
Es urgente que en la reforma educativa que se plantea en los distintos niveles de gobierno se considere también una reestructuración de los esquemas que incentive a los maestros a estar en clases y sancione a aquellos que, con la mano en la cintura, abandonan su centro de trabajo y dejan a los menores a su suerte.
No, aquellos que toman calles, que repiten consignas sin entender lo que significan, que buscan llegar a una oficina a sacar copias y pasar el tiempo no pueden ser llamados maestros, si acaso oficinistas; pero maestros aquellos que sí están ante un grupo, que buscan hacer mejores ciudadanos de los niños que ven todos los días a ellos sí: Felicidades en su día.

PARÉNTESIS
Televisa acaba de estrenar su más reciente refrito de reality show en dónde los participantes deben perder peso para ganar. Se trata de una propuesta que presentó Discovery Healt hace un par de años y que tuvo cierto éxito en la televisión norteamericana.
Habrá que ver las modificaciones que la televisora mexicana hizo al programa original y cómo lo toma la gente que, de entrada, no ha mostrado mucho interés por lo que ya se ha comenzado a llamar el “Big Brother de gorditos” la apuesta es interesante, pero si lo tratan de presentar como una especie de “Gordos Casos de la Vida Real” y se exceden en las historias de dolor, no va a generar interés suficiente porque la gente ya demostró estar cansada de eso.
No por nada las novelas que más han llamado la atención son aquellas cuyo género es la comedia y no la tragedia. Los dramas montados ya no entretienen.

DESDE INTERNET
Para esta semana se había planteado en el blog la pregunta: “¿Podrá el gobierno, en todos sus niveles y estructuras, controlar a la delincuencia organizada?” aunque a lo largo de la semana se había planteado un rotundo “No” que apuntaba a la pérdida de fe en la labor más básica del Estado, una minoría se manifestó a favor.
Confiar en el gobierno en todos sus niveles implica a las administraciones estatales y municipales, en cuyos cuerpos policíacos tampoco se deposita la confianza para poder vencer a la delincuencia organizada que parece fortalecerse con cada día que pasa.
A pesar de todo hay una minúscula parte de la sociedad, representada en 7.7 por ciento de los participantes de esa encuesta, que aún confía en que el gobierno podrá con el problema, que tal vez trabajando en conjunto Las organizaciones policiales recuperen el espacio que la delincuencia ha arrebatado a punta de pistola.
Y a decir del tema educativo en México, se propone para esta semana la siguiente consulta en el blog http://jisraelmartinez.blogspot.com: A tu parecer, el sistema de educación pública en México es: Excelente, Bueno, Regular, Malo, Pésimo. Participa y opina.

israel.martinez@milenio.com

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"Silencio Forzado" Documental de Article 19 sobre la situación del periodismo en México

Documental El Tunel (Completo)

PRESUNTO CULPABLE (completa)