"Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas"

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lunes, 9 de febrero de 2015

La opinión antes que la verdad / Columna

De medios y otros demonios

La opinión antes que la verdad

J. Israel Martínez Macedo

Un listado de la revista Forbes levantó ámpula este fin de semana luego de que presentará su lista de los periodistas más influyentes en Twitter en 2015, según la cual quien tiene mayor influencia en la red social de los 140 caracteres es el comediante Víctor Trujillo en su papel de Brozo el payaso tenebroso.
Forbes explica que la empresa Smart Up Digital Circle llevó a cabo una metodología que toma en cuenta factores como número de favoritos, menciones, listados y retuits en comparación con el total de tuits enviados así como el ranking en medidores como klout y red, ajenos (ambos) a Twitter.
El resultado arroja en los primeros cinco puestos a Brozo, León Krauze, Julio Hernández, Martha Debayle y Genaro Lozano quienes encabezan una amplia lista que ubica a otros más populares como Adela Micha (7), Jairo Calixto (11), Denise Maerker (12), Joaquín López-Dóriga (26) o Raymundo RivaPalacio (37).
La lista deja mucho qué reflexionar sobre el periodismo pero también sobre la sociedad que somos dado que mide las reacciones de los usuarios de Twitter a un comentario.
La lista es un reflejo que indica que en México la opinión es antes que la verdad, y quizá aún más que esta. Por ello es que no extraña que los medios no trabajen para la sociedad y que ella no sea el objeto por el cual se sale a reportear todos los días en nuestro país.
En los hechos, es posible descubrir una triste, dolorosa pero inocultable realidad: En México se hace periodismo para los políticos, funcionarios públicos, académicos y (a veces con mayor importancia) para los demás medios/periodistas.
Basta con hojear las portadas de los medios nacionales y descubrir que entre 80 y 90 por ciento, en un mes, presentan información política que, en estricto sentido, nada le importa a la ciudadanía o tiene que ver con ella más allá del morbo que los propios periodistas (de ese medio o de otros) generan a partir de lo publicado.
Comparando con portadas del extranjero se ve el otro lado de la moneda: Las notas principales abordan temas sociales más que políticos, la política se relega a lugares secundarios o fotos y ocasionalmente, cuando el asunto afecta a la sociedad, alcanza “la de ocho columnas”, pero solo así y no de otro modo.
El auge de las redes sociales refuerza esa condición. Información relevante a la sociedad se opaca con el chisme político del momento, mientras que los periodistas explotan ese tema hasta no poder “exprimirle” nada más habiendo múltiples hechos sociales que nadie aborda porque el cliente manda, y para el periodismo mexicano, los clientes son los políticos. Ni más, ni menos.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 17 de enero de 2011

Entrevistas ¿periodísticas? / Columna

De medios y otros demonios


Entrevistas ¿periodísticas?


J. Israel Martínez Macedo


La guerra por el índice de audiencia (conocido popularmente como “rating”) en televisión es cruenta y salvaje. Los programas que pierden el interés de la gente simplemente desaparecen de la pantalla y, en el peor de los casos, son merecedores del olvido absoluto de que alguna vez existieron.

Ésta es la razón de ser de la televisión. Un programa que tiene un índice de audiencia demasiado bajo significa que no es visto y si no es visto no tiene interés para los anunciantes que simplemente buscan otro espacio para insertar sus anuncios publicitarios.

Esa motivación genera que en televisión algunos noticieros hagan a un lado el interés periodístico para dar paso a un híbrido entre informativo y revista que termina por ser todo y nada al mismo tiempo.

Es lo que ocurrió durante la semana con los programas de Televisa: “El Mañanero” de “Brozo” o “Primero Noticias” con Carlos Loret de Mola. En el primer caso, la polémica se desató después de la entrevista con el presidente electo del PRI, Humberto Moreira; luego de ser presentado como “Monster” en alusión a un personaje de la mítica serie “La Familia Monster”.

Víctor Trujillo, bajo el disfraz del payaso “Brozo” (incluso él mismo defiende que uno es el personaje y otro la persona), aprovechó la presencia de Moreira para alburearlo -cosa que hace con otros entrevistados-, y hacerle algunas preguntas que tienen qué ver más con las relaciones políticas y personales de Moreira que con el interés nacional.

En el segundo caso Carlos Loret de Mola se puso al nivel de Kalimba, un joven mucho menor que él y que enfrenta un proceso por la presunta violación a dos niñas en el estado de Quintana Roo. El entrevistador rebasó el papel de informador y se convirtió en juez del caso acusando la culpabilidad del cantante.

Loret de Mola, al no poder hacer que Kalimba dijera al aire que tuvo relaciones sexuales con la menor, terminó por decir que, en su conclusión, la negativa a contestar le hace pensar que el cantante sí estuvo con la adolescente que lo acusa, ello como una forma de obtener la declaración que, dicho sea de paso, nunca obtuvo. En este sentido, Kalimba le ganó la partida.

Este tipo de entrevistas suelen ser interesantes para la audiencia televisiva y generan un morbo ocasional que ahora puede testimoniarse en las redes sociales y que, sin duda, tiene un impacto directo en el índice de audiencia durante los días posteriores.

Justamente fue en las redes sociales donde se reflejó el sentir de ambos casos. En este espacio, Brozo fue cuestionado por el trato a Moreira e igualmente se le reconoció una entrevista incómoda. A Carlos Loret la red social se le fue encima, no hubo defensa al comunicador, se le cuestionó la forma y el fondo de la entrevista generando el hastag #PreguntoComoLoret.

Es un hecho que los medios no son sólo información, también son entretenimiento y publicidad pero en un ámbito ético, dado que no está en la legislación, los medios no deben mezclar una cosa con la otra, situación que no ocurre en estos programas.

La aportación periodística de ambas entrevistas fue realmente mínima o nula. Sí, fueron entretenidas; sí, llamaron la atención; sí, levantaron el índice de audiencia; pero periodísticamente no aportaron en absoluto. Vender entretenimiento como periodismo reditúa pero sólo para el negocio, para lo informativo y el periodismo en sí, terminan sólo por empobrecer.


@Mega_J_Israel_M

israel.martinez@milenio.com

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"Silencio Forzado" Documental de Article 19 sobre la situación del periodismo en México

Documental El Tunel (Completo)

PRESUNTO CULPABLE (completa)