"Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas"

"Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas"

Gabriel García Márquez

Twitter

Mostrando las entradas con la etiqueta imagen gubernamental. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta imagen gubernamental. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de octubre de 2015

#YaCholeCon… Presidencia / Columna

De medios y otros demonios

#YaCholeCon… Presidencia

J. Israel Martínez Macedo

Cuando se aprende dirección de comunicación, uno de los temas que debe quedar bien claro es que la institución/empresa tiene dos tipos de acciones: la factual (los hechos) y la simbólica (los mensajes) pero lo más importante de esto es que ambas acciones comunican algo que impacta en la imagen.
El pasado martes 13 de octubre el gobierno federal presentó un anuncio publicitario llamado “Mover a México - 3 años” que destacó por una desafortunada frase; en un diálogo entre dos carpinteros uno de ellos, defensor del gobierno, le dice al otro después de un breve recuento de los avances que ha tenido el gobierno: “ya chole con tus quejas”.
El mensaje fue calificado por la sociedad como una burla del gobierno, un insulto a la ciudadanía y se usó para llevarlo al extremo de considerarlo una muestra de intolerancia de la Presidencia de la República a las manifestaciones de sus detractores.
Lo cierto es que se trató de lo que ya se está convirtiendo en costumbre para el gobierno federal: una campaña pésimamente conceptualizada, diseñada, ejecutada y presentada que se suma a una recurrente serie de fallas de los equipos que se encargan de la comunicación social de dicha institución (no solo los gubernamentales sino también los asesores externos).
El mensaje (acción simbólica) que la institución de la Presidencia de la República intentó enviar, es que las cosas no están tan mal como la gente puede llegar a pensar pero el hecho (acción factual) como se comunicó nos deja ver más allá de la sola emisión.
Es una prueba clara de lo que ya se había advertido en este espacio sobre la percepción del gobierno de lo que pasa en el país, no hay sensibilidad social ni política respecto a la situación que viven millones de mexicanos cada día tratando de desacreditar las críticas de una manera burda.
La comunicación de la Presidencia sigue estancada, no encuentra cómo generar contenidos claros para que la gente comprenda sus conceptos, no es un tema de manejo técnico o creación de estrategias de comunicación sino un serio problema de construcción de contenidos.
Esta acción factual manifestada por el gobierno federal no es otra cosa que la muestra clara y contundente de dos realidades distintas que tratan de convivir en un mismo espacio: la de las élites gubernamentales y la de los ciudadanos comunes.
La virulenta reacción de la ciudadanía que volvió en tendencia al #YaCholeConTusQuejas es la consecuencia lógica de otra falla en la comunicación de Presidencia que a tres años de camino sigue sin encontrar el rumbo.
Un mensaje así tendrá nuevas repercusiones en la, de por sí, deteriorada imagen Presidencial que, muy seguramente, llegará a un nuevo histórico en su irrefrenable descenso, sin duda.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 20 de abril de 2015

El fin del modelo de la imagen / Columna

De medios y otros demonios

El fin del modelo de la imagen

J. Israel Martínez Macedo

Las elecciones de 2000 generaron un cambio en la manera de hacer campañas, la imagen se convirtió en la reina de los procesos generando un modelo de comunicación que para nuestros días comienza a dar muestra de ser insostenible, más aún con una sociedad cada vez más exigente.
Durante 15 años el modelo de la imagen ha caracterizado cada contienda, los participantes dilapidando sus recursos en fotografías editadas en exceso, a grado tal que en más de un caso la gente no reconocía a los candidatos, incluso negando que se trataran del mismo que vieron en pancartas y espectaculares.
El manejo de la imagen impregnó todas las áreas de la vida pública, trasladándolo de los procesos electorales a las administraciones públicas, dejando que las decisiones políticas y de gobierno se tomaran en función de cómo sería percibido cada gobernante por la ciudadanía.
En el nombre de la imagen se cometieron cualquier cantidad de abusos y errores en la toma de decisiones de gobierno; en consecuencia, la ciudadanía comenzó una larga y desesperante agonía de desencanto que parecía no tener fin, fomentando la decepción social en cada acción administrativa.
El modelo está agotado, desgastado, dando sus últimos resultados que, por lo mismo, serán endebles y mínimos en un proceso que, por consecuencia del desencanto, entre otros factores, puede vislumbrarse como uno de los que menos participación ciudadana tendrán.
La era de la imagen está llegando a su fin, no se le auguran más de uno o dos años, con ella el descrédito y desconfianza generados por la falsa construcción de expectativas imposibles de cumplir y cuyas fallas se trataban de mantener bajo la alfombra con otro artilugio de manejo de imagen en una cadena que parecía nunca acabar.
El problema con ese tipo de manejo es que dependía de presentar lo que no se es, dependía de presentar una mentira que, por consecuencia, debía ayudarse de otra serie de falsedades o verdades a medias que, tarde que temprano terminaban cayendo, tal como ocurrió.
No obstante ya hay una opción al desgaste ocasionado por el modelo de la imagen, se le ha denominado (hasta ahora) como el modelo del storytelling, basado en, como su nombre lo dice, contar historias que puedan brindar a los ciudadanos mayor información sobre aquellos que se presentan en las urnas.
Evidentemente el modelo del storytelling será más exigente con los comunicadores, requerirá capacidad narrativa, discursiva, analítica, constructiva; conocimiento de las características de cada uno de los medios (todos los masivos más los principales sociales) para saber qué contar, cuando y dónde. Será una exigencia mayor que no obstante arrojará mejores resultados, por lo pronto, suframos con lo que hay.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 6 de abril de 2015

Los excesos del mirreynato / Columna

De medios y otros demonios

Los excesos del mirreynato

J. Israel Martínez Macedo

Ricardo Raphael acuñó un término que define de forma clara y sencilla el esquema de gobierno que vivimos en México: hijos de políticos y empresarios que, sin mayor merecimiento, son “acomodados” por sus padres en altos puestos de las distintas administraciones.
La propuesta del académico del CIDE describió, quizás no tan sin querer, el esquema de selección de candidatos para la venidera elección de 2015 en donde, si bien se dejaron algunos sitios para quienes han trabajado en sus respectivos partidos, muchos lugares se asignaron para estos personajes: los mirreyes.
Independientemente de su simpatía o animadversión, este grupo ha significado problemas reales para la administración pública. Sus excesos, sumados al cinismo con el que se desenvuelven los convierten en verdaderos dolores de cabeza.
El caso más reciente: David Korenfeld y el viaje hecho desde su casa al aeropuerto en un helicóptero gubernamental para salir de vacaciones a un exclusivo sitio en Colorado.
El funcionario expresó en Twitter que tenía un malestar en la rodilla y cadera por lo que habría utilizado la aeronave para trasladarse a recibir atención médica; como si usarla para estos fines, también personales, fuera menos grave.
Para terminar de complicar las cosas en su defensa; lo que es claro ejemplo de una pésima gestión de crisis, el funcionario dejó salir al mirrey que lleva dentro y publicó, ahora, que reembolsaría el costo del traslado, aunque a la fecha no ha habido pruebas de tal desembolso.
Los ciudadanos en redes sociales no hicieron esperar su reacción cuestionando si ellos pueden “rentar” una aeronave oficial para uso particular y preguntando cuál es el protocolo para solicitar ese servicio al gobierno federal.
El abuso de Korenfeld llegó en el peor momento dado que el gobierno de Peña Nieto está bajo la lupa luego de la “casa blanca”; hecho que junto con otros, dieron pie a nuevas formas de atender la corrupción, abusos de poder y conflictos de interés.
La Secretaría de la Función Pública —en particular— y el gobierno federal —en general— tienen aquí una oportunidad para demostrar que la lucha contra este tipo de abusos va en serio, pero ello significa sacrificar al alfil de la polémica propuesta de ley de aguas nacionales.
Como si le hiciera falta, el mirreynato suma problemas a la administración peñista y, además, lo pone entre la espada y la pared; entre la posibilidad de demostrar que su lucha contra la corrupción va en serio o que la aprobación de una ley es más importante en total sentido pragmático.
Habrá que estar atentos para ver por qué se decanta el gobierno federal porque, sin duda generará un precedente.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 8 de diciembre de 2014

Y la crisis sigue / Columna

De medios y otros demonios

Y la crisis sigue

J. Israel Martínez Macedo

Llegamos a la segunda semana de diciembre y es la fecha en la que el gobierno federal no puede sacarse de encima la crisis que se generó en septiembre luego del secuestro de los 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa aún desaparecidos.
De todas, todas; la comunicación del gobierno ha ido perdiendo una a una las “batallas” mediáticas. Por si fuera poco, a este momento se le sumó el asunto de la llamada “Casa Blanca”, tema que tampoco logró ser controlado poniendo en el centro de la polémica a la Primera Dama del país.
Las acciones para remediar la situación han sido no menos que contraproducentes, a cada respuesta de la Presidencia aparece una objeción, en buena medida, consecuencia de una mezcla peligrosísima: la poca capacidad previsora y la falta de información relevante.
La desesperación comienza a asomar en Los Pinos, el “ya supérenlo” es muestra inequívoca de ello; más aún, lejos de asomar al fin de la crisis, el tema es llevado a lugares como la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, sitio que en otras ocasiones había logrado mantenerse en lo estrictamente cultural a pesar del furor político y que en esta edición no lo consiguió así.
Es en ese contexto que Sergio Aguayo advirtió que se vienen cuatro años “difíciles y convulsos” ante una sociedad civil que no es capaz de organizarse u optar por mecanismos de respuesta para actuar frente a un gobierno que no toma en cuenta sus reclamos.
En este escenario no es difícil de prever el debilitamiento (aún mayor) de la figura presidencial, no como resultado del contexto sino como consecuencia de la estrategia ejecutada como respuesta a los hechos de Guerrero que sirvieron como detonante y estandarte para el resto del país.
La decisión de que el mandatario no se desgaste en el tema, escondiéndolo de los reflectores y alejándolo del lugar de origen de la crisis le ha proyectado una imagen de falta de liderazgo (no solo al interior, también en el extranjero) que echó a tierra todo el trabajo de posicionamiento que —ahora se ve— habían sostenido con pinzas.
Las buenas noticias para el gobierno federal es que ya se acerca el fin de año; aparentemente, se avecinan 15 días de tregua en los que la sociedad civil se desentiende de los temas políticos y hace una pausa para disfrutar de las fiestas y convivir en familia.
Serán dos semanas en las que ambas partes deberán estar en el análisis de resultados y la toma de decisiones, unos para continuar con sus estrategias antigubernamentales y los otros con sus campañas promocionales.
En medio se anticipa un convulso proceso electoral en el que los actores no solo deberán comprender el escenario político sino que, además, tendrán que jugar con reglas e instituciones nuevas. Un 2015 que no dará espacio al aburrimiento.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 1 de septiembre de 2014

Locura: la campaña presidencial / Columna

De medios y otros demonios

Locura: la campaña presidencial

J. Israel Martínez Macedo

El informe presidencial en nuestro país ha perdido la importancia que reviste el hecho en un sistema democrático. La banalización de la política a través de privilegiar la imagen sobre casi cualquier otra cosa, ha desvirtuado esta actividad reduciéndola a las meras apariencias.
En días recientes, los anuncios televisivos de la Presidencia de la República han dado mucho de qué hablar por el tono propagandista que le han impreso a los mensajes.
Escenas cargadas de un populismo innecesario, parecen más una mala recopilación de las campañas televisivas que algunos gobernadores han utilizado en años anteriores para sus propios informes, quien les haya vendido el concepto no se tomó, ni siquiera, la molestia de personalizarlo.
En consecuencia, tenemos una imagen presidencial más desgastada aún. Si bien el mensaje de los anuncios buscaba congraciar al mandatario de la República con la ciudadanía, la realidad es que la simpleza del discurso y lo común de las imágenes no consiguen el objetivo.
Contrario a lo que se pretendía, las redes sociales se llenaron de comentarios y frases negativas como “quisiera vivir en el país que Peña Nieto anuncio en sus comerciales” o el no menos popular “¿saben si se necesita visa para llegar al país que Peña Nieto anuncia en sus spots”.
Era evidente, con solo ver de reojo los anuncios, que la producción es exactamente la misma que se ha realizado con anterioridad para gobernadores; además, se intentó acercar al Presidente a la gente, mostrarlo como un líder atento a las necesidades sociales y solo se obtuvo una mala copia del populista Luis Echeverría.
Es notable la desesperación que hay en Los Pinos por hacer que la imagen presidencial se recupere, la noticia de que este es el mandatario peor evaluado desde que se realizan este tipo de mediciones caló hondo y no se encuentran respuestas para solucionarlo.
Pese a los resultados obtenidos, los responsables continúan utilizando las estrategias que han llevado a la imagen presidencial a donde se encuentra: en el fondo de la evaluación ciudadana.
El informe que se presente este día no arrojará ningún cambio porque la estrategia no ha cambiado. El físico alemán Albert Einstein tenía una frase que se volvió famosa: “Locura es seguir haciendo siempre lo mismo y esperar resultados diferentes”.
La campaña presidencial del informe es una locura en sí misma porque repite todos los errores del pasado (los propios y los de los gobernadores que la han usado) y espera que con ella se obtenga un resultado diferente (mejorar la evaluación del Presidente).
¿Se acabaron las ideas? ¿Soportará la imagen presidencial otra crisis? Bajo la misma tónica la respuesta es lógica. Urgen de un cambio o los números seguirán a la baja. Así de simple.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 27 de mayo de 2013

Efectos secundarios / Columna

De medios y otros demonios

Efectos secudarios

J. Israel Martínez Macedo

Cuando se trata de atender una imagen institucional es necesario comprender que esta labor debe ir más allá del diseño de carteles, logotipos, colores y más elementos en los que se centra normalmente la atención de los especialistas en la materia, los esquemas modernos de interacción social exigen que esta labor trascienda lo evidente y alcance perspectivas estratégicas de mayor envergadura.
Si no se comprende en su totalidad el papel que esta labor involucra, se corre el riesgo de no lograr un objetivo definido y, peor aún, enviar el mensaje equivocado, generando una percepción negativa y contraria a lo que se deseaba hacer inicialmente. Si no se tiene la visión necesaria, los errores estarán a la orden del día.
Es el caso de lo que le pasó a la Secretaría de Salud de la entidad, que en un afán de hacerse notar incurrió en una falla que puede generarle muy mala imagen al gobierno del Estado de México en un momento bastante delicado para la administración.
Luego de la explosión de una pipa en Ecatepec, en donde murieron 27 personas (según el último reporte brindado por el procurador general de Justicia Miguel Ángel Contreras Nieto), el gobernador Eruviel Ávila Villegas aseguró que apoyaría a los damnificados además de la indemnización que deben recibir por parte de la empresa y la autopista.
El mandatario estatal, incluso, regresó de su viaje al Vaticano para atender personalmente el hecho y apresurar los apoyos a los mexiquenses afectados, lo que le ganó una buena percepción por parte de la ciudadanía al mostrarse interesado de un tema delicado.
Ese puntaje positivo podría venirse abajo debido al anuncio que hizo la Secretaría de Salud respecto a que solicitó al gobierno federal que los recursos para atención médica de las víctimas de la explosión, se incluyan en el fondo de protección contra gastos catastróficos, por el costo de la atención de los hospitalizados.
El anuncio hace parecer que el gobierno mexiquense quiere hacer lo que la sabiduría popular conoce como “caravana con sombrero ajeno”, pues da la impresión de que mientras Eruviel Ávila informa mediáticamente de los apoyos mexiquenses, la dependencia de Salud hace ver que los apoyos en realidad provienen de la Federación.
Un desliz de esta naturaleza puede echar por tierra el trabajo de contención de crisis y aprovechamiento de la circunstancia para ganar décimos extras en el puntaje de la percepción en la ciudadanía e, incluso, revirar la tendencia en sentido negativo.
Toda vez que algún “alguien” se ha tomado la molestia en solicitar a varios columnistas nacionales que se empiece a manejar el tema de la probable salida de Eruviel Ávila de la administración estatal para incorporarse a la Federación en algún sitio inocuo, en un reino donde la imagen es la norma suprema, un error de esta categoría podría ser el empujón que termine por convertir las apariencias en realidades.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

miércoles, 1 de mayo de 2013

La mascarada “rosa” / Columna

En mi opinión

La mascarada “rosa”

J. Israel Martínez Macedo

El tema de la discriminación es un asunto muy delicado que los gobiernos aún no atinan a entender. En aras de ganar una imagen de responsabilidad social y atención a las necesidades o intereses de la población, incurren en faltas graves que podrían propiciar aquello que buscaban combatir.
Es el caso específico del Estado de México. El gobierno mexiquense comenzó con una intensa campaña de “transporte rosa” en la entidad que involucró la identificación de taxis pintados de este color para brindar servicio “sólo para mujeres”, lo mismo unas combis en el Valle de México que, dicho sea de paso, nunca hicieron honor a su franja rosa: suben hombres y mujeres por igual.
La decisiones del gobierno mexiquense responden sólo a una cuestión de imagen, al intento de quedar bien con el sector femenino. Para congratularse engañan con medidas que nada tienen que ver con la lucha contra la discriminación y que, al contrario, podrían colocar a la administración de Eruviel Ávila Villegas en una situación de violación a la legislación mexiquense.
En el Estado de México existe la Ley para Prevenir, Combatir y Eliminar Actos de Discriminación, vigente desde el 18 de enero de 2007. En su artículo 1, se indica que su objeto es “proteger y eliminar toda forma de discriminación que se ejerza en contra de cualquier persona, para proteger el goce y ejercicio de sus derechos fundamentales”.
La ley define la discriminación como: “toda forma de preferencia, distinción, exclusión, repudio, desprecio, incomprensión, rechazo o restricción que, basada en el origen étnico o nacional como el antisemitismo o cualquier otro tipo de segregación; sexo o género; edad; discapacidad; condición social o económica; condiciones de salud; embarazo; lengua; religión; opiniones; predilecciones de cualquier índole; estado civil o alguna otra que tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos fundamentales en condiciones de equidad e igualdad de oportunidades y de trato de las personas”.
El “transporte rosa” es una forma de preferencia, distinción y exclusión que, basada en el sexo o género de las personas, impide y anula el ejercicio del derecho fundamental de libre tránsito y trato igualitario de hombres y mujeres en el uso del servicio de transporte público.
Esto lo deja fuera de la precisión que señala la propia ley: “No se considerarán conductas discriminatorias de manera enunciativa y no limitativa, las siguientes: I. Las acciones legislativas, educativas o de políticas públicas positivas o compensatorias que sin afectar derechos de terceros, establezcan tratos diferenciados con el objeto de promover condiciones de equidad e igualdad de oportunidades”.
El “transporte rosa” causa distinción y exclusión pero además traslada a la mujer a un punto en el que se le separa (¿segrega?) del hombre y se le coloca en un lugar creado específicamente para atender dicha distinción sólo por una cuestión de sexo o género.
Habrá quienes justifiquen que dicha separación (¿segregación?) es necesaria por cuestiones de seguridad, que las mujeres son más vulnerables a un ataque, una violación o un asalto que los hombres y por eso debe protegérseles de ese peligro… y tienen razón, al igual que otros grupos vulnerables como las personas de la tercera edad o los discapacitados pero no vemos circulando por las calles taxis para “abuelitos” o especiales para personas con discapacidad motriz.
Es más, una prueba de que el asunto es meramente de imagen y no atención social es la proporción del “transporte rosa” que circula en las calles de la entidad.
Son infinitamente menores estos servicios a los del transporte público “general” pese a que en el Estado de México hay 7 millones 778 mil 876 mujeres y 7 millones 396 mil 986 hombres; 381 mil 890 mujeres más que hombres, según cifras del Inegi.
Si el “transporte rosa” fuera una medida compensatoria no segregacionista que busca dar un trato igualitario a la mujer, debería haber, al menos, la mitad de taxis, combis, autobuses, microbuses, mexibuses y de todo el servicio público pintados de rosa (y si me presionan tantito, para ser justos, debería haber un poco más de eso).
El “transporte rosa” discrimina, coloca a la mujer en condición de víctima sólo por su sexo o género y criminaliza a todos los hombres por esta misma razón. Lo que se oculta detrás de esta “capa de pintura rosa” es la verdadera incapacidad del gobierno para brindar seguridad a todos sus habitantes, mujeres y hombres por igual.
Los vehículos rosas son una mancha ignominiosa del Estado a los ciudadanos. No se trata de una medida de protección para las mujeres; es una medida de protección a la imagen de las administraciones y los políticos que las encabezan.
No pueden aplaudirse este tipo de medidas simplemente porque no resuelven algo, al contrario aumentan la discriminación hacia la mujer excluyéndola y segregándola a un transporte “sólo para mujeres” y criminaliza al hombre sólo por ser hombre.
Ni su condición de género las debe ubicar como víctimas, ni nuestra condición de género nos debe colocar como delincuentes; actuar así es no entender la complejidad de un problema social severo que requiere de atención seria e inmediata pero ¿hasta cuándo?

Twitter: @Mega_J_Israel_M
j.israel.martinez@gmail.com
http://www.facebook.com/Mega.JIsraelMartinez

lunes, 15 de abril de 2013

La travesía de Valeria / Columna

De medios y otros demonios

La travesía de Valeria

J. Israel Martínez Macedo

La desaparición de la pequeña Valeria Hernández de Jesús —secuestrada en Texcoco y encontrada en el municipio de Sonsonate, en El Salvador— es mucho más que el resultado de un importante operativo de búsqueda y se acerca más a la gran lista de “triunfos policiacos” que en realidad es un enorme desatino de la delincuencia en su intento por cometer un ilícito.
La menor desapareció el 1 de abril y fue encontrada 12 días después en el país centroamericano según reportes de la Policía Nacional Civil. Las referencias a la manera en que fue hallada son poco claras; unas versiones señalan que estuvo deambulando por las calles de Sonsonate mientras otras aseguran que fue entregada a las autoridades por habitantes del lugar.
Según los reportes periodísticos, la Policía Nacional Civil logró la captura de Nelson Bladimir Valencia Massin, como responsable del hecho.
Con la detención, se supo que el sujeto dejó encargada a la niña de 4 años a habitantes de Sonsonate a quienes, para garantizar que volvería por ella, entregó identificaciones y libreta bancaria. No obstante la promesa, el hombre no regresó por lo que “los cuidadores” entregaron a la menor a las autoridades salvadoreñas junto con los documentos, lo que habría llevado a su localización y captura.
El hecho podría arrojar luz sobre la forma de operar de los grupos de la delincuencia dedicados al tráfico de personas y permitiría mejorar la lucha contra este delito que da muestras de ir en aumento en el país.
En términos de comunicación destacan varios hechos: las redes sociales (espacio virtual donde la sociedad civil conoció el caso de Valeria) se han llenado de mensajes sobre desaparecidos; no obstante, muchos de ellos son ignorados porque “no es alguien de aquí”, del lugar de residencia.
El caso de Valeria nos muestra que estos grupos delincuenciales operan internacionalmente y la sociedad que ayuda en la búsqueda e identificación de esas personas debe empezar a entender el problema de manera global, un “desaparecido” en México puede estar solo unos días después en Colombia.
Otro punto es que sería un lamentable error que alguien intentara obtener un beneficio político de esta situación. Hay que decirlo como es: ninguna autoridad mexicana intervino en la localización de la menor, fue un golpe de suerte derivado de una “inocentada” del delincuente. No hay nada que moleste más a las personas que un político oportunista.
Valeria está en su casa, las autoridades mexicanas que intervinieron en ello (Secretaría de Relaciones Exteriores) solo hicieron su trabajo y así se han limitado a informarlo. Nadie más tiene derecho a querer utilizar a la menor, su familia y su experiencia para sacar raja política; hacerlo no solo sería deleznable, también un movimiento muy bajo y ruin. Hay mucho que aprender del caso y esperar su desarrollo y desenlace.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 8 de abril de 2013

Error "en grande" / Columna

De medios y otros demonios

Error “en grande”

J. Israel Martínez Macedo

Es increíble que en plena era digital, en la que todo, absolutamente todo, puede encontrarse en la red si se tiene la suficiente paciencia, tiempo y recursos aún existan quienes traten de hacer pasar como propias ideas y conceptos ajenos disponibles en línea.
Hace unas semanas hablábamos del logotipo de “El Diablito” que algún pseudodiseñador bajó de internet para que el ayuntamiento de Toluca lo utilizara como complemento de un dibujo que crea una pésima imagen que lejos de destacar la seriedad del sitio que representa, parece una invitación a la fiesta y a echar unos tragos en algún bar para jóvenes.
En esta ocasión le tocó al gobierno del Estado de México con su logotipo de “la G” que alude al eslogan “en grande” que ha sido la bandera de la imagen gubernamental de la administración de Eruviel Ávila Villegas, su “gran G” resultó ser un gran plagio del logotipo de la empresa Giraud Internacional (creada en 1957), que fue absorbida por Geodis BM pero que mantiene su imagen corporativa.
El hecho fue consignado en la página www.hazmeelchigadofavor.com en la que, eso sí con una deficiente redacción, se describe de dónde surge el diseño original y se muestran ambos logotipos.
La igualdad es evidente e innegable. Los logotipos son iguales. Efectivamente los colores varían (el mexiquense utiliza un chillante verde con rojo mientras el original de Giraud muestra los colores que identifican a uno de los partidos de oposición azul con naranja, ambos en fondo blanco) pero de ahí en más se trata de la misma figura, sin duda.
En la entrega anterior comentaba algunas minucias sobre la identidad y su relación con la imagen (por cierto doy constancia de recibida la observación al respecto del candidato a rector de la UAEM, Jorge Olvera García). Lo menciono porque se vincula directamente con lo que ocurre en el logotipo del gobierno estatal. ¿Cómo se pretende generar algún tipo de identidad con una institución cuando su imagen rueda por las carreteras europeas en tráileres blancos con los colores de la oposición?
Si el objetivo era posicionar al gobernador Eruviel Ávila para algún puesto de elección popular en el futuro, sus asesores le acaban de dar el golpe de gracia pues, seguramente, los adversarios no dejarán de hacer notar este, entre otros, errores que se han cometido a lo largo de lo que va de administración.
De por sí a muy pocos (si no es que a nadie) le gustaba esa imagen de “la G” en la administración local, ahora mucho menos que se ve una copia mal hecha de un logotipo con historia y trayectoria en Europa. Ya quiero ver al mandatario estatal de gira por España o Francia con esa imagen que allá se vincula con tráileres y transporte terrestre. La improvisación cuesta… y en comunicación lo barato sale caro.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 25 de febrero de 2013

Nuevos medios, viejas mañas / Columna

De medios y otros demonios

Nuevos medios, viejas mañas

J. Israel Martínez Macedo

No se trata de una moda sino de una realidad que impera en muchos gobiernos; el uso de las redes sociales para informar avances y logros tiene tras de sí un vínculo con aquello que hemos dado por llamar “imagocracia”. No obstante, este juego también tienes sus riesgos.
El pasado 18 de febrero el diario La Jornada publicó un trabajo que tiene mucho que ver con esta situación y que interesa a los habitantes del Estado de México por la peculiar forma de hacer redes sociales del mandatario estatal.
Según la nota, de entre los mandatarios de las 32 entidades del país, el primer lugar lo tiene el jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera (@ManceraMiguelMx), con 363 mil 371 seguidores (de una ciudad de 10 millones de habitantes no suenan a muchos); el segundo lo tiene el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas (@eruviel_avila), con 146 mil 335 (contra 15 millones de habitantes en la entidad y, en proporción, muy por debajo de Mancera) y, en tercero el de Chiapas, Manuel Velasco (@VelascoM), con 99 mil 231 seguidores (que tiene poco más de 4 millones de habitantes).
Con estas cifras Mancera tendría más del doble de seguidores que Eruviel y no solo eso sino que, además, con menos habitantes en su entidad, lo coloca muy lejos en términos de popularidad efectiva respecto a la que ostenta el mandatario mexiquense en Twitter.
Lo destacado de la nota no es el sitio que ocupan sino la trampa que hacen quienes se encargan de llevar y promocionar las cuentas. La información refiere que es la herramienta “Status People” la que se encargó de revelar que, tanto de Mancera como de Eruviel, solo 42 por ciento de sus usuarios son verdaderos, el resto: cuentas falsas o inactivas.
Las redes sociales no son un mito, en realidad tienen un impacto sobre los usuarios y los medios pero es solo a través de estos últimos que dicha información se masifica y llega al ciudadano promedio, el que lee periódicos, escucha la radio o mira la televisión.
Los gestores de comunidades virtuales (pomposamente llamados community manager) buscan engañar a los usuarios y medios de comunicación haciendo creer que las cuentas de los políticos tienen más seguidores para intentar generar la imagen, evidentemente falsa, de una mayor popularidad.
Lo más lamentable del caso es que el político, en este caso los mandatarios, puedan llegar a creer que efectivamente cuentan con ese interés de los ciudadanos y caigan en el error de pensar que con solo estar presentes en las redes sociales se tiene contacto directo con la población.
El tiempo en el ciberespacio corre a otro ritmo. Hoy ya no se puede pensar en que solo estar ahí, en las redes, garantiza impacto e influencia, se requiere de una estrategia mucho más amplia y que contemple generar productos transmediáticos para conseguirlo. Cuando no se tiene esa capacidad solo queda una cosa por hacer: mentir, engañar y seguir cobrando.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

miércoles, 10 de octubre de 2012

Informar por la confianza / Columna

De medios y otros demonios

Informar por la confianza

J. Israel Martínez Macedo

Hay situaciones que no tienen forma de defenderse, en cuyo caso no queda más que aceptar y aguantar. Lo ocurrido con el robo del cuerpo de Heriberto Lazcano Lazcano “El Lazca” se inserta no sólo en el rubro de las historias fantásticas y lamentables de la seguridad nacional sino, además, en el de las situaciones que no hay forma de ocultar.
A raíz del incremento de los embates de la delincuencia organizada, las áreas de prensa han incurrido en garrafales errores que ponen en peligro a la población y generan dudas sobre instituciones que, de forma contraria, deberían garantizar la confianza de la población.
El más reciente caso de una situación de este tipo en la entidad es la celebre balacera que “fue y no fue” en la zona sur de la entidad. Después de que se informó del hecho, la Secretaría de Seguridad Ciudadana, a través de su titular Salvador Neme Sastré, salió a desmentir que algo así hubiera ocurrido fijando una primera postura inicial que nada había pasado; al día siguiente, el gobernador declaró que sí hubo balacera, tres horas de refriega pero sin muertos.
La gente que creyó que todo había sido una falsa alarma perdió su confianza en las autoridades, habitantes de la región confirmaron el hecho y aseguraron, incluso que el enfrentamiento habría durado más tiempo aún, además de asegurar que no hubo un solo policia estatal para cuidar a la población, el enfrentamiento fue entre delincuentes y entre delincuentes se arreglaron.
El caso más famosos de una acción “sospechosista” es el de la pequeña Paulette Gebara Farah, cuyo cuerpo apareció casi “mágicamente” a los pies de su cama en una habitación en la que decenas de personas habían entrado y en la que, incluso los perros ya habían olfateado.
El caso se cerró y el responsables de la investigación fue nombrado, a la postre, procurador del Estado de México y hoy, se integra al equipo del presidente electo, Enrique Peña Nieto, además de que, según cuentan sus allegados, ya se presume futuro Procurador General de la República, sí, con esas credenciales.
Cuando un hecho de tal magnitud como el que un comando armado les “arranque de las manos” a las fuerzas del orden el cadáver de un delincuente del tamaño de Heriberto Lazcano no sólo genera suspicacia sino desconfianza y las áreas de comunicación poco o nada pueden hacer.
Lo único viable es informar. Mostrar las pruebas y no caer en inventos o negaciones de los hechos, asumir consecuencias y responderle a la gente, de lo contrario la poca confianza en las instituciones se perderá, como de hecho ya ocurre en el Estado de México.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 10 de septiembre de 2012

Neza: consecuencia no causa / Columna

De medios otros demonios

Neza: consecuencia no causa

J. Israel Martínez Macedo

Las autoridades mexiquenses intentaron hace algunas semanas, torpemente, ocultar una balacera de, al menos, tres horas en la zona sur de la entidad. Inicialmente dijeron que no existió tal y después que sí pero que no hubo muertos; así fue como perdieron credibilidad y, con ella, la confianza de la gente en sus dichos, el jueves, la gente de Nezahualcóyotl pagó caro ese descontrol.
Después de un enfrentamiento entre transportistas y antorchistas, el miércoles, en Neza se generó el rumor de balaceras en distintos puntos de localidad; las autoridades locales y estatales salieron a desmentir los dichos pero “reportes ciudadanos”, resultados de una psicosis colectiva, aseguraban la existencia de disparos. Ya nadie le creímos a la autoridad.
“Ahí viene el lobo, ahí viene el lobo” era el grito del pequeño Pedro que, en el cuento, gustaba de divertirse a expensas de mentir a los aldeanos, encontraba un enfermo gusto en sentir poder al hacer que la gente saliera de sus casas atemorizada por la presencia de un animal que se comería sus ovejas. El mismo gusto insano de pensar que al negar la violencia, ya que no se puede controlar, generará tranquilidad entre la gente.
El caso de Neza da un tristísimo y celebérrimo ejemplo de la importancia del adecuado y correcto manejo informativo por parte de las áreas de comunicación social y lo peligroso que puede ser el no saber usarlas o, peor aún, utilizarlas como instancias de “desinformación social”. Nada justifica el miedo y desasosiego que esa acción que, motivada por lo que haya sido, causó entre los habitantes.
Como siempre en estos casos, los medios fueron y seguirán siendo culpados por la desinformación que provino, o mejor dicho no provino desde las áreas de comunicación social, de las instancias oficiales. Como si así todo se solucionara.
No, el lobo no viene, el lobo ya está aquí y necesitamos instituciones sanas y creíbles con funcionarios responsables que nos puedan informar y en quienes podamos confiar.
Los medios replican la información que las áreas oficiales y no oficiales generan, en este caso la gente de Neza le ganó a los especialistas y estudiados en términos de comunicación social y el miedo se apoderó de varias localidades.
Una mala comunicación social genera desconfianza, la desconfianza causa el temor, el temor orilla al descontento social y el descontento social… no lleva “al lado oscuro de la fuerza” pero sí a situaciones como la que atestiguamos el jueves en Neza. Si se buscan culpables hay que voltear a las áreas de comunicación social y a los titulares de las secretarías y municipios involucrados que por ocultar, mienten y por mentir generan descontrol. Es así de simple.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

miércoles, 29 de agosto de 2012

Más que una pifia / Columna

De medios y otros demonios

Más que una pifia

J. Israel Martínez Macedo

Vaya error la de este inicio de semana para el gobierno mexiquense: una balacera en Luvianos (que sí ocurrió) dejó muy mal paradas a las autoridades estatales, empezando por el gobernador Eruviel Ávila, llevándose lo que le quedaba de credibilidad al secretario de Seguridad Ciudadana Salvador Neme Sastré.
Pero si ustedes se lo perdieron las cosas fueron así: el domingo ocurrió una balacera en la comunidad Caja de Agua, perteneciente al municipio de Luvianos. Un grupo delictivo intentó tomar el pueblo (literal, apropiarse de él) pero no contaban con que la gente se defendería, una hora de intercambio de disparos para repeler la “invasión”.
Al lugar llegó un grupo antagónico al atacante y la refriega se trasladó a la zona serrana donde los disparos continuaron escuchándose. Ni la policía estatal ni la federal hicieron, si quiera, el intento de aparecerse por la zona; sólo elementos del Ejército mexicano llegaron al lugar.
Una vez que la información se hizo pública, se movieron los hilos gubernamentales para ocultar que la balacera habría ocurrido (incluso la cantidad de muertos aún se desconoce). Desde el twitter oficial del secretario de Seguridad Ciudadana salió el desmentido: ni balacera ni muertos. La nota se bajó de los medios.
Pero el gobernador mexiquense informó al día siguiente: Sí hubo balacera sólo no hubo muertos ni heridos. ¡Tres horas de intercambio de disparos con la delincuencia organizada sin muertos ni heridos! Sin lugar a dudas un caso para el récord Guiness como el enfrentamiento más largo sin haberle atinado a nadie.
Muchas preguntas que no se han hecho valen la pena una respuesta: ¿cómo es que el encargado de la seguridad de los mexiquenses nunca se enteró de una balacera de tal magnitud en Luvianos? Y si se enteró ¿por qué la policía estatal no acudió en apoyo de la población de esa región? ¿Son menos mexiquenses que los que vivimos en Toluca o están en Ecatepec? Me parece que no.
Si supo ¿Por qué nos mintió? ¿Por qué salir a desinformar a la gente? ¿Por qué tratar de tapar el sol con un dedo? ¿No es más peligroso que la gente no sepa qué se puede encontrar en la calle sólo por mantener la insostenible imagen de un “estado seguro”?
Los esquemas de comunicación fallaron de forma brutal. El gobernador expuso a su secretario de Seguridad quien debe responder por qué dijo a los mexiquenses que no había tal enfrentamiento, si mintió o si en verdad desconocía una situación tan grave.
Respuestas, se necesitan respuestas. No se trata de una anécdota más que se suma a la cada vez más larga lista de pifias de comunicación en este sexenio. Se trata de la seguridad de todos los mexiquenses o ¿eso no es importante?

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

miércoles, 22 de agosto de 2012

Destino ineludible / Columna

De medios y otros demonios

Destino ineludible

J. Israel Martínez Macedo

El desgaste de imagen es un fenómeno general que los actores políticos y, en general, las organizaciones sociales deben planificar porque, de lo contrario, corren el riesgo de perder el impacto necesario para sus objetivos justo cuando más lo necesiten.
El problema radica, esencialmente, en la incapacidad de no poder dosificar y controlar el cambio. Paradójicamente los movimientos se vuelven estáticos, no se ajustan a las nuevas necesidades y, con ello están condenados a la extinción.
Las estructuras de los movimientos no son capaces de acoplarse a las necesidades del sistema y por tanto son rechazadas por éste al punto tal en que son incapaces de seguir subsistiendo; su sentencia de muerte está dictada desde su nacimiento pues su ideología “anti sistema” les impide modificarse a sí mismos para producir la información que requieren para subsistir.
Esta situación es en la que se encuentra el grupo lopezobradorista en lo que han dado por llamar “defensa de la democracia” y que no ha sido más que un discurso demagógico y sin objetivos sociales definidos, no así con la mira puesta en un solo fin: imponer a AMLO en la presidencia.
En este juego de contradicciones el grupo lopezobradorista ha reconocido públicamente que si las instituciones nacionales no descalifican e invalidan la elección entonces volverán a las andadas causando molestias a la ciudadanía para que les hagan caso y le den el triunfo al tabasqueño, la lucha “contra la imposición” se convierte en la lucha por la imposición.
El problema es que en el camino andado perdieron fuerza, se desgastaron brutalmente. Quienes los acompañaban con la idea de obtener alguna dádiva postelectoral han abandonado el barco porque saben que la única posibilidad de obtener su objetivo es negociar y ver qué sacan.
Los eternos inconformistas, radicales por naturaleza propia, se mantienen en pie de lucha contra el sistema (sea lo que sea que ellos entiendan por esto) pero hundidos en el estancamiento de ideales, ideas, objetivos, estrategias y estructuras, condenados a la extinción por agotamiento y nada más.
No saber administrar el desgaste, mantener una serie de manifestaciones y marchas constantes y planificar desde la utopía de que se tiene el respaldo de “la mayoría” del país sólo porque es lo que se ve en las redes sociales es una sentencia de muerte segura.
El pataleo perredista de que habrá un conflicto social si no se hace lo que ellos quieren es tan lejano a la realidad que el único resultado posible es el fracaso. Nuevamente serán víctimas de sí mismos.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 19 de marzo de 2012

Imagocracia: capítulo Florence Cassez / Columna

De medios y otros demonios

Imagocracia: capítulo Florence Cassez

J. Israel Martínez Macedo

Ya en un espacio previo abordaba el tema de la imagocracia como esa manera que se vive en México desde hace algunos años y que tiene que ver, entre otras cosas, con la toma de decisiones de Estado preponderando la imagen de gobierno más allá de las necesidades de la población.
La discusión pública posterior al anuncio mediático de un predictámen de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre el caso Florence Cassez lleva el tema a los entramados del sistema legal.
Parte del debate gira en torno al montaje televisivo que la PGR preparó para que las televisoras pudieran presentar a sus audiencias el importante golpe a una peligrosa banda de secuestradores conocida como “Los Zodiaco” y construido para devolverle a la dependencia un poco de su malograda credibilidad.
No sólo se trata del problema del debido proceso que abarca la notificación consular. Se involucra la actuación de la dependencia en la estructuración de cada caso y nos preguntar: ¿a cuántos detenidos se les ha montado un esquema similar para inculparlos mediáticamente, sean o no responsables?
El debate trasciende a los terrenos de la imagen y se mantiene en ellos. Por un lado la PGR escribiendo guiones televisivos estilo “La ley y el orden” para catapultar a los funcionarios a mejores puestos y sueldos, por el otro la Corte boletinando y haciendo público un asunto que, por ley, debió quedarse en el interior de sus discusiones.
La imagocracia nos gobierna, nos legisla, nos politiza y, ahora, parece juzgarnos culpables o inocentes independientemente de lo que marque la ley. El poder del Estado en manos de la televisión y sus productores… que Dios nos ampare.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
http://jisraelmartinez.blogspot.mx

lunes, 16 de enero de 2012

Hacia una "imagocracia" / Columna

De medios y otros demonios

Hacia una “imagocracia”

J. Israel Martínez Macedo

Ahora que estamos de lleno en la cuestión electoral y en vista de que, al menos, uno de los aspirantes a la candidatura presidencial de su partido se ha construido principalmente con base en la imagen mediática, se corre el riesgo de caer en una “imagocracia” en la que, como siempre, el ciudadano sólo es un medio para el poder y no el objeto mismo del poder.
Tal parece que la tendencia que privilegia la imagen por sobre todas las cosas, en materia política, se verá reflejada también en materia de administración pública, lo cual sería un lamentable retroceso pues los gobiernos terminarían por ceder su papel en la resolución de problemas y buen manejo de los recursos con tal de obtener una imagen agradable a la ciudadanía.
El ejemplo claro lo vemos en el gobierno del Estado de México. Para verse más que su antecesor, ofrecieron cumplir con seis mil compromisos de campaña y en los primeros 100 días, según dijo el propio gobernador, se cumplieron 803 de estos.
En el papel, en los comerciales, en los eslóganes, en la imagen, puede parecer como un gobierno muy trabajador, muy eficiente y hasta comprometido con la buena administración pública; sin embargo, al detalle puede observarse que todo es sólo un juego de números y palabras.
Al revisar cada uno de los compromisos cumplidos se puede observar que en muchos casos corresponden a acciones de novel municipal realizadas en localidades priistas que se atribuyen a labor estatal, además de que al inicio de la administración se entregaron obras que evidentemente fueron iniciadas en el periodo de Enrique Peña Nieto y en las que el actual gobierno ni siquiera tuvo ingerencia.
Lo mismo ocurre en el caso federal, tan enfocado en demostrar que la lucha contra la delincuencia organizada no es baladí, y que se ha logrado dar atención médica a todos los mexicanos a través de un seguro popular que de todos modos, termina cobrando la atención médica.
La publicidad de las acciones “del gobierno del Presidente de la República” como se anuncian en los comerciales, no da cuenta de los indígenas que se suicidan en la sierra Tarahumara por no poder dar a su familia qué comer o porque no hay las mínimas condiciones para sobrevivir.
En lo municipal vemos cómo la administración de Toluca, por ejemplo, se enfoca en una plaza que no sirvió para reubicar a vendedores ambulantes mientras existen aún, en la capital mexiquense, calles sin pavimentar o con baches o hasta comunidades sin servicios.
Lo lamentable, lo preocupante es que las decisiones de gobierno se tomen y lleven a cabo por cuestión de imagen y no por atender a las necesidades más básicas y fundamentales a las que todo buen gobierno debería enfocarse.
Gobernar sólo por tener una buena imagen pública puede tener consecuencias terribles para la gente, el que las decisiones se tomen desde la óptica del uso político y no de las necesidades sociales tendrá consecuencias terribles, la imagocracia puede evitarse, aún es tiempo.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 30 de agosto de 2010

Las palabras se las lleva el viento / Columna

De medios y otros demonios


Las palabras se las lleva el viento


J. Israel Martínez Macedo


Esta semana los medios de información mexicanos concentraron presentaron, básicamente, cuatro temas a los que estuvieron muy atentos: discriminación (bodas gay y adopciones), migración, atentados por todo el territorio nacional e inundaciones y lluvias.

Por su parte el gobierno federal comenzó con su campaña promocional para el informe de gobierno de Felipe Calderón, estrategia que ha llamado la atención sobre todo por una llamada telefónica que se recibe en los hogares y a través de la cual, si se tiene paciencia, se escucha al Presidente de la República hablarle de tú al ciudadano para contarle los beneficios y crecimiento del sistema de salud federal y las cifras oficiales del seguro popular.

Pareciera que mientras el país vive una realidad de violencia, discriminación, falta de oportunidades, vulnerabilidad a los cambios climáticos, impunidad y varios etcéteras; el gobierno federal maneja otra prioridad en la agenda sea cual sea ésta.

Será interesante esperar a ver qué es lo que Presidencia de la República nos dirá sobre la lucha a la delincuencia en este año; es muy probable que para esta edición no haya información respecto a ese tenor y que en caso de que la haya será uno de esos tantos comerciales en los que nos muestran detenciones y uniformados pero cero resultados.

El hecho es que cuando uno ve los noticieros u hojea los periódicos se va dando cuenta de que los políticos están completamente distantes de las necesidades de la gente que, lamentablemente, parece acostumbrarse a no esperar de los políticos algo más allá.

La brecha entre ciudadanos y políticos se percibe cada vez más ancha y no se le ve cómo pueda reducirse, de entrada, porque no se nota el más mínimo interés para hacerlo. Para colmo, muchos de los diputados locales y federales están tan ensimismados en sus grillas que no se han dado el tiempo para visitar sus comunidades.

Claro, como suele ocurrir, lo harán en el periodo electoral; aunque alguno de esos asesores “que no cobran sin trabajar” debería recordarle la cantidad de casos de políticos que han querido jugar a eso y terminan desempleados o jugándole al trapecista para agarrar hueso.

Es cierto que se acercan las elecciones para gobernador en la entidad y que eso altera todo el escenario político, sobre todo porque hasta el momento no se ha querido soltar prenda de la estrategia y prácticamente cada analista da por bueno a uno u otro candidato; lo que hace que todos se concentren en una sola cosa, la política.

Funcionarios y autoridades olvidan que, si bien el proceso se acerca, serán juzgados por sus acciones más allá que por sus dichos; los votantes son ahora más observadores y juzgan con severidad a sus representantes.

Quizá por eso es que los llamados durante los discursos oficiales del gobierno estatal se centran en estarles recordando que deben dar resultados y no se distraigan en los golpeteos internos que, además, debilitan a las respectivas estructuras.

Poner atención a las necesidades de la gente no sólo es un beneficio político es su obligación, para eso se les elige y deben responder, así lo entiende la gente y así se los hará saber en las urnas, los comerciales, anuncios y estrategias de publicidad de poco o nada ayudarán si no hay una base en qué sustentarla. ¿La tienen?


israel.martinez@milenio.com

lunes, 23 de agosto de 2010

El juego de informar sin informar / Columna

De medios y otros demonios


El juego de informar sin informar


J. Israel Martínez Macedo


Dicen los que saben que en política el manejo de la información se vuelve crucial para llevar a buen puerto: planes, estrategias, campañas y todo aquello cuanto se desee realizar. Quizá por eso algunos políticos y/o encargados de comunicación social malentienden este punto y optan por no informar para evitarse “riesgos innecesarios”.

Estos personajes entienden que manejar correctamente la información de su área significa no dar acceso, bloquear, impedir que alguien -reportero o no- pueda llegar a obtener datos, cifras, o comentarios que puedan poner suponer riesgos de algún tipo. Nada más equivocado.

Bloquear el acceso no es lo mismo que tener el control de la información; de hecho, es el primer paso para el descontrol porque siempre, indudablemente y con buenas artes, la filtración aparece desmontando todo el mecanismo creado artificiosamente para ese fin.

Un ejemplo de manejo informativo lo dieron los encargados de comunicación social de varios municipios. Lejos de informar a la ciudadanía (a veces hasta con varias semanas de anticipación) que se llevarían a cabo los respectivos informes de gobierno locales; los jefes de prensa optaron por no hacerlo.

Si se percató del hecho: no hubo el asalto a la radio, la televisión y los medios impresos avisando que “tal fecha del mes de agosto el presidente municipal Fulano de Tal rendirá su informe de gobierno con la presencia del gobernador y el Cabildo en pleno”; si acaso, el mismo día del evento un aviso en un impreso o alguna mención en uno o dos electrónicos, no más.

No se trata sólo de un asunto de austeridad republicana; es un simple cambio de estrategia motivado por el control de la información para evitar que ésta se vuelva en su contra, digamos: ¿para qué avisarle a una posible manifestación qué día y a qué hora sería el idea para presentarse en el palacio municipal o la sede del informe?

Repito: no es un asunto de austeridad, los anuncios comenzaron a presentarse pasado los informes, claro, con imágenes del funcionario o funcionaria en cuestión dando cifras alegres triunfos de relumbrón con una fecha de caducidad no superior a la de su estancia en la administración; porras y aplausos, acompañadas de imágenes sobre lo padrísimo que es vivir en esos municipios.

Claro que no necesariamente tiene qué ver con la realidad, pero por lo pronto les permite tener un poco el control de lo que se informa y cuando se informa. No se puede esperar que ese mecanismo se vaya a utilizar el mes entrante para el respectivo ejercicio por parte del mandatario estatal; esa campaña es distinta.

El control dista mucho del bloqueo, se trata más de una administración de aquello que se va a decir, cómo se va decir, quién lo va a decir y cuándo lo va a decir, no es sólo cerrar las puertas y ya, eso sólo incentiva a buscar y sospechar, y tradicionalmente el que busca encuentra.

Los informes ocurrieron sin ocurrir: comentarios aquí o allá pero lejos de la opinión de la gente para quienes fue más interesante un partido de futbol o una telenovela; parece que en el nuevo esquema se olvidó incluir el desinterés ciudadano, aunque en contra parte, siendo muy mal pensados, podríamos creer que esa era la intención pero nuestros políticos no operan así ¿o alguien opina lo contrario?


israel.martinez@milenio.com

lunes, 5 de abril de 2010

Un caso perdido en los medios / Columna

De medios y otros demonios


Un caso perdido en los medios


J. Israel Martínez Macedo


El caso de la muerte de la pequeña Paulette Gebara Farah (QEPD) dejó muchas cosas en evidencia que necesitan un análisis concienzudo y crítico, no sólo desde los medios, las instituciones o la academia, sino debe realizarse en cada uno de los sectores de la sociedad.

Desde el punto de vista comunicativo tres son los temas que destacan sobre la cuestión: evidentemente, el manejo informativo respecto a las actuaciones de la procuraduría mexiquense; la forma en que las redes sociales rompen la barrera del ciberespacio e influyen en la vida cotidiana; y el impacto que esta fórmula tendrá en la imagen de un gobierno que, si algo ha cuidado, ha sido eso, la percepción que de él tiene la gente.

En el primer caso, todo indica que la PGJEM perdió el control de la información que se relacionaba con el caso (si es que alguna vez la tuvo); la familia salió en los medios desde el principio, cuando se pensaba que la niña estaba extraviada ¿qué investigación de desaparición involucra una campaña de medios de este tipo o a ese nivel?

Más aún cuando el caso tomó el mórbido giro de la muerte de la pequeña y la posible relación de algún familiar cercano y que ocasionaron que el imaginario construyera (sólo con pruebas circunstanciales, hay que decirlo) una villana de cuento en la madre, sin un solo dato sólido y contundente que la señale (por lo menos hasta ahora).

La presunta detención de Amanda de la RosaLa China” representó un pésimo manejo de medios. En lugar de atacar el problema directo cortando de tajo los rumores, se optó por anunciar una acción más escandalosa que termina por distraer unos instantes del tema, pero que inevitablemente puede volver a detonar en cualquier momento.

Respecto a la manera en que las redes sociales impactaron en el caso, basta ver que lo hicieron desde el momento en que se pensaba en un extravío. Twitter y Facebook lanzaron cualquier cantidad de réplicas de la fotografía de la menor, lo que, inevitablemente obligaría a la gente a saber qué pasaba con este caso.

No sólo eso, conforme los avances de las investigaciones se fueron haciendo públicos; las redes sociales juzgaron, culparon y sentenciaron al chivo expiatorio de su preferencia, sin pruebas, simplemente la difusión de un sentimiento personal que se volvió común. Sin lugar a dudas un arma muy poderosa.

Pero el tercer punto es el riesgo que representa la mezcla de ambos. El mal manejo de medios (internet incluido) y el interés que generó el caso en la gente arroja un inevitable impacto en la imagen del gobierno. Una cosa es segura, los comentarios en las redes son muy similares: ¿se quedará impune la muerte de Paulette? ¿Trabaja el gobierno para encontrar a los responsables o para liberar a los familiares? ¿El gobierno podrá evitar que un mal manejo de la investigación sea traducido a la percepción de una pésima administración bajo la fórmula: este caso no funciona, entonces: el sistema tampoco?

Es un asunto delicado y no queda más que esperar su resolución legal; pero si sigue creciendo, por muy buena que sea la indagatoria y sustentada la conclusión no habrá forma de que sea creíble si contradice la creencia social. Dicho de otro modo, pase lo que pase el caso estaría perdido desde ya.


israel.martinez@milenio.com

Archivo del Blog



SI DESEAS RECOMENDAR UNA PÁGINA A TRAVÉS DE UN LINK PARA CONSIDERAR INCLUIRLO EN ALGUNA SECCIÓN, ENVÍA UN MAIL A: j.israel.martinez@gmail.com


"Silencio Forzado" Documental de Article 19 sobre la situación del periodismo en México

Documental El Tunel (Completo)

PRESUNTO CULPABLE (completa)