"Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas"

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Gabriel García Márquez

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lunes, 7 de julio de 2008

Autocensura por miedo / Columna

De medios y otros demonios

Autocensura por miedo

J. Israel Martínez Macedo

En días recientes platicaba por el mensajero con un buen amigo de Michoacán con quien comentaba los últimos incidentes del crimen organizado en el Estado de México, específicamente el intento de ejecución en el centro comercial Pabellón Métepec y los hallazgos de cadáveres, cabezas y mensajes en la zona oriente de la entidad.
Su respuesta me sorprendió sobre manera: “Huy, nosotros vivimos ese escenario hace dos años y hoy estamos mucho peor de lo que dicen los medios -y agregó- por ejemplo, ya todos los negocios están obligados a pagar para no ser víctimas de la delincuencia, si no pagas: te matan o te secuestran algún familiar; por eso muchos negocios cerraron, lo que ocasionó que ahora si cierras, también te matan”.
Después me recetó una lista de cosas que pasaban hace dos años en Michoacán a lo que él atribuye el valor de factores que influyeron para permitir que la delincuencia organizada se apropiara de sus vidas y destinos: “los políticos minimizaban las ejecuciones y acciones de los narcos porque dañaba su imagen, los cuerpos policíacos se poblaron con personal fiel a los cárteles y los medios dejaron de publicar información sobre ejecuciones, ataques o cualquier cosa que sonara a Zetas”.
Ya un poco molesto descargó: “de los políticos lo entiendes, no puedes esperar otra cosa de ellos; de la policía todos lo sabemos, con los salarios que les pagan no puedes esperar que arriesguen su vida; pero de los medios, prefieren quedarse callados por miedo o por conveniencia, se dicen periodistas pero sólo publican que si el alcalde ya hizo, que si inauguró o que si la obra no se ha terminado, pero para ellos la delincuencia organizada no existe”.
Después relató un par de historias: la primera relacionada con el secuestro de un empresario radiofónico del que se enteró porque otro conocido se lo dijo: “lo quisieron agarrar saliendo de la estación, pero logró darse a la fuga, para no hacerte el cuento largo, la persecución terminó en Tuxpan, se metió a la presidencia creyendo que ahí estaría a salvo, pero ni ahí, los delincuentes entraron y de ahí se lo llevaron, ni un policía intervino”.
De la segunda relató: “Otra, esa nadie me la platicó, yo lo ví, estaba en un centro comercial haciendo mis compras y de repente entró un comando armado agarraron a un tipo que iba con su esposa y sus hijos, lo golpearon y se lo llevaron, nunca, nadie, ni los guardias de seguridad, hicieron algo por detenerlos; después supe que al que se llevaron era un comandante de la policía judicial”.
Sí lo que este amigo dice es correcto, hace dos años Michoacán se encontraba en el mismo punto que hoy vivimos los mexiquenses, y es para preocuparse que veamos exactamente los mismos síntomas: políticos que prefieren negar la realidad que actuar en consecuencia, policías que se corrompen y medios para los que el fenómeno pasa lejos, muy lejos de aquí.
Mucho se habla de la responsabilidad social de los medios, aún queda la duda sobre ¿qué tanto influyen éstos en que la delincuencia crezca o no en un lugar determinado? México es el país donde más muertes relacionadas con el ejercicio del oficio se reportan en América Latina y es considerado junto con Irak -país en guerra- uno de los más peligrosos para los periodistas en todo el mundo.
Esa es la realidad a la que nos enfrentamos todos los días, es innegable que el riesgo de morir a manos de la delincuencia es inminente, pero también es cierto que mucho de ello ha sido permitido por los mismos medios que cobardemente callan o esconden la información, también ellos son responsables de que la delincuencia avance. Después de todo, si es por temor que callan, existen más, muchas más profesiones y oficios a las qué dedicarse.

DESDE INTERNET
La semana pasada en el blog hubo problemas técnicos que se pudieron solucionar, por lo cual hay dos temas que se manejaron, el primero y que quedó como pendiente: “¿Por qué crees que el PRD sigue recortando la elección de 2006 con mítines en esa fecha?”, con un empate en primer lugar con 31 por ciento de la votación “Porque no han asimilado la derrota” y “Porque es parte de la estrategia para 2012”; en segundo lugar con 23 por ciento “Porque es una fecha que vale la pena recordar” y en último sitio con 15 para mantener enardecidas a sus huestes.
En segundo término se planteó el tema de la semana pasada: “¿Para ti, quién es responsable por lo ocurrido en el New’s Divine?” Con un aplastante 72 por ciento, “Todos los anteriores” (Gustavo Zayas, Alfredo Maya, Joel Ortega, los padres de familia de los menores y los policías del DF); en un lejano segundo lugar con 18 por ciento “Los policías que bloquearon la salida” y en un tercer sitio “Joel Ortega (secretario de Seguridad Pública)”.
Llama la atención que nadie de los participantes considera que Gustavo Zayaz (a cargo del operativo) Alfredo Maya (dueño del antro) o los padres de familia sean responsables por sí solos, esto destaca en virtud de que la PGJDF sólo ha detenido y consignado a los dos primeros así como un puñado de policías.
Para esta semana en http://jisraelmartinez.blogspot.com la pregunta está relacionada con el tema de esta columna: “¿Quienes crees que se autocensuran en el tema del crimen organizado?” las opciones: “Medios locales”, “Medios regionales”, “Medios nacionales”, “Los medios no, pero los reporteros sí”, “Todos por igual” “Ninguno se autocensura”. El espacio está abierto, haz escuchar tu voz.

israel.martinez@milenio.com

martes, 8 de enero de 2008

Censura, autocensura o combinación de ambas / Columna

De medios y otros demonios

Censura, autocensura o
combinación de ambas

J. Israel Martínez Macedo

Cuando se habla de censura, de ataques a la libertad de expresión, de agresiones a quienes difunden información; es fácil que hierva la sangre en un sentimiento de solidaridad con el periodista o reportero en cuestión. Es sencillo que inmediatamente se reaccione y dejar que las tripas ejecuten magistralmente un golpe de Estado al cerebro y se apoderen de sus funciones de expresión.
Es normal que la agresión a un compañero de gremio se sienta como propia, como personal, como un ataque directo, como un vituperio recibido frontalmente, y que se reaccione en consecuencia, aunque no haya sido así.
Es lo que ha ocurrido en el caso de la cancelación del noticiero “Hoy por Hoy” de Carmen Aristegui por un asunto de diferencia de criterios editoriales entre la empresa y la periodista, un asunto muy común en un país en el que las empresas mediáticas tienen un proyecto político definido por encima del informativo.
Es complicado conocer a ciencia cierta qué fue lo que ocurrió en el caso de la conclusión del contrato de Aristegui en Televisa Radio, sin embargo se pueden suponer muchas cosas con los antecedentes que se tienen y con acciones que ocurrieron en la misma empresa desde los cambios en la empresa y que orillaron a la salida de Carlos Loret de Mola.
No es desconocido que la periodista siempre ha sido crítica, que busca dar voz a todos los involucrados y que en ocasiones eso molesta a quienes prefieren ser los únicos a quienes se escuche para difundir su versión como la verdad única y absoluta.
Esa misma actitud generó malestar en Televisa, sus opiniones respecto a la decisión de inconstitucionalidad a la llamada “Ley Televisa” por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación molestaron a la empresa al mostrar beneplácito.
La empresa intentó sacar a Aristegui desde entonces, pero su socio Prisa, lo impidió defendiendo hasta en tres ocasiones a la periodista y su derecho a expresarse libremente en la radio nacional.
Es esta, junto con sus opiniones del “Caso Zongolica” y la información dada a conocer sobre la información de la relación existente entre la empresa Hildebrando y el Instituto Federal Electoral en 2006, principalmente, el sustento de las acusaciones de censura a la periodista.
Toda esta evidencia apunta a que efectivamente la empresa encontró la forma de convencer a su socio español para sacar del aire a Aristegui y ponerse al corriente en una vieja afrenta generada por su forma de hacer periodismo.
Incluso el “sospechosismo” llega más allá y apunta directamente a Los Pinos, según estas hipótesis, al habitante de la residencia oficial no le gustaron mucho las opiniones e investigaciones de la periodista y su grupo de colaboradores y buscaron sacarla del aire de cualquier forma, hasta “negociando” con Televisa.
Sin embargo, existe la posibilidad de que se trate de algo menos macabro y sucio. La versión de la empresa es que el modelo editorial de “Hoy por Hoy” no correspondía a los de la empresa y debían ser cambiados a lo que la titular del noticiero más escuchado e influyente del Distrito Federal se negó, terminando así la relación laboral entre ambos.
La idea no suena disparatada, recordemos que hace unos meses Carlos Loret de Mola anunció su salida de W Radio por los mismos motivos que actualmente esgrime Aristegui: “yo ya no iba a atener las mismas funciones que ahorita, la misma capacidad de maniobra con respecto a dar noticias”, dicho de otro modo, sus criterios editoriales no coincidían con los que la empresa acababa de ajustar.
Este tipo de medidas llegó en el paquete de cambios que Televisa Radio realizó, a saber, con el arribo del español Javier Mérida como responsable y de Daniel Moreno en el área de noticias.
Si la versión es correcta, entonces se trata de un ajuste del medio que buscará ser más recatado y posiblemente mucho más oficialista de lo que era antes, en un esquema de menor libertad de acción pero de mayores negocios y beneficios político-comerciales.
Cualquier medio es libre de elegir el criterio editorial que prefiere seguir, algunos lo hacen buscando el gusto de sus audiencias o lectores, otros prefieren quedar bien con quien le puede retribuir mayores ganancias en menores plazos aunque ello conlleve ceder su derecho a expresarse con propia autonomía.
Pero no deja de de ser lamentable que un medio recurra a la autocensura para agradar a los dueños del balón, no deja de ser terrible que ceda a las presiones en vez de ejercer su fuerza y denunciar presiones o amenazas, esa simple acción lo blinda totalmente sobre cualquier acción de la contraparte, pero es más cómodo estar sentado a la mesa que hablar frente a los comensales.
El caso de Gutiérrez Vivó dejó escamados a más de un empresario de la radio que dependen directamente del ingreso político para subsistir, y posiblemente esto sea un factor externo que influyó en esta ocasión.
Pero también está otra posibilidad. Una reforma electoral que sancionará a las empresas en las que sus comentaristas de noticias, reporteros y periodistas se inmiscuyan en materia política más de la cuenta y por lo cual Televisa Radio se está vacunando en salud eliminando todo tipo de crítica que pueda ser considerada causante de sanción.
Al respecto Carmen Aristegui expresó luego del espectáculo mediático montado por Televisa y Tv Azteca “No comparto en modo alguno la idea de que esta reforma constitucional ponga en riesgo ni mi libertad, ni la de ningún ciudadano de este país, para expresar opiniones de ningún tipo”. Paradójicamente la primera víctima de dicha reforma podría ser ella misma.

israel.martinez@milenio.com

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