"Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas"

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Gabriel García Márquez

Twitter

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lunes, 22 de febrero de 2016

Es necesario repensar Twitter / Columna

De medios y otros demonios

Es necesario repensar Twitter

J. Israel Martínez Macedo

Twitter es una red social que adquirió gran presencia en México dado el valor que los medios masivos le han atribuido a los mensajes que por ella se emiten llegando a considerarlos, incluso, como declaraciones oficiales o boletines.
No obstante el futuro en el uso de esta red debe empezar a considerarse de manera diferente por parte de los administradores de redes sociales, tanto de empresas como de instituciones, derivado de un hecho que encendió los focos rojos tanto de sus accionistas como de sus seguidores más fervientes.
Hace unos días, la red social informó que solo en los últimos tres meses de 2015 habría perdido 2 millones de usuarios (para hacernos una idea, más del doble de los habitantes que tiene la capital del Estado de México) y ya no ocupa el segundo lugar como la más usada.
Según el reporte, a finales del año pasado, Facebook contaba con mil 600 millones de usuarios mientras que Twitter apenas con 305 millones, incluso Instagram ha rebasado a la red de los trinos con 400 millones de usuarios reportados en el mismo periodo.
Los datos hacen necesario que empecemos a repensar sobre el peso que se le da a la red social en distintas mediciones sociales, como por ejemplo la popularidad de los usuarios.
En los inicios de Twitter, el número de seguidores se consideraba como un mecanismo sencillo de identificar la influencia y popularidad; tiempo después, un estudio patrocinado por Yahoo demostró que se trata de cosas distintas; pese a ello, esta siguió considerándose una métrica de peso entre la sociedad.
Así empezó la compra/venta de bots para Twitter, usuarios inexistentes que solo sirven para ser contabilizados como seguidores pero que nunca interactúan, posiblemente, cuentas creadas de automáticamente.
Se estima que de esas 305 millones de cuentas, 10 por ciento podrían ser solo bots, lo que implica que el impacto real de la comunicación que se emite de manera exclusiva por esta vía es todavía menor.
Las estrategias de redes sociales han tenido a Twitter en un lugar muy especial debido a esa falsa percepción de popularidad e influencia que, en realidad, es solo presencia y que se ha generado por la sobrecobertura de los medios masivos.
Aunado a ello, Periscope, la utilidad de Twitter que permite transmitir vía streaming, no ha tenido el éxito que se esperaba, sus usuarios de transmisión son el mínimo y las esperanzas de desarrollo no son nada optimistas.
Twitter no está muerto pero su influencia exclusiva como red social se debilita. Las estrategias de medios sociales deben aún considerarla pero revalorar su papel en función del objetivo e intención del mensaje que se pretende alcanzar.

@Mega_J_Israel_M
israel_martinez@milenio.com

lunes, 1 de febrero de 2016

Sí, hay que estar indignados / Columna

De medios y otros demonios

Sí, hay que estar indignados

J. Israel Martínez Macedo

Qué tunda le dieron a Andrea Legarreta en las redes sociales luego de que tratara de justificar una mención en el program “Hoy” y que burdamente intentaba explicar las razones por las cuales se estaba dando el incremento en el precio del dólar estadounidense.
Legarreta tiene razón, ella solo es una lectora de teleprompter que repite al aire las palabras que otros escriben porque para eso se preparó y le pagan; su único mérito es caerle bien a cierto segmento de amas de casa que le creen lo que sea que ella diga, ese es su valor real en el medio.
La virulencia en la reacción y descalificación solo encuentra lógica en el impacto que tiene en ese segmento de la población que todo lo cree y nada cuestiona; y que en sus pláticas todo lo argumenta diciendo “lo dijo Andrea el otro día”.
Pero atención, el ataque a Legarreta no ocurrió cuando hizo la mención a la “versión oficial” sino cuando trató de justificarla; es decir, cuando reaccionó a comentarios negativos a través de un tuit (que después borró), eso detonó la andanada de mensajes y memes respecto a la capacidad de la conductora como “analista” de economía.
El enojo sobre estos comentarios de Andrea Legarreta es, por decir lo menos: inocente. ¿De verdad es necesario descalificar de esa manera a quien ni siquiera está calificado? ¿En serio?
Es curioso como los “críticos” de las redes sociales se dejan llevar por el juicio fácil y replican comentarios falaces o sinsentido pero que suenan como algo bien pensado o que aparente ser exigente.
Por ejemplo: una fotografía que circula principalmente en Facebook muestra una familia acribillada por el narcotráfico en Oaxaca, está acompañada de un texto en el que se recrimina a los usuarios de las redes por no indignarse contra el gobierno por este hecho.
¿Dónde está el problema aquí? De inicio, es absurdo señalar a un responsable y luego decir que (todos) debemos molestarnos con otro.
Dicho de manera simple: si el narcotráfico mató a esas personas ¿no sería lo lógico estar molestos con los narcotraficantes, sicarios, vendedores y consumidores de drogas que, en conjunto, han creado un ecosistema cuyo entorno nos afecta a todos?
Claro que el gobierno tiene responsabilidad en su incapacidad de atender la demanda de seguridad, pero también es cuestionable una sociedad que agota la producción de horrorosas camisas solo porque las usó un delincuente u otro.
Sí hay que estar indignados, indignémonos por cómo criticamos sin pensar, sin razonar, sin comprender y solo por el hecho de creer que con ello se es más ciudadano que otros; por enaltecer criminales que son más responsables de la situación de violencia que la real incompetencia de las autoridades; eso, como sociedad, sí que es realmente indignante.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 25 de enero de 2016

Cuando el gobierno cede a las redes / Columna

De medios y otros demonios

Cuando el gobierno cede a las redes

J. Israel Martínez Macedo

En Quintana Roo, Tajamar y Punta Nizuc; en el Estado de México y la Ciudad de México, las fotomultas; son cimientes de reacciones ciudadanas organizadas y gestadas en las redes sociales en contra de los abusos de administraciones que muestran no interesarse en gobernar para la gente sino para sus intereses.
La destrucción del manglar de Tajamar y la amenaza que pesa sobre el acuario existente en el arrecife de Punta Nizuc, ha despertado el interés internacional sobre lo que el gobierno federal está haciendo con las reservas naturales del país y el papel de los grandes consorcios multinacionales en la devastación.
Tajamar salió a la luz de los medios masivos luego de que la denuncia de los cancunenses se hiciera viral en las redes sociales, dos días después de que la gente compartiera y expresara su indignación a través de Facebook y Twitter.
Fue entonces que se puso en tela de juicio el papel de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) que encabeza Rafael Pacchiano Alamán, esposo de Alejandra Lagunes Soto Ruiz, responsable de la estancada Estrategia Digital Nacional.
El segundo caso en cuestión es el de las fotomultas en la, ahora, Ciudad de México y un programa similar en territorio mexiquense; una vez que los programas comenzaron a arrojar los primeros resultados, la gente utilizó las redes sociales para denunciar errores y rarezas en ambas entidades.
En el Estado de México, el principal problema fueron fallas en los registros de velocidad máxima; así aparecieron multas para personas que viajaban a 90 kilómetros por hora en rutas donde la velocidad máxima era 90 kilómetros por hora.
El tema realmente grave es que las fotomultas no tienen ningún mecanismo de seguridad que garanticen su eficiencia y es que cuando la gente acudió a quejarse del hecho, descubrió que los documentos son alterables fácilmente por computadora.
Las denuncias de este hecho circularon rápidamente en las redes sociales en donde los afectados comenzaron a advertir de otras irregularidades como que las fotomultas registraban horarios y fechas en los que los ciudadanos se encontraban en otro lugar en ese momento.
En el caso de Cancún aún resta ver dónde desemboca todo pero sin duda alguna la exigencia de respuestas a Semarnat va en aumento, mientras en el caso de las fotomultas el gobierno tuvo que admitir la falla y dar marcha atrás a algunas de las sanciones.
Este puede ser el precedente del alcance que logran las redes sociales organizadas donde los ciudadanos de tres de ellas exigen a las autoridades el cumplimiento de su deber con honestidad y transparencia. Un pequeño paso para las redes sociales pero un gran paso para la sociedad.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 4 de enero de 2016

2016, lo que se viene / Columna

De medios y otros demonios

2016, lo que se viene

J. Israel Martínez Macedo

En este inicio de año las expectativas respecto a temas de comunicación son muy altas, en buena medida vinculadas con los procesos electorales en distintas entidades federativas como Sinaloa, Veracruz o Oaxaca, entre otras.
Se vislumbra un mayor uso de las redes sociales como parte de las estrategias de campaña aunque todavía destinadas a ser réplicas de los mecanismos tradicionales y aún no como herramientas específicas para alcanzar a otro tipo de públicos.
En las campañas también podremos esperar encontrarnos los primeros pasos en el uso de los storytellings como parte de la presentación de los candidatos. Si bien en 2015 se vieron algunos chispazos en uno o dos candidatos, el tamaño de incidencia hará que para 2016 estos mecanismos de comunicación sean más notorios.
Para mediados de año, el aprovechamiento de las nuevas tecnologías de la comunicación será, sin lugar a dudas, un tema central para los gobiernos municipales entrantes que se verán obligados a participar de la Estrategia Digital Nacional.
Las administraciones tendrán que encontrar la forma de realizar las transiciones a los gobiernos en línea de una manera rápida y eficiente pues es muy factible que empiecen a encontrar cierto nivel de presión por parte de la Federación para entregar resultados ya que este programa se encuentra literalmente estancado.
Dicho de otra manera, la Estrategia Digital Nacional, que recaía en responsabilidad de la Federación, será trasladada a los gobiernos municipales y estatales como una forma de registrar avances y compartir los gastos necesarios para poder concretarlo.
Los medios convencionales seguirán perdiendo terreno frente a la web por falta de producción de contenidos; el escenario que se vislumbra es poco prometedor pero con posibilidades si es que logran entrar con materiales propios al ciberespacio.
En el ámbito internacional se observa desde los primeros días de 2016 un aumento en los conflictos con el Estado Islámico, los países de occidente se enfrentan a una guerra como nunca antes la habían visto ya que se trata de un grupo que sustenta sus acciones en la ideología y creencias de sus seguidores.
Se trata de una guerra que no se resolverá por las armas de fuego sino por el manejo de la información y las primeras batallas ya se libran en un terreno en el que, aparentemente, los contendientes están en igualdad de circunstancias: la web profunda.
La guerra se libra lejos de donde la propaganda norteamericana pueda encontrar elementos para llevar la idea de un enemigo peligroso a los televisores de las grandes masas. Información y contrainformación es el terreno en que se está dando este choque de sistemas político, social y cultural.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 14 de diciembre de 2015

Una camioneta gris / Columna

De medios y otros demonios

Una camioneta gris

J. Israel Martínez Macedo

Una idea puede convertirse en el motor de una gran campaña; no obstante, para que funcione, es necesario correr el riesgo de realizarla y saber llevarla a cabo. Eso fue lo que Chevrolet Monclova hizo para no solo aprovechar una oportunidad sino para ganar en imagen y popularidad.
El 7 de diciembre Zaira Salazar Medina denunció en redes sociales el robo de su camioneta Nissan pick up, modelo 1991 (hasta aquí nada fuera de lo común); el detalle es que al no tener una fotografía del vehículo decidió subir un dibujo hecho a lápiz por ella misma.
Las redes sociales, que difícilmente perdonan algo, “inmortalizaron” el hecho a través de cualquier cantidad de memes. El dibujo de la camioneta se volvió viral apareciendo en imágenes van desde escenas de la película Mad Max hasta fotos sobre ISIS y el Estado Islámico.
La cosa no paró ahí. Chevrolet Monclova aprovechó para hacer un afiche publicitario con la imagen del dibujo de la camioneta y la frase “olvida lo perdido” para acompañarla de la fotografía de una camioneta de su propia línea. La publicidad también se volvió viral y alcanzó menciones de algunos medios que la consideraron ingeniosa.
La empresa automotriz contactó a Zaira Salazar y grabaron con ella un video que subieron a sus redes sociales en los que la autora del dibujo comentaba la situación y anunciaba el acuerdo alcanzado con Chevrolet Monclova: si lograba juntar un millón de likes al video, le regalarían un vehículo para sustituir la unidad robada.
En poco más de 24 horas el video ya tenía más de 4 millones de visualizaciones y había alcanzado más del millón de likes solicitados por la empresa automotriz para entregar una nueva camioneta a la mujer ya no tan afectada por la delincuencia.
Al cierre de esta columna restaba la inminente conclusión de la historia que deberá aparecer en las redes sociales: el momento de la entrega de la camioneta a Zaira Salazar por parte de los gerentes de Chevrolet; no obstante, seguro será un evento que se vitalizará de nueva cuenta.
El éxito del fenómeno no radica solo en aprovechar una buena oportunidad de publicidad de bajo costo o el arriesgarse a utilizar un fenómeno viral para atraer la atención de las redes a nivel mundial; lo exitoso del caso radica en que no es un hecho aislado sino una historia bien desarrollada.
Supimos, de principio a fin, cómo es que la historia de Zaira pasó de ser una tragedia como la que viven miles de mexicanos cotidianamente a un final feliz gracias a la intervención de la empresa que ha ganado popularidad y una excelente imagen. La lección aprendida debe ser que no basta con tener una idea o incluso arriesgarse a usarla, también hay que saber cómo aprovecharla.

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lunes, 7 de diciembre de 2015

Internet: la tiranía del buen hacer / Columna

De medios y otros demonios

Internet: la tiranía del buen hacer

J. Israel Martínez Macedo

Escribió George Orwell: “No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura”; la máxima —pública desde 1949—, mantiene vigencia para explicar un fenómeno evidente en Internet: la “tiranía del buen hacer”.
Cada que participamos en las redes sociales atestiguamos cómo la revolución de ideas que significó Internet, ha derivado en una dictadura del pensamiento donde satanizar y castigar cualquier diferencia de juicio se vuelve la normalidad.
Dos ejemplos: Anonymous, un grupo de hackers que nació para la defensa de la libre expresión en Internet, se ha vuelto uno de los dictadores más estrictos de la red; en días pasados exigió que se retirara de YouTube una broma en la que un exconcursante del Big Brother británico finge un secuestro y ejecución para engañar a otro exparticipante.
Lanzar una advertencia de ese nivel por un contenido que, a criterio de Anonymous, es inapropiado; basta para considerarlo un primer caso en el que el propio grupo ha corrompido sus ideales transformándose justo en lo que repudiaba.
Guardando las proporciones, en México, se observa algo similar en fondo aunque la forma sea distinta: los autodenominados “Supercívicos” y la evolución de su manera de actuar, a lo que describiría como “tiranía de la decencia”.
En 2013 este grupo copió la dinámica (creada por Televisa con Víctor Trujillo y su personaje Brozo) de poner a cuadro a comediantes para hacer crítica social; nació así en canal 52MX (de grupo MVS) “Houston tenemos un programa”.
El proyecto no gustó en la televisión pero tuvo cierta acogida en YouTube dado que, al inicio, denunciaba abusos de autoridad de funcionarios del gobierno del DF.
El programa siguió en Internet y la evolución de estos “paladines del buen hacer” los llevó de la vigilancia de las autoridades a la persecución de todo y de todos, una especie de Gran Hermano de la región 4 en la que pareciera que la cámara de un celular garantiza el derecho de enjuiciar y castigar con la exhibición pública a cualquiera que no actúe “como lo marcan las normas”.
Sin mayor impacto que lo que se ve en el programa y reproduce en las redes, los Supercívicos muestran en qué se está transformando Internet: la simulación de un cambio que deja tranquilas a las buenas conciencias pero que no influye en la dinámica social fuera del ciberespacio.
Somos testigos del nacimiento de múltiples tiranías en Internet que se justifican en una revolución del pensamiento y la libertad de expresión pero que en realidad solo establecen la dictadura de criterios impuestos unilateralmente y que peligrosamente se autolegitiman en pobre crítica de los espacios en que se reproducen.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 16 de noviembre de 2015

Radicalismo mexicano / Columna

De medios y otros demonios

Radicalismo mexicano

J. Israel Martínez Macedo

Es curioso el comportamiento de las redes sociales ante distintas circunstancias, la indignación que repentinamente llegan a tener ante tragedias humanas, desaparece cuando esas tragedias no son las que abanderan o les gustaría que todos abanderen.
Los atentados en París, y sobre todo la forma en que se dio la reacción a los mismos, es una muestra clara de la volatilidad de los usuarios de las redes sociales que se manifiestan indignados por el hecho y horas después desaprueban los mecanismos para manifestar apoyo al país víctima de la situación.
Fueron las mismas personas que se decían en shock por los hechos quienes, instantes después, se quejaban de la propuesta de Facebook de colocar la bandera francesa en la imagen de perfil.
En ese contexto surgieron los que buscaron aprovechar el momento para sacar raja política como Gerardo Fernández Noroña quien tuiteó: "Por más que les irrite a algunos es profundamente hipócrita conmocionarse con la masacre en París y hacerse pendejos con las de México".
Sin duda alguna que lo que pasa en todo el territorio nacional es totalmente lamentable y por supuesto que debe causar conmoción pero de ahí a que se quiera equiparar con lo que ocurrió en Francia es muy distinto.
Argumentos falaces como este, inundaron Internet a modo de recriminación y regaño por preocuparse por cosas tan banales como la muerte de civiles parisinos a manos de fanáticos radicales en algún lugar del mundo.
La muerte de personas inocentes (entendiendo por ello que no están involucrados en el conflicto) en cualquier parte del mundo es condenable y lamentable, agredir a quien decide sumarse a un movimiento solo porque no se asumen víctimas.
Los radicalismos son peligrosos porque niegan el derecho de pensar diferente; el atentado en París reveló el alto nivel de radicalismo que hay en México y los alcances de intolerancia a los que se puede llegar contra las personas que no piensan igual que los "librepensadores" es de llamar la atención.
Tener una opinión o un punto de vista no debe ser motivo de descalificación o vituperio. Matar una opinión es matar una idea, matar una idea es eliminar la posibilidad de que algo ocurra.
Descalificar un pensamiento sin exponer ningún argumento y solo porque no es el pensamiento de los descalificadores no abona a la construcción de una forma mejor de actuar o de vivir.
El discurso de estar en contra es la salida fácil para enfrentar los problemas con la idea de que, por quejarse, se es mejor que los que no se quejan pero cuando se les pide que hagan una propuesta de solución la respuesta común es el silencio, la descalificación o alguna justificación del tipo "ese no es mi trabajo". Respeto a la opinión es el primer paso a la tolerancia.

@Mega_J_Israel_M
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lunes, 23 de febrero de 2015

Ciudadanos: de lo digital a lo real / Columna

De medios y otros demonios

Ciudadanos: de lo digital a lo real

J. Israel Martínez Macedo

La usabilidad de las nuevas tecnologías está modificando de facto la interactividad social, muestra de ello son los nuevos ciudadanos que manifiestan exigencias similares a las de los ciberciudadanos, a saber: respuesta inmediata, incapacidad de análisis de propuestas a largo plazo y banalización de la política.
Los estándares del gobierno en línea (e-gobierno) buscan agilizar los mecanismos de atención ciudadana a través de soluciones cada vez más creativas que logren faciliten la vida a los habitantes de un lugar pero también para atraer mayor inversión a los municipios o los estados.
Estos mecanismos dan la experiencia al usuario de una respuesta instantánea y medible en términos de atención gubernamental y generan una falsa expectativa de lo que debe esperar en este sentido.
El ciberciudadano tiene la sensación de que su gobierno cumple de mejor manera y le facilita la vida pero también hace que espere ese mismo resultado del servicio tradicional y es ahí donde comienzan las dificultades porque no se tiene un sistema de soporte que mantenga una congruencia entre ambas.
Aunado ello viene el problema de la memoria de corto plazo: los temas se apoltronan uno tras otro y los ciberciudadanos no contamos con capacidad suficiente para mantener la vigencia de unos sobre otros.
Los tópicos de debate en redes sociales permean fácilmente a los medios convencionales quienes se han quedado atrás del ritmo en el que cada tema aparece y se va sin posibilidad a permanecer en el colectivo social por lo que la el ciudadano olvida rápidamente y puede perderse rápidamente entre un mundo extremadamente veloz en alternancia.
El fenómeno más interesante está vinculado con la manera en la que el ciudadano aborda los temas sociales y políticos: pierden noción de relevancia y todas las opiniones –informadas y desinformadas– adquieren el mismo valor y se sopesan con la misma veracidad.
Las redes sociales se saturan de comentarios personales que adquieren el mismo peso que las informaciones documentadas e incluso, en algunos casos, se ponen por encima de los hechos.
En esta confusión el ciudadano que queda con la idea de lo que escuchó o leyó, no tiene interés (ni tiempo) para rastrear si lo que está repitiendo como un hecho es en realidad lo que pasó o al menos se acerca a ello.
La ciberciudadanía está modificando la manera de entender la ciudadanía no digital, gobiernos y partidos no están reaccionando a tiempo para actualizarse y dar respuesta a las demandas de su gobernados.
No se trata de solo contar con una página web, eso, eso por sí mismo no construirá la ciberciudadanía; se necesita un sistema completo que enlace ambos ambientes, hacerlo se vuelve urgente.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

miércoles, 13 de agosto de 2014

Influencia e impacto en redes de los gobernadores de México / Artículo

En mi opinión

Influencia e impacto en redes de los gobernadores de México

J. Israel Martínez Macedo

El arribo de las redes sociales al mundo de la política generaron un impulso considerable a la construcción de la imagen y la popularidad de los actores que participan en ella, aprovechando el todavía gran desconocimiento popular que existe al respecto, se crean falsas realidades respecto al impacto real de estos personajes en las redes.
El tema de la medición genera, en prácticamente todos los casos, un problema de subjetividad dado que aún no existen criterios plenamente reconocidos por quienes se dedican profesionalmente a la gerencia de comunidades vitualles, lo que abre la puerta a montones de “charlatanes” que abusan de la falta de conocimiento de las personas y empresas sobre los medios sociales.
¿Cómo detectar a estos supuestos especialistas? En primer lugar tratan a las redes sociales como si fueran todas iguales, ofrecen aumentar rápidamente el número de seguidores para que, con ello, se tenga mayor impacto en la gente y para ello, incluso, advierten que se deberán contratar ciertos servicios que, literalmente, venden cuentas falsas que harán esa labor.
Abusan de que la gente cree saber lo que son las redes sociales por tener una cuenta propia de Facebook, Twitter o Linkedin, jamás hablan de producción de contenidos ni de la construcción de una imagen virtual y, mucho menos, de la medición de las redes.
Estas formas de actuar termina por causar desastres de imagen que, evidentemente, estos pseudoespecialistas tratan de ocultar cuando aparecen resultados o mediciones de terceros que, sin ningún interés en hacer que unos se vean mejor que otros, realizan comparativos con base en mediciones propias y hacen públicos los resultados que deben ser recogidos y analizados para descubrir la realidad.
Eso es lo que ocurre con los resultados presentados por la empresa Consulta Mitofsky que generó una herramienta que revisa la actividad, interacción y efecto provocado para determinar la presencia e influencia (dos de los cuatro principales elementos de medición) de los mandatarios mexicanos.
Los resultados se presentan en una escala de valor de uno a 100 para clasificar a los mandatarios en cinco niveles de influencia y presencia para considerar a través de ella, el impacto de estos gobernantes en las redes sociales: Sobresaliente (por encima de 80 puntos), Alto (60 a 80 puntos), Medio (45 a 60 puntos), Bajo (30 a 45 puntos) y Pobre (menos de 30 puntos).
La lista de mandatarios es encabezada a nivel estatal por el jefe de gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera con una evaluación de 87, seguido de Manuel Velasco de Chiapas (84) y Rodrigo Medina de Nuevo León (82).
Así, la lista se conforma de la siguiente manera:

SOBRESALIENTE (Encima de 80 puntos)
1. Miguel Ángel Mancera, Distrito Federal (87.3)
2. Manuel Velasco, Chiapas (84.1)
3. Rodrigo Medina, Nuevo León (81.7)

ALTO (60 a 80 puntos)
4. Gabino Cué, Oaxaca (68.8)
5. Rafael Moreno Valle, Puebla (68.4)
6. Graco Ramírez, Morelos (66.6)
7. Mario López, Sinaloa (61.8)

MEDIO (45 a 60 puntos)
8. Javier Duarte, Veracruz (58.9)
9. José Calzada, Querétaro (57.1)
10. Rubén Moreira, Coahuila (52.6)
11. Aristóteles Sandoval, Jalisco (51.8)
12. Jorge Herrera, Durango (51.1)
13. Carlos Lozano, Aguascalientes (50.7)
14. Rolando Zapata Bello, Yucatán (48.7)
15. Manuel Alonso, Zacatecas (47.4)
16. Guillermo Padrés, Sonora (47.3)
17. Roberto Borge, Quintana Roo (47.0)
18. Francisco Olvera, Hidalgo (45.2)

BAJO (30 a 45 puntos)
19. Eruviel Ávila Villegas, Estado de México (44.8)
20. Fernando Ortega, Campeche (44.5)
21. Arturo Núñez, Tabasco (43.2)
22. Fernando Toranzo, San Luis Potosí (41.3)
23. Marcos Covarrubias, Baja California Sur (38.7)
24. César Duarte, Chihuahua (37.8)
26. Ángel Aguirre, Guerrero (37.1)
27. Mario Anguiano, Colima (36.8)
28. Miguel Márquez, Guanajuato (35.7)
29. Francisco Vega, Baja California (35.1)
30. Roberto Sandoval, Nayarit (32.9)
31. Salvador Jara, Michoacán (32.5)

POBRE (Menos de 30 puntos)
32. Mariano González, Tlaxcala (22.4)

La lista llama la atención por sí misma en virtud de que mandatarios que parecen tener buena presencia en medios (que no es lo mismo que buena popularidad o reputación) no logran reflejar eso en la influencia hacia los ciudadanos con presencia en redes sociales.
Destacan en esa condición el mexiquense Eruviel Ávila Villegas, el guerrerense Ángel Aguirre, el chihuahuense César Duarte y el tabasqueño Arturo Núñez; quienes a pesar de su presencia constante en medios masivos no llegan a impactar en un nivel medio en las redes sociales.
De los tres gobernantes que encabezan la lista, solo el gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, no tiene una amplia presencia en medios masivos como sí la tienen Miguel Ángel Mancera y Manuel Velasco, el primero de manera natural por ser el mandatario de la capital del país, el segundo a través de una estrategia mediática calculada.
La herramienta de medición, no contempla la reputación de los mandatarios por lo que no es extraño que los gobernadores Gabino Cué (Oaxaca), Rafael Moreno Valle (Puebla) y Graco Ramírez (Morelos) tengan más influencia e impacto dado que no importa si los comentarios son positivos o negativos, sino la interacción que generan.
Esta característica de la herramienta de Mitofsky es importante porque suele ocurrir que algunos pseudoespecialistas truquean las mediciones de reputación a través de bots (cuentas falsas o de usuarios inexistentes creadas con las intención de manipular las estadísticas) que colocan en las redes comentarios favorables de los usuarios.
A través del uso de bots, se logra engañar a las herramientas de medición que, luego de esta práctica, arrojan resultados positivos en cuanto a reputación pero falsos en cuanto a la influencia real, lo que queda evidenciado con la medición presentada por Mitofsky.
Como lo explica la empresa, su herramienta mide “la capacidad de una persona para hacer llegar a las personas (sic) adecuadas sus ideas y mensajes a través de internet, tal vez influyendo sobre ellos, tal vez acaparando su atención o al menos incrementar su posicionamiento en este grupo cada vez más grande”.
La herramienta funciona independientemente de quién las maneja por lo que arroja un valor de influencia más creíble ya que elude las manipulaciones truculentas diseñadas para alterar las mediciones tradicionales.
Todo esto significa que los mandatarios con una mala puntuación no tienen capacidad de hacer llegar su mensaje a las audiencias ideales a través de internet, tal es el caso de los ubicados en los niveles bajo y pobre, en tanto que los gobernadores con puntuación alta consiguen llegar a sus audiencias independientemente de si son ellos o alguien más quien controla las cuentas.
Aunque los engañadores de redes lograrán encontrar la manera de burlar esta herramienta de medición (a final de cuentas a eso se dedican), en tanto eso ocurra, es un buen mecanismo para saber si el trabajo para los usuarios da resultados o no.

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lunes, 11 de agosto de 2014

Nueva narrativa en medios / Columna

De medios y otros demonios

Nueva narrativa en medios

J. Israel Martínez Macedo

Las redes virtuales, en su inicio, significaron una incógnita para los medios masivos; su clasificación como medios sociales los ubicaron en un lugar entre la comunicación grupal y personal sin una noción clara de su alcance y con sospechas casi míticas respecto a su potencial.
Su desarrollo dio paso a una nueva forma de contar historias, la narrativa hipertextual evolucionó a una narrativa hiper y transmedial que involucra una redefinición de distintas áreas vinculadas a la producción.
Los medios tradicionales encontraron en las redes sociales mecanismos para redefinirse y lanzar nuevos esquemas publicitarios y mercadológicos que involucran esquemas más creativos y que centran la actividad comunicativa en la producción de contenidos.
Ante la ausencia de competencia, México se ha rezagado en este tenor y, equivocadamente, se presume como un importante consumidor de contenido para medios electrónicos y digitales pero un productor muy escaso, tanto en cantidad como en calidad.
Por ejemplo: mientras las producciones mexicanas siguen limitadas a las historias televisivas que ocasionalmente se comentan en redes sociales, en países como Inglaterra las producciones incluyen la narrativa transmedia, se crean cuentas de los personajes y estos interactúan entre sí aún si no es horario de transmisión.
Los fans de las series se mantienen atentos a la trama y reciben información vinculada a las historias, conversan con los personajes e interactúan con ellos para recomendarles qué hacer; todo ello como parte de una nueva narrativa creada y monitoreada por los escritores.
El rezago en nuestro país crece abismalmente y el riesgo es que ese primer lugar en consumo de productos digitales elimine, definitivamente, la capacidad creativa de los productores que se han limitado a la tropicalización de obras que fueron pensadas y diseñadas para otro tipo de públicos.
Similar ocurre en la radio. La mayoría de los programas se limitan a la transmisión de programas musicales con presentadores que, en su mayoría, carecen de criterio y preparación para comentar temáticas que les exigen salir de su zona de confort.
Las redes para la radio se han convertido en una extensión del teléfono, se limitan a recibir los comentarios de la gente, peticiones de las canciones de moda y saludos para otros radioescuchas. Tampoco hay una narrativa transmedia que involucre a los usuarios de redes con los programas.
Una nueva narrativa cambia la forma de hacer los medios, mejora las experiencias de las audiencias y ofrece productos de mayor calidad, claro que ello requiere inversión de los dueños de los medios y es ahí donde radica el problema.

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lunes, 23 de junio de 2014

Comunicación sin caracteres / Columna

De medios y otros demonios

Comunicación sin caracteres

J. Israel Martínez Macedo

Para aquellos que sufrieron (o lo siguen haciendo) con los 140 caracteres que Twitter impuso como límite para una comunicación rápida y efectiva, se advierte el arribo de una aplicación que restringe más el proceso de interacción a la terrible cantidad de cero caracteres.
Se trata de una aplicación descargable para teléfonos inteligentes llamada "Yo" que funciona bajo un sistema push en el que no se requiere teclear nada, simplemente se presiona un "botón" y se envía el mensaje, ¿qué dice este mensaje? Muy simple: "Yo".
La tendencia está en aumento pese a lo escueto del mensaje. Los usuarios crecen exponencialmente y los especialistas aseguran que puede ser una nueva manera de comunicación.
El funcionamiento de "Yo" es muy simple. Una vez descargada la aplicación, sólo se necesita crear un nombre de usuario y queda todo listo para enviar el primer mensaje; para ello solo basta presionar el botón de un amigo y este habrá recibido un “Yo”.
Simple, sencilla, práctica y aparentemente sin sentido, la aplicación logró la atención de los usuarios porque logra hacer en dos pasos lo que otras, como Whatsapp o Telegram, hacen en 11. La simplicidad le da el valor agregado suficiente como para que los inversionistas le abonen un millón de dólares al proyecto.
Lo más interesante del caso es cómo puede generarse un proceso de comunicación sin palabras, en todo caso, gestarse solo con una coordinación de acciones que requieren de información previa.
Para el creador de la aplicación, el israelí Or Arbel, “la palabra ‘yo’ lo engloba todo (puede servir para saludar, para decir ‘hey, estoy pensando en ti’, para dar ‘un toque’, para avisar de que ya estás libre o para lo que quieras)”.
El lenguaje y su significación es un producto cultural objeto de constantes cambios, se trata de convencionalismos, lo que significa que puede modificarse a partir de un acuerdo.
“Yo” aprovecha esta característica y la lleva al extremo, abre un nuevo espacio para la observación e investigación en comunicación; una nueva manera de interacción con la mínima información que promete la máxima eficiencia. Será digno de seguimiento.

PARÉNTESIS
En el largo andar de este camino periodístico he aprendido mucho de tantas personas que es difícil enumerarlas; no obstante, de muy pocas como de Jorge Alvarado, fotógrafo, quien ha estado conmigo y como ninguno en situaciones más que difíciles de la vida, apoyándome siempre e incondicionalmente. “El Niño”, como le llamamos en el medio, vive un doloroso momento, razón por la que le envío, a través de estas líneas, un fuerte abrazo deseándole la más sincera y pronta resignación. Esta columna se une contigo en tu luto y te acompaña en tu dolor.

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lunes, 9 de junio de 2014

Redes: la nueva democracia / Columna

De medios y otros demonios

Redes: la nueva democracia

J. Israel Martínez Macedo

Twitter se posiciona en México como el espacio donde el debate político-electoral encuentra las condiciones propicias para el desarrollo; los mensajes entre personajes públicos generan contenidos con texto y subtexto cuyo análisis revela información que, de otro modo, no sería visible.
Veamos el caso de la breve desavenencia entre Julio Hernández López, columnista de La Jornada, y Andrés Manuel López Obrador, líder moral de la izquierda y principal promotor de la conversión del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en partido político.
Los cuestionamientos del columnista se fundan en dudas válidas que ponen en tela de juicio la forma en que opera la estructura y procedimientos de Morena para participar en un sistema que el mismo López Obrador ha denunciado como corrupto.
El columnista fue más lejos y tuvo la “osadía" de preguntar bajo qué criterio Yeidckol Polevnsky (en Naucalpan) y María de la Luz Núñez (en Michoacán) fueron designadas como respectivas candidatas de Morena para los próximos comicios.
En un partido que se anuncia como la respuesta democrática a la corrupción y en contra del favoritismo y las canonjías de los grupos de poder; la designación de candidatos por “dedazo” supone la evidencia necesaria para confirmar que se trata de una organización política que replicará los mismos vicios del sistema que decía combatir. Y eso no puede dejarse pasar.
Quizás por eso la reacción del tabasqueño fue inmediata. Bastó uno y solo un “cibermanotazo”, enviado por Twitter, para hacer que el columnista bajara el tono de su cuestionamiento y dejar ver que en Morena no habrá espacio para la disidencia o la duda a los designios de su líder.
Julio Hernández le bajó dos rayitas recomponiendo el reclamo para matizar “a pesar de los exabruptos, este tecleador desea que AMLO recomponga el camino, deseche la zanahoria electoral y mantenga en alto su posición de líder social y político” es decir: no tiene nada en contra de López Obrador y, al contrario, busca advertirle que está a tiempo de recomponer la vía.
Una evidencia como esta sobre los modos en que operará Morena, puede disuadir a algunos de sus seguidores para sumarse a la propuesta que, desde ya, anuncia que mantendrá y hasta revivirá las peores prácticas del sistema.
Por ello es que AMLO terminó desviando la atención con cuestionamientos sobre la salud de Enrique Peña Nieto ayudado por el vocero del gobierno federal Eduardo Sánchez quien al responder contribuyó en la distracción de este tema.
Errores de este tipo en el proceso de 2015 costarán gobiernos por lo que el manejo de las redes sociales se perfila como un elemento clave que ya no puede quedar, como en otras ocasiones, en manos de improvisados o familiares.

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lunes, 20 de mayo de 2013

Las redes y su poder / Columna

De medios y otros demonios

Las redes y su poder

J. Israel Martínez Macedo

Cuando parecía que el desenlace del caso #LadyProfeco había llegado con la sanción a los supervisores de la dependencia federal, el despido de Humberto Benítez Treviño cayó de sorpresa y abrió paso a un nuevo motivo de preocupación para los funcionarios mexicanos: la imagen institucional.
El argumento que Presidencia dio para el despido de Benítez Treviño fue, precisamente, que había hecho daño a la imagen institucional. Por primera vez en la historia un funcionario-político perdió su puesto porque afectó la percepción que la ciudadanía-electorado tiene de la dependencia a su cargo.
El mensaje es claro y contundente: no se permitirán excesos, son otros tiempos, es la era de la imagen y ella manda. No solo eso, en un escenario donde las redes fungen como un “Gran Hermano” social que todo lo ve, todo lo oye y todo lo comenta, se vuelve trascendental entender que la capacitación en medios también debe incluir a la familia.
Twitter y Facebook son dos grandes herramientas para difundir información aunque no son capaces, aún, de incluir temas en la agenda por sí mismos, sin los medios tradicionales, no pasan de ser anécdotas de las redes sociales.
Así, ocurre que situaciones como la de la directora de Radio Mexiquense, Mariana Martínez Díaz, que en el marco del 30 aniversario de la estación declaró en entrevista que Café Tacuba “nació de Radio Mexiquense”, no tuvo mayor trascendencia pese a que tal mentira aparece en un video que se difundió por redes sociales y comentaron los fans de los tacubos pero que no pasó a más porque los medios tradicionales no le dieron importancia.
Claro que los casos de Benítez Treviño y Martínez Díaz son cosas muy diferentes, en la Federación ya tienen bien entendido el papel que juegan las redes en la sociedad, en el estado parece que no terminan de enterarse qué son, para qué sirven y cómo se utilizan los nuevos mecanismos de comunicación en los que la ciudadanía parece llevarles mucha delantera.
Pasó en el caso del transporte en el Estado de México: cuando los concesionarios amagaron con un paro para presionar por el aumento del pasaje, la sociedad se organizó en un mecanismo que respondía a la amenaza a partir de impulsar el compartir el automóvil.
A final de cuentas el aumento al transporte se autorizó sin necesidad de paros y sin que la población pueda hacer nada... en apariencia. Una vez más las redes sociales pueden ser la solución. A través del mismo mecanismo de reacción para compartir el auto, la gente dejaría de utilizar el deficiente transporte público y generaría esquemas de mayor convivencia social. Previendo el asunto de la seguridad, podría funcionar.
Con las redes sociales se acabaron los tiempos de la impunidad, la sociedad se erige como un juez implacable que juzga con los mínimos elementos y que se potencializa por los medios tradicionales pero a la vez tiene en sus manos el mecanismo para convertirse en una sociedad proactiva y realmente independiente, resta ver si tiene la capacidad de usarlo, el tiempo lo dirá.

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lunes, 25 de febrero de 2013

Nuevos medios, viejas mañas / Columna

De medios y otros demonios

Nuevos medios, viejas mañas

J. Israel Martínez Macedo

No se trata de una moda sino de una realidad que impera en muchos gobiernos; el uso de las redes sociales para informar avances y logros tiene tras de sí un vínculo con aquello que hemos dado por llamar “imagocracia”. No obstante, este juego también tienes sus riesgos.
El pasado 18 de febrero el diario La Jornada publicó un trabajo que tiene mucho que ver con esta situación y que interesa a los habitantes del Estado de México por la peculiar forma de hacer redes sociales del mandatario estatal.
Según la nota, de entre los mandatarios de las 32 entidades del país, el primer lugar lo tiene el jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera (@ManceraMiguelMx), con 363 mil 371 seguidores (de una ciudad de 10 millones de habitantes no suenan a muchos); el segundo lo tiene el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas (@eruviel_avila), con 146 mil 335 (contra 15 millones de habitantes en la entidad y, en proporción, muy por debajo de Mancera) y, en tercero el de Chiapas, Manuel Velasco (@VelascoM), con 99 mil 231 seguidores (que tiene poco más de 4 millones de habitantes).
Con estas cifras Mancera tendría más del doble de seguidores que Eruviel y no solo eso sino que, además, con menos habitantes en su entidad, lo coloca muy lejos en términos de popularidad efectiva respecto a la que ostenta el mandatario mexiquense en Twitter.
Lo destacado de la nota no es el sitio que ocupan sino la trampa que hacen quienes se encargan de llevar y promocionar las cuentas. La información refiere que es la herramienta “Status People” la que se encargó de revelar que, tanto de Mancera como de Eruviel, solo 42 por ciento de sus usuarios son verdaderos, el resto: cuentas falsas o inactivas.
Las redes sociales no son un mito, en realidad tienen un impacto sobre los usuarios y los medios pero es solo a través de estos últimos que dicha información se masifica y llega al ciudadano promedio, el que lee periódicos, escucha la radio o mira la televisión.
Los gestores de comunidades virtuales (pomposamente llamados community manager) buscan engañar a los usuarios y medios de comunicación haciendo creer que las cuentas de los políticos tienen más seguidores para intentar generar la imagen, evidentemente falsa, de una mayor popularidad.
Lo más lamentable del caso es que el político, en este caso los mandatarios, puedan llegar a creer que efectivamente cuentan con ese interés de los ciudadanos y caigan en el error de pensar que con solo estar presentes en las redes sociales se tiene contacto directo con la población.
El tiempo en el ciberespacio corre a otro ritmo. Hoy ya no se puede pensar en que solo estar ahí, en las redes, garantiza impacto e influencia, se requiere de una estrategia mucho más amplia y que contemple generar productos transmediáticos para conseguirlo. Cuando no se tiene esa capacidad solo queda una cosa por hacer: mentir, engañar y seguir cobrando.

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miércoles, 30 de enero de 2013

De sentido común / Columna

De medios y otros demonios

De sentido común

J. Israel Martínez Macedo

Dos situaciones en el ámbito internacional, la foto de Hugo Chávez convaleciente que publicó el diario español El País en portada, que resultó ser falsa y la solicitud de los gobiernos a Twitter para conocer información personal de algunos de sus usuarios, obligan la reflexión sobre el manejo informativo.
En el primer caso, el periódico español con mayor reconocimiento a nivel mundial publicó en portada una imagen que previamente le había vendido la agencia Gtres Online diciendo que era Hugo Chávez durante una intervención quirúrgica en Cuba.
Los filtros del periódico fallaron. Buscaron en internet y “San Google” no arrojó resultados que pudieran dar indicios de que la imagen fuera ficticia.
Había duda sobre la fecha de la fotografía pero ninguna de que se tratara del presidente venezolano. No era él.
Se tomó la decisión de retirar la edición de los kioscos pero ya era tarde, el tiraje ya había salido y el medio quedaba exhibido. La imagen provenía de un video de 2008 y no de un quirófano cubano de 2013.
El gobierno venezolano reaccionó con iracunda vehemencia. Acusaron al medio de formar parte de un complot internacional para desprestigiar al convaleciente Hugo Chávez y arremetieron con críticas de todos los calibres.
Los políticos venezolanos aprovecharon para ser más chavistas que Chávez y se rasgaron las vestiduras como indican los cánones. Los políticos venezolanos se reunieron en asamblea nacional y determinaron repudiar “la acción violenta y grotesca” del diario español.
El País pidió perdón a los lectores por el error y ordenó a dos de sus mejores reporteros que realizaran una investigación para conocer qué fue lo que habría ocurrido, el error (que no la presunta agresión) quedó demostrado en un artículo que el propio medio publicó.
Poco valió para los seguidores/fans de Hugo Chávez quienes aprovechan para seguir la línea del presidente y victimizarse del hecho. Aunque el reconocimiento no minimiza el error, el caso dará aún de qué hablar, por lo menos para los seguidores chavistas.
El segundo caso es un poco más simple pero igualmente más dramático. Twitter reveló que de julio a diciembre de 2012 recibió mil nueve peticiones de autoridades de diversos países para acceder a información de sus usuarios.
Los esquemas de vigilancia de las naciones y la forma en que los tuiteros hacen uso de la red se vuelve una mezcla explosiva en la que una simple broma puede leerse como una potencial agresión.
Publicar se vuelve un asunto de total seriedad. Exponer información, opiniones o comentarios nunca había sido tan delicado ni tan sencillo. No es un asunto sólo de responsabilidad sino, también, de sentido común.

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domingo, 5 de agosto de 2012

TIC olímpicas para entretener / Columna

De medios y otros demonios

TIC olímpicas para entretener

J. Israel Martínez Macedo

Los juegos olímpicos están en pleno y con ello un sinnúmero de oportunidades para analizar en materia de comunicación. Por un lado es posible observar la innumerable cantidad de avances tecnológicos que, incluso, le han ganado el sobrenombre de “los juegos de Twitter”.
En el primer caso los juegos olímpicos de Londres 2012 representan, como consecuencia lógica de un devenir mundial, una gran oportunidad para realizar transmisiones que nunca antes habrían ocurrido gracias a los aportes tecnológicos de pequeñísimas cámaras ubicadas en sitios estratégicos.
Aunque ya habían sido probadas en el mundial, Londres no escapa a la transmisión 3D, las cámaras fueron colocadas y los convenios de transmisión entre Panasonic y Olimpyc Broadcasting Services (la productora de la señal televisiva) alcanzaron un acuerdo de 200 horas en vivo para este tipo de señal.
Aunado a ello se suma el esquema de HD-TV en todos y cada uno de los eventos de la justa veraniega. Una mejora tecnológica que en México sirvió de muy poco por el retraso en la conversión a este sistema por parte del gobierno federal.
La presencia de internet es otra característica, los servicios se han visto tan saturados en este sentido que el Comité Olímpico pidió a los asistentes que tuiteen sólo para cuestiones de emergencia ya que los sistemas de comunicación de Londres han sido sobrepasados.
Entre otras cosas, se ha colocado cámaras en sitios donde los fotógrafos jamás podrían llegar, para manipularlas existe un equipo a distancia que permite tener control de ellas sin necesidad de ocupar mucho espacio. Focos vigas y andamios son los sitios elegidos por Getty Images para ubicarlas.
Y no sólo lo que se ve, también lo que se escucha. Mucho del sonido que se transmite por señal de televisión no pertenece a la competencia que se presenta, en términos audiovisuales: es un montaje.
El sonido fue pregrabado en condiciones ideales y, después, sumado a la transmisión televisiva que llega hasta nuestras casas. Por ejemplo, el sonido de la competencia de tiro con arco que tanto nos emocionó en realidad no era tal cual, si se ponía atención se escuchaba el impacto de la flecha en la diana o el pisar de las arqueras pero nada de eso se escuchaba en la competencia.
Interesante apuesta que mejora la experiencia casera de un evento mundial, como herramientas aumentan la sensación de presencia y con ellos de interés, una innovación no prevista pero sin duda eficiente.

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lunes, 9 de julio de 2012

Hay que sopesar las redes / Columna

De medios y otros demonios

Hay que sopesar las redes

J. Israel Martínez Macedo

El papel de las redes sociales durante el proceso electoral fue, sin lugar a dudas, fundamental para que la participación ciudadana el día de la jornada incrementara sustancialmente; por morbo o legítimo interés en el resultado, la gente salió a votar.
Las redes también fueron mecanismos para denunciar abusos y básicamente cualquier sospecha de operación de algún fraude en tiempo real; a través de las nuevas tecnologías se pudieron conocer las sofisticadas artimañas que todos los partidos realizaron durante el domingo.
Después, cuando el IFE informó sobre los resultados de su conteo rápido, comenzaron las congratulaciones y los insultos; las amenazas llegaron a las redes y las acusaciones de fraude electoral con ellas.
A partir de ahí se utilizó para denunciar cualquier cosa que pudiera parecer delito electoral pero también para insultar y descalificar, situación que empezó por incomodar a los usuarios y terminó por molestar a quienes, cansados y desgastados por el bombardeo de las últimas semanas, ya querían dar por terminado el proceso.
Las redes sirvieron para generar desinformación, las voces (todas por igual) parecían calificadas para decir que había fraude igualmente se limitaron a presentar imágenes de dudosa procedencia, algunas más que otras, editadas, modificadas o creadas en algún programa de edición, algunas otras, muy pocas, fidedignas de lo que había pasado en realidad.
Ese interés desmedido por encontrar pruebas que sustentaran la fe en que hubo fraude hicieron que muchos usuarios replicaran por igual las pruebas falsas y las verdaderas, el resultado fue una total ausencia de credibilidad a lo que en las redes aparecía.
Los últimos días, las redes han servido para expresar puntos de vista y fotografiar a personas quejándose, formando una impresión de que los inconformes son más de lo que parece llegando a excesos que rayan en lo absurdo y muestran el gran sinsentido en el que cayó la elección.
El papel de las redes sociales fue fundamental para generar interés en la elección, el desconocimiento de cómo usarlas ocasionó que no hubiera forma de influenciar a los usuarios en beneficio (o perjuicio) de algún candidato u otro, sólo de causar (eso sí) un interés inusitado en la elección.
A final de cuentas debemos sopesar el valor de las redes sociales en la elección. ¿Influyeron? Sin duda, ¿los usuarios consiguieron su objetivo? No lo creo (la mayoría de estos parecía querer la derrota de Peña Nieto, cosa que no ocurrió) ¿espacio para la organización social? Evidentemente sí. ¿Credibilidad? ...difícil de determinar.
Sin duda el tema merece una mayor investigación porque las redes seguirán siendo factor en los futuros procesos. Son universos aparte que pueden influir en el mundo real, en las urnas; resta por saber ¿cómo y hasta dónde?... y con urgencia.

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lunes, 23 de abril de 2012

Las redes no mienten / Columna

De medios y otros demonios

Las redes no mienten

J. Israel Martínez Macedo

Las redes sociales parecen estar jugando un factor primordial en las campañas electorales, los candidatos y sus equipos de campaña las han aprovechado para difundir información relevante por la imagen que han ganado ante la sociedad de que “las redes no mienten” y tienen razón pero no en el sentido en el que se dice.
En las redes se miente y se hace de manera muy constante, el problema radica en que las redes como los demás medios son sólo herramientas de la sociedad para la transmisión de información, por tanto dependen de la veracidad de quienes las usan más allá de la red en sí misma.
Prácticamente cada usuario es responsable de lo que publica, esto exime a las empresas encargadas de prestar el servicio de cualquier responsabilidad sobre la veracidad, o falta de ella, en la información que los usuarios del servicio comparten.
Los medios no son responsables de lo que en ellos retransmite a meno, claro, que la empresa que transmite sea la misma que cuenta con los derechos del canal de transmisión.
Para ser más claros y en un sentido un poco burdo, Televisa y Tv Azteca son responsables de lo que transmiten en sus canales porque son dueños de la señal y de lo que se produce para transmitirse en ella pero, por ejemplo, Telmex o Megafón no son responsables de lo que la gente dice por teléfono porque ellos sólo tienen la obligación de prestar el servicio de comunicación.
En internet las empresas de redes sociales hacen contratos en los que deslindan toda la responsabilidad de lo que se publica a los usuarios, limitando su actividad a ser un canal de comunicación, una herramienta, como el teléfono y no proveedor de información, como la televisión.
El problema es que la gente ha adquirido la percepción de que lo que dice y aparece en las redes sociales es cierto, los medios han contribuido a generar esa falsa imagen y como resultado las redes se convirtieron en entes “dignos de toda credibilidad” pero no lo son.
En estos tiempos electorales se ha dejado en manos de las redes la posibilidad de influir directamente en electorado y los partidos y estrategas de campaña lo saben y están usando pero se debe tener mucho cuidado en creerles porque si bien “las redes no mienten” sus usuarios sí, es más ni siquiera podemos saber si el usuario es quien realmente tuitea, así de dudosa es esta información.

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miércoles, 21 de marzo de 2012

Mexicanos al grito de Twitter / Columna

De medio y otros demonios

Mexicanos al grito de Twitter

J. Israel Martínez Macedo

Las redes sociales han sido tema las últimas semanas por su capacidad para que los usuarios critiquen y hasta se burlen libre y abiertamente de las pifias, fallos, errores y deslices de los políticos y, principalmente, los suspirantes de la Presidencia de la República; no obstante, adoptan otra dinámica cuando de situaciones de emergencia se trata; un fenómeno de llamar la atención.
El sismo de este martes detonó una importante cantidad de tuits, inicialmente para saber si familiares y amigos estaban bien, segundo para informar que el tuitero en cuestión también lo estaba.
Una vez que se atendió la necesidad de seguridad familiar, la conciencia social apareció para vaciarse en el ciberespacio y los siguientes mensajes en circular fueron aquellos que informaban sobre daños en edificios, posibles lesionados accidentes secundarios y todo tipo de comentarios relacionados con buscar agilizar la atención.
No podían faltar aquellos que una vez pasada la crisis, y un poco más en calma, comenzaron a tomar el asunto como juego; aparecieron los hashtags y comentarios en tono de broma.
Mucho se ha dicho y comentado que las redes sociales son buenas herramientas para atender este tipo de situaciones pero no lo son únicamente en momentos de crisis, también para la atención de accidentes automovilísticos o de otro tipo.
Las instituciones de emergencias, seguridad y protección civil ya están en el mundo de las redes sociales pero más cercanos a un esquema de comunicación social en el que se informa sobre logros pero se desatiende (y por consiguiente se desperdicia) la retroalimentación de los usuarios.
No cabe duda que en sitios o situaciones en las que, como hoy, las de telefonía celular y troncal fallan, las redes sociales se vuelven opción para informar.
¿Cuántas dependencias tendrán contratado algún community manager para dar seguimiento permanente a estos nuevos esquemas, no sólo de comunicación sino de participación ciudadana? Y aún más importante, ¿cuántos estarán pensando realmente en tenerlos después de estos casos? Respuestas urgentes que pueden salvar vidas.

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sábado, 11 de febrero de 2012

A armarse de paciencia / Columna

De medios y otros demonios

A armarse de paciencia

J. Israel Martínez Macedo

Los candidatos de cada partido con posibilidades reales de ganar en la contienda presidencial del 1 de julio están definidos y con ello se desataron las pasiones, las redes sociales han sido el sitio donde fanes y antagonistas comienzan a llenar estos espacios con ataques sin sentido y defensas a ultranza.
En algunos casos, también hay que decirlo, hay quienes le ponen un toque de humor a sus comentarios a través de montajes de Photoshop lo que desata las controversias por defensas y ataques que terminan en comentarios o alusiones personales mediados por intercesores que buscan que nadie tenga conflictos en la red.
Por lo que pinta, serán largos y tortuosos cinco meses en los que los usuarios de las redes sociales aprovechen la falta de regulación en la materia para atacar y promover por cuenta propia a los candidatos y partidos que contendrán, la saturación de este espacio amenaza con trastocar la paz y la tranquilidad de aquellos a quienes simplemente les da igual uno u otro.
Como se avizoraba desde finales de 2011, Facebook y Twitter serán los lugares donde las pasiones se desborden pero también en los que las campañas negras (oficiales y no oficiales) se presenten sin que nadie pueda hacer algo porque, a final de cuentas, cada comentario representa sólo el punto de vista del usuario que lo emite.
Desde este momento ya comienzan a aparecer los “bots” de chicas guapas o chavos con abdómenes de lavadero con el objetivo de atraer la atención de los jóvenes y después atraerlos a la preferencia política que sea a través de su libido.
Lo más lamentable del asunto es el nivel de debate que se deja ver. Nadie cuestiona lo que se le plantea y lo más triste del caso es que todo el mundo lo da por un hecho sin que se tenga la necesidad de presentar pruebas o se piense en si lo que se está planteando tiene algo de lógica.
Así no importa cuál sea la fuente: todos los candidatos han generado pobreza, todos han fallado en sus cargos y todos son la peor persona que nos podría gobernar. En contraparte los fanes de los candidatos nos los pintan como la única persona que puede sacar este país adelante, como virtuosos indiscutibles o personas con defectos pero seriamente preocupados por todos nosotros.
Las redes sociales serán el espacio para las descalificaciones y quienes hacemos uso de ellas sufriremos los dimes y diretes de los fanes de los candidatos o partidos, no hay de otra, así que no nos que más que armarnos de paciencia, mucha paciencia.

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"Silencio Forzado" Documental de Article 19 sobre la situación del periodismo en México

Documental El Tunel (Completo)

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