"Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas"

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Gabriel García Márquez

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lunes, 28 de marzo de 2016

Cambios que no cambian nada / Columna

De medios y otros demonios

Cambios que no cambian nada

J. Israel Martínez Macedo

El pasado 22 de marzo la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presentó su informe anual 2015 con no muy buenas noticias para el periodismo en el continente americano, en ese año se contabilizaron 27 asesinatos de periodistas relacionados con su actividad profesional.
Además de esta cifra, destaca también que se tuvo conocimiento de otros 12 casos de homicidios de periodistas pero que no se contabilizan en las agresiones a la prensa dado que no fue posible determinar (aunque tampoco se descarta) que estuvieran relacionados con su actividad.
El reporte señala un dato preocupante para la CIDH y es que los asesinatos de periodistas mantienen un incremento constante en relación con los registros de años anteriores (18 casos en 2013 y 25 casos en 2014).
Según la Relatoría “el continente se ha convertido en una de las regiones más peligrosas en el mundo para ejercer el periodismo. En el hemisferio el asesinato y el secuestro se han convertido en una de las “peores formas de censura” teniendo en cuenta los efectos que tienen no solo para las víctimas sino para la sociedad en general”.
En esta ocasión México no encabeza la lista de países en los que han ocurrido estos asesinatos en los que se haya documentado la relación con la actividad profesional; es Brasil el país latinoamericano con 11 casos quien lidera esta lamentable lista, seguido de Honduras con ocho.
México se queda en la tercera posición al documentar seis homicidios de periodistas relacionados con su actividad profesional, aunque la relatoría hace notar que hay cuatro en los que no se pudo determinar el motivo del crimen.
La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH señala que “México se ha convertido en la última década en uno de los lugares más peligrosos para ejercer el periodismo”
En un informe previo sobre México, la CIDH hizo énfasis en dos temas que son preocupantes per se: los altos índices de impunidad y las fallas del mecanismo de protección de periodistas y defensores de derechos humanos.
No obstante no todo es negativo para nuestro país pues la Relatoría destacó la aprobación de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Púbica en México que según la Relatoría “aumento las garantías para el efectivo cumplimiento del derecho de acceso a la información pública”.
Estas cifras nos revelan una dolorosa y triste realidad para México: a pesar de los cambios, nada cambia. La impunidad y casi nula eficiencia del sistema judicial en nuestro país sigue siendo el principal problema y por ello no podemos esperar que para 2016 las cosas vayan a ser diferentes.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 14 de marzo de 2016

Otra de Loret / Columna

De medios y otros demonios

Otra de Loret

J. Israel Martínez Macedo

Lamentable, triste y de pena ajena fue lo que intentó ser una entrevista de Carlos Loret de Mola a Minerva Salazar, mujer que está en recuperación luego de haber sobrevivido a la caída de un espectacular sobre su vehículo en Metepec.
Las fallas del presentador de noticias en este sentido no son nuevas, ya en ocasiones anteriores su impericia le han ganado hashtags de las redes sociales como #MientoComoLoret o #PreguntoComoLoret.
Puede decirse que la falta de capacidad del conductor del noticiero matutino de Televisa quedó, nuevamente, demostrada en cámara y, como decían los clásicos: “en vivo y a todo color”.
Eso no justifica el tono soberbio con el que titula el comunicado con el que intento exculparse “Agradezco sus comentarios. Los malos, muy malos y buenos”; como burlándose de quienes en las redes sociales lo acabaron a memes y chistes.
No obstante, dicho comunicado deja, también, muy mal parados a los médicos de Minerva Salazar quienes, según Loret, autorizaron que se llevara a cabo la entrevista a pesar de que es evidente que la señora no estaba en condiciones para realizarla.
Es cierto que, en estricto sentido, los médicos no pusieron en riesgo su vida al autorizar salir en vivo pero también es cierto que no velaron por su bienestar y su tranquilidad.
Lo grave aquí es que Carlos Loret justifica la entrevista porque pensó que sería de interés para su audiencia después de toda la difusión y alcance que tuvo la imagen de video en que se observa cómo ocurrió el accidente.
Es este argumento el que evidencia su desconocimiento sobre la profesión que tristemente despedaza cada mañana: la información que el periodista debe buscar debe ser aquella de interés público, la de interés de la audiencia.
Aunque parece no haber gran diferencia entre una y otra cosa, en realidad la hay y mucha: los temas de interés público son aquellos que afectan o involucran a la sociedad o una parte de ella; los temas de interés de la audiencia afectan o involucran las cuestiones comerciales de la empresa de medios.
Los intereses de las audiencias son tema para las empresas de medios porque están preocupadas (en el caso de Televisa, muy preocupadas) en satisfacer sus gustos y necesidades para seguir vendiendo publicidad.
La salud de la mujer es un tema de interés público que vale la pena informar pero sin la necesidad de exhibición a nivel nacional, un simple reporte de los médicos era más que suficiente.
Además queda el otro asunto: ¿no hubo nadie en el gobierno estatal y en la Secretaría de Salud que tuviera la cordura y el criterio para no autorizar la entrevista o a ese nivel ha llegado el ansia de fama e imagen? Y ese sí es un tema de interés público.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 29 de febrero de 2016

Se nos muere el periodismo / Columna

De medios y otros demonios

Se nos muere el periodismo

J. Israel Martínez Macedo

El rápido crecimiento de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) ha devenido, tristemente, en una pérdida de la capacidad crítica (ello incluye la autocrítica) de los medios de comunicación como entes informativos.
Casos muy concretos tenemos vigentes y a la mano: el diario Reforma, que hace algunos años gozaba de gran prestigio en su labor periodística, ha publicado información falsa basándose en hechos reales presentados por el diario El País.
Reforma retoma la información de El País sobre la renuncia de la presidenta del Partido Popular de Madrid, Esperanza Aguirre, bajo acusaciones de corrupción, no obstante agrega posibles implicaciones de la empresa OHL en este caso.
La especulación de Reforma no tiene justificación alguna y el propio medio no ha respondido a los cuestionamientos sobre el por qué decidió alterar la información original agregando esa evidente tergiversación.
Algo similar pasó con el semanario Proceso que publicó que "supuestos empleados" denunciaban bailes sensuales en instalaciones del SAT en Ciudad Juárez añadiendo, párrafos más adelante, que la contratación de estas mujeres no pudo ser constatada.
Lo curioso es que la misma información fue publicada en la revista digital Sin Embargo y firmada, incluso, por la misma reportera, Patricia Mayorga, aunque en esta versión se reconoce que la información es tomada, en realidad, del Diario de Juárez.
Además la nota de Sin Embargo aclara, al final, que el SAT informó que la imagen corresponde a una sesión de activación en oficina que se dio a los trabajadores hace tres años y que se hace notar que la instructora usa ropa deportiva.
Es preocupante que dos de los medios nacionales más reputados presenten este nivel de carencias; más preocupante aún es que no sean hechos aislados sino se estén volviendo una constante en sus trabajos de investigación (Ciro Gómez-Leyva ha evidenciado las fallas de varias notas de Reforma mientras que la revista Etcétera da cuenta de cómo Proceso sustenta algunos de sus trabajos en reportes de la reputada Tv Notas).
La sociedad necesita medios confiables que antepongan en la agenda informativa los temas del interés público por encima de sus preferencias políticas, conveniencias de grupo o beneficios comerciales.
La sociedad resulta perjudicada con un periodismo oficialista, así como con un periodismo de consigna, dado que ambos adolecen del mismo problema: buscan convencer de que hay bandos y el de cada uno es mejor que el del otro.
El periodismo, esa actividad que consiste en recolectar, jerarquizar, sintetizar y publicar información de interés público se nos está muriendo y, peor aún, la estamos dejando morir.

@Mega_J_Israel_M
israel_martinez@milenio.com

lunes, 18 de enero de 2016

La captura del Chapo y después / Columna

De medios y otros demonios

La captura del Chapo y después

J. Israel Martínez Macedo

Más allá de todo el circo mediático que se ha montado al rededor de la captura de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo” y la relación del delincuente con la actriz Kate del Castillo, hay algunos temas a los que vale la pena prestar atención.
En primer lugar, la forma en que desde el gobierno federal se han ido filtrando documentos y “revelaciones” sobre las formas en que se llegó a la captura de “El Chapo” habla de un interés muy importante por demostrar la eficiencia de los aparatos de investigación del país.
No es menor que sean precisamente detalles de la investigación los que se estén haciendo públicos a través de los medios, el gobierno federal ha sido cuestionado constantemente por la ciudadanía respecto a su capacidad y alcances de investigación así como a lo que puede y no saber.
El que se hayan hecho públicas conversaciones de Black Berry Messenger (BBM) ha puesto a pensar a más de uno respecto a la seguridad de sus conversaciones privadas y la relativa facilidad con las que el gobierno puede vulnerar el sistema que, dicho sea de paso, dice utilizar porque “es más seguro”.
La realidad de las cosas es que más de uno (con o sin razón) comenzó a preguntarse si será posible que sus comunicaciones puedan ser intervenidas y guardadas para ser posteriormente utilizadas; aunque existen sistemas que garantizara mayor seguridad que otros la verdad es que nadie conoce a ciencia cierta qué tanto pueden o no ser vulneradas estas comunicaciones.
Otro tema a considerar es la “entrevista” de Sean Penn publicada en la revista Rolling Stone. Cualquier reportero que entreviste a un delincuente prófugo de la justicia sabe (o debe saber) que seguramente será investigado un buen rato por las autoridades judiciales, es parte de la actividad.
No obstante, en una parte de los mensajes de Kate del Castillo con “El Chapo” ella le menciona que le enviarán la entrevista para que la revise antes de su publicación, cualquier reportero sabe que eso no debe hacerse porque entonces deja de ser periodístico y se convierte en publicitario.
Eso nos lleva al punto de la película. Más allá de si hay o no un interés legítimo para hacer una película de la vida del delincuente más buscado de México, de inicio es descalificaba que él mismo quisiera financiarla y, más aún, que la industria cinematográfica esté dispuesta a recibir dinero del crimen para las producciones.
Un solo caso abre muchas puertas que deben analizarse más a detalle: seguridad de la información privada, publicidad criminal disfrazada de interés periodístico, inversión de la delincuencia organizada en producciones cinematográficas como mecanismo de lavado de dinero son asuntos sobre los cuales el debate no debe cerrarse, al menos no tan simplemente.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 12 de octubre de 2015

El periodista bueno y el malo / Columna

De medios y otros demonios

El periodista bueno y el malo

J. Israel Martínez Macedo

Una de las reglas básicas del periodismo es la búsqueda de la objetividad que, complementando este precepto con imparcialidad, pretende hacer que los medios y sus reporteros no influyan en las decisiones de la gente.
Esas dos reglas en particular, además de otras en general, no solo buscan que el periodismo mantenga su función social de informar a la gente sobre los temas de mayor relevancia informativa; también generan que quienes trabajan en empresas informativas asuman un papel de cierta superioridad… o al menos eso demuestran.
No es extraño encontrarse con que los reporteros, o quienes trabajan en las áreas de noticias, actúen como si tuviera poderes especiales, como si tuvieran la posibilidad de determinar lo que está bien y lo que está mal y el derecho a juzgar libremente ese estatus.
Lo curioso del caso es que siempre que alguno de estos reporteros, periodistas u opinadores emite un juicio, lo hace tratando de posicionar, primero, una imagen de humildad que le permita realizar su enjuiciamiento y presentarlo como si se tratara de un hecho completamente ajeno a un mero punto de vista.
Como resultado, la gente que sigue a estos medios o a estos periodistas se queda con la percepción de que está recibiendo información que le ayuda a tomar decisiones sobre lo que pasa en su entorno sin darse cuenta de que, muchas veces, esa información está siendo filtrada o tergiversada intencionalmente con objetivos poco claros.
Por su forma, este tipo de “reportes” se encuentran más cercanos a lo que corresponde a la propaganda que al periodismo y confunden a la ciudadanía a través de una falsa imagen que ellos mismos han construido en la que todo aquel que critica al gobierno debe ser visto como buen periodista y aquel que no lo hace es malo.
El periodismo, en su esencia, se trata de honestidad. Una honestidad a prueba de todo tanto en la búsqueda de la información como en la presentación de la misma llevando a la gente hechos de la sociedad en la que vive y se desenvuelve.
En ese mismo sentido un medio informativo que hace propaganda en contra de algo o alguien (llámese gobierno, personajes o políticos) incurre en el mismo error que uno que lo hace para favorecerlo. En términos estrictamente periodísticos ambos se encuentran en el mismo nivel al incurrir en las mismas prácticas.
Los medios están siendo víctimas de la misma polarización social en la que vivimos y cada vez más nos encontramos con aquellos que, en aras de aparentar una buena práctica periodística, se vuelven propagandistas diciendo ser críticos de las instancias oficiales pero exigiendo igualdad para que el gobierno les compre espacios publicitarios. La honestidad, que extravían los vuelve aquellos que dicen detestar... O al menos eso dicen.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 9 de febrero de 2015

La opinión antes que la verdad / Columna

De medios y otros demonios

La opinión antes que la verdad

J. Israel Martínez Macedo

Un listado de la revista Forbes levantó ámpula este fin de semana luego de que presentará su lista de los periodistas más influyentes en Twitter en 2015, según la cual quien tiene mayor influencia en la red social de los 140 caracteres es el comediante Víctor Trujillo en su papel de Brozo el payaso tenebroso.
Forbes explica que la empresa Smart Up Digital Circle llevó a cabo una metodología que toma en cuenta factores como número de favoritos, menciones, listados y retuits en comparación con el total de tuits enviados así como el ranking en medidores como klout y red, ajenos (ambos) a Twitter.
El resultado arroja en los primeros cinco puestos a Brozo, León Krauze, Julio Hernández, Martha Debayle y Genaro Lozano quienes encabezan una amplia lista que ubica a otros más populares como Adela Micha (7), Jairo Calixto (11), Denise Maerker (12), Joaquín López-Dóriga (26) o Raymundo RivaPalacio (37).
La lista deja mucho qué reflexionar sobre el periodismo pero también sobre la sociedad que somos dado que mide las reacciones de los usuarios de Twitter a un comentario.
La lista es un reflejo que indica que en México la opinión es antes que la verdad, y quizá aún más que esta. Por ello es que no extraña que los medios no trabajen para la sociedad y que ella no sea el objeto por el cual se sale a reportear todos los días en nuestro país.
En los hechos, es posible descubrir una triste, dolorosa pero inocultable realidad: En México se hace periodismo para los políticos, funcionarios públicos, académicos y (a veces con mayor importancia) para los demás medios/periodistas.
Basta con hojear las portadas de los medios nacionales y descubrir que entre 80 y 90 por ciento, en un mes, presentan información política que, en estricto sentido, nada le importa a la ciudadanía o tiene que ver con ella más allá del morbo que los propios periodistas (de ese medio o de otros) generan a partir de lo publicado.
Comparando con portadas del extranjero se ve el otro lado de la moneda: Las notas principales abordan temas sociales más que políticos, la política se relega a lugares secundarios o fotos y ocasionalmente, cuando el asunto afecta a la sociedad, alcanza “la de ocho columnas”, pero solo así y no de otro modo.
El auge de las redes sociales refuerza esa condición. Información relevante a la sociedad se opaca con el chisme político del momento, mientras que los periodistas explotan ese tema hasta no poder “exprimirle” nada más habiendo múltiples hechos sociales que nadie aborda porque el cliente manda, y para el periodismo mexicano, los clientes son los políticos. Ni más, ni menos.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 12 de enero de 2015

El principio perdido / Columna

De medios y otros demonios

El principio perdido

J. Israel Martínez Macedo

Dos hechos nos tomaron por sorpresa a inicio de 2015, completamente aislados uno del otro, la muerte de Julio Scherer García y el ataque a las oficinas de la revista Charlie Hebdo nos obligan a la reflexión sobre el periodismo moderno y su papel en el quehacer social.
Sobre Julio Scherer mucho se ha escrito a partir de su muerte y mucho antes también. Más allá del mito creado en su entorno, de las múltiples aportaciones hechas al periodismo la más relevante es el ejemplo de lo que un periodista debe hacer cuando el gobierno trata de esconder o tergiversar los hechos.
En sus libros pero también en sus acciones, dejó claro que no se trata de una pugna por imponer un punto de vista contrario al gubernamental sino de presentar todas las ideas habidas posibles, aún si no se está a favor de ellas o si la perspectiva personal es totalmente contraria.
En público y en privado Scherer García hacía saber que podría no estar de acuerdo con los puntos de vista que publicaba en Excelsior y después en Proceso, pero que siempre pugnaría para presentarlos a los lectores quienes serían los encargados de tomar la última decisión.
En una época en la que aplaudir al gobernante en turno era la norma para continuar en el ejercicio periodístico, supo plantarle cara al poder y erigirse como un respiro de veracidad en un entorno repleto de verdades a medias contadas en notas simples, crónicas vacías y reportajes insulsos.
En el otro extremo del mundo un grupo de radicales islamistas asesinó a 12 personas que trabajaban en la revista Charlie Hebdo que hacía mofa constante de la imagen principal de esta religión.
En definitiva ninguna respuesta violenta puede ni debe ser aplaudida por muy justificada que se pretenda. El medio víctima de la agresión es conocido por sus insultantes caricaturas que no son otra cosa más que la expresión de opiniones y como tal deben ser consideradas.
Los puntos de vista diferentes son la esencia de las democracias, por ello las manifestaciones en contra de los ataques y del fundamentalismo en el que se sustentan son evidencia de lo que una sociedad comprende sobre la libertad de expresión.
Aunque las comparaciones sean odiosas, nos permite entender mejor el mundo en el que vivimos y lo que vemos en Francia es algo que nunca hemos visto en nuestro país a pesar de la cantidad de ataques a reporteros y medios.
A pesar del ejemplo de Julio Scherer, en los hechos, el periodismo mexicano no ha avanzado mucho respecto a su realidad de 1976; la respuesta de la sociedad francesa no es a favor o en contra del punto de vista del medio sino en defensa del derecho que tiene a decirlo.
Ahí radica el vínculo: se puede no estar de acuerdo en un punto de vista pero siempre debe ser posible expresarlo; era el principio de Scherer, es el principio perdido del periodismo mexicano.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 15 de diciembre de 2014

Noticias que no lo son / Columna

De medios y otros demonios

Noticias que no lo son

J. Israel Martínez Macedo

Un fenómeno muy interesante ocurre “en nuestras narices” de una forma tan natural que hace que casi no lo notemos: Cada vez es más común que la gente se informe sobre lo que pasa a su alrededor a través de sus redes sociales y cada vez menos mediante la búsqueda de páginas web o medios tradicionales (prensa, radio o televisión).
La trascendencia de este hecho no es menor. En realidad, se vuelve complejo comprender la relevancia de esta situación dado que implica varios factores como la percepción individual y su impacto en lo social, la falsa idea de estar informado, la credibilidad de los medios y el impacto que tiene todo esto en la vida cotidiana.
La razón de elegir esta manera de informarnos es más simple de explicar: se trata de la forma más fácil de hacernos de información que presumimos confiable a partir de la fuente que la pueda estar emitiendo.
Equiparando con la vida fuera de internet, es como si hubiera una persona que nos está llevando las noticias que podrían sernos más interesantes hasta la puerta de nuestras casas y sin necesidad de comprar todo el periódico o escuchar el programa completo de radio o televisión.
Esa comodidad tiene un costo: la veracidad.
Las redes sociales comenzaron a llenarse de páginas que suplantan nombres de medios reconocidos como CNN o El Universal. Un fenómeno distinto al de la página de bromas “El Deforma” que si bien en su origen confundió a más de un medio con información de entretenimiento en formato periodístico, hoy es claramente identificada como tal.
Las páginas que suplantan identidad crean noticias que parecen ser reales, las construyen con cierto nivel de verosimilitud pero con ideas totalmente falsas, sacadas de la imaginación de sus autores.
El resultado es un alto grado de información que suele confundir a los usuarios de las redes que, en la dinámica de la rapidez, no verifican los datos sino que los consumen tal cual los reciben juzgando su confiabilidad a partir de que la fuente es similar a lo que conocen.
El nivel de desinformación que estos medios pueden generar es aún desconocido; no obstante, es innegable que construyen una percepción tergiversada de los hechos que se convierte, al menos de forma momentánea, en lo que la gente entiende como real.
En ese entorno, se pierde la confianza en lo que se encuentra en las redes (convertidas, prácticamente, en el único medio para estar informado) y se genera un desgano respecto a lo que pasa en la sociedad dejando a merced de quien sea la construcción de una opinión pública.
La pregunta obligada es: ¿quién puede estar interesado en que esta situación ocurra? La respuesta es más complicada pero básicamente cualquiera que esté interesado en influir en ella, es decir, cualquiera.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 18 de agosto de 2014

Periodismo exhibido / Columna

De medios y otros demonios

Periodismo exhibido

J. Israel Martínez Macedo

El tratamiento del suicidio del actor Robin Williams y el caso de Soledad Félix (la mujer de las cajetillas de cigarros) ponen en tela de juicio la forma de operar de los medios de comunicación mexicanos al publicar información sin analizarla ni cuestionarla, propiciando fuertes dudas sobre la labor periodística que se realiza en el país.
En el primer caso se trata de un manejo informativo altamente imprudencial. El debate sobre la publicación de los suicidios es un tema añejo que mantiene posiciones encontradas.
La Organización Mundial de la Salud presentó un reporte en el año 2000 que analiza distintos casos de suicidio, encontrando que los medios influyen a partir de la publicación de detalles que, posteriormente, son copiados por las personas.
El caso de Robin Williams es importante porque se trata de una celebridad que cuenta con seguidores y fanes que bien podrían sentirse impulsados a replicar la muerte de su ídolo.
La especulación sobre las motivaciones para su suicidio se presentaron como hechos. La puesta en venta de la casa del actor supuso una mala situación económica que se uso para justificar su acción, lo que envía el mensaje: “si tienes problemas de dinero, quitarse la vida es opción”. Totalmente incorrecto.
El segundo caso es igual de grave. Según se indicó en el Diario Oficial de la Federación, el 24 de marzo de 2014 entraron en vigor las nuevas imágenes que las cajetillas de cigarros deben mostrar para inhibir el consumo del tabaco.
Una rata muerta, un niño en una incubadora, una mujer postrada en cama y un hombre respirando oxigeno de un tanque, fueron las elegidas por la Secretaria de Salud para enviar a las tabacaleras.
En su momento los periódicos se limitaron a publicar los comunicados de la SSA sin cuestionar quiénes eran las personas que aparecen en las fotografías, ya que se trata de imágenes explícitas donde se pueden distinguir rostros.
Así es como hace unos días Leticia Félix descubrió que la mujer que aparece en las cajetillas de cigarros es su madre quien estuvo internada en el Instituto Mexicano del Seguro Social por un infarto al miocardio, curiosamente la enfermedad que se indica en la cajetilla.
En el IMSS se habría tomado la fotografía sin autorización de la paciente o algún familiar, al hacerla pública (junto con la enfermedad de la mujer) habría violaciones a la ley por mal uso de información privada.
La inmediatez está llevando a los medios a ser menos exigentes con la calidad, las notas se maquilan por mayoreo y el riesgo es tener una sociedad que toma decisiones de vida a partir de información parcial.
No se ve a ningún medio ocupado en corregir y mejorar la calidad de la información porque ello implica inversión y ese vals no se toca. Esa es la triste realidad.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 24 de marzo de 2014

Disentir en silencio / Columna

De medios y otros demonios

Disentir en silencio

J. Israel Martínez Macedo

Paradógico es el nombre que decidió usar la ONG Article 19 para identificar su informe sobre la situación de la prensa y la libertad de expresión en México, "Disentir en silencio" se presentó el martes con mucha información para el análisis.
El preludio a la presentación se vio ensombrecido por el allanamiento a la casa del director de la ONG, Darío Ramírez, quién denunció, además, que ese se convertía en el quinto incidente en contra de personal de la institución en menos de un año.
De la información reportada por Article 19 destaca que durante 2013 se registraron y documentaron 330 agresiones de todo tipo contra periodistas, trabajadores de prensa e instalaciones de medios de comunicación, un sensible aumento respecto a 2012 cuando ocurrieron 207 casos. La estadística muestra que en nuestro país se agrede a un periodista cada 26.5 horas, casi uno diario.
De las agresiones documentadas, 85 por ciento ocurren contra periodistas gráficos o audiovisuales mientras que 90 por ciento son contra personas mientras que el restante 10 por ciento es hacia instalaciones de medios.
Los funcionarios públicos siguen siendo los principales agresores en casos donde se tiene identificado al atacante. Destaca que la delincuencia organizada pasó al tercer lugar en este renglón mientras que las organizaciones sociales ocuparon el segundo sitio.
Sólo tres estados registraron cero casos de periodistas agredidos, estos son: Tabasco, Hidalgo y Nayarit. Mientras que en el Distrito Federal aumentaron las agresiones e incluso las detenciones a periodistas, sobre todo, en la cobertura de manifestaciones.
De los 4 periodistas asesinados en 2013, en tres de los casos, el principal perpetrador fue el crimen organizado. En el caso restante se desconoce quién fue el culpable.
Veracruz, Oaxaca y Chihuahua concentran el mayor número de asesinatos. En Veracruz se asesinaron a 4 y 5 periodistas en 2011 y 2012 respectivamente. Desde el comienzo de la administración de Javier Duarte se asesinaron en el estado a 10 periodistas, lo que lleva a que esta entidad tenga niveles de violencia contra periodistas similares a los de Pakistán, un país en guerra.
La cifra destaca porque fue en abril de 2013 cuando la Asociación Mexicana de Editores de Periódicos (AME) reconoció al gobernador de Veracruz por "proteger a los periodistas" evidentemente, la asociación y sus reconocimientos quedaron deslegitimados desde entonces.
Un trabajo muy completo que, no obstante, no mide la cantidad de gobiernos que pagan para silenciar a los medios, que usan la contratación de publicidad para coartar la libertad de expresión o que ejercen la compra masiva de ejemplares para evitar que la sociedad esté informada. Disentir en silencio no basta ni puede ser la única forma de expresión en nuestro país.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
isael.martinez@milenio.com

lunes, 17 de marzo de 2014

México y su periodismo / Columna

De medios y otros demonios

México y su periodismo

J. Israel Martínez Macedo

La organización no gubernamental Article 19 presentará este martes su informe anual 2013 sobre la situación del periodismo y la libertad de expresión en México. De antemano podemos decir que la expectativa no es nada buena.
Nuestro país se ha convertido en uno de los más peligrosos para el ejercicio de la profesión y, sin duda alguna, el número uno en la lista de naciones que no están en guerra.
Si la tendencia de los reportes anteriores no varía, los principales agresores serán: las autoridades locales y estatales seguidos de la delincuencia organizada y un amplio porcentaje de casos que no pueden ser atribuidos porque se realizan desde el anonimato.
En este mismo espacio hemos dicho muchas veces que las agresiones a los periodistas son solo la punta del iceberg de un problema mucho mayor de inseguridad y violencia que se registra en el país y que afecta a toda la población y no únicamente a los reporteros o medios.
El hecho de que la violencia haya escalado y se mantenga por tanto tiempo sin que las autoridades den muestra de tener capacidad, ya no digamos para revertir la situación, sino de poder poner un alto a la delincuencia genera un foco rojo social.
Acostumbrarse a una vida de miedo, de inseguridad, de violencia; parece ser la única respuesta que está encontrando la ciudadanía y no podemos, no debemos permitir que esto suceda.
Las autodefensas en Michoacán son resultado de llevar ese sentimiento de desesperación a un grado extremo, en los pueblos y algunas ciudades las amenazas de linchamiento se vuelven realidad con mayor regularidad y constancia sin que los encargados de la seguridad puedan dar respuestas.
El periodismo no puede ni debe quedarse al margen de toda esta situación, es necesario pensarlo y repensarlo desde una nueva perspectiva, más amplia y completa que incluya líneas editoriales más claras y honestas.
En plena crisis de seguridad el periodismo no puede limitarse a la denuncia, queja y exigencia de solución; debe replantearse a sí mismo y repensar la validez de un modelo de negocio que antepone la supervivencia del medio al bienestar de la sociedad.
En este panorama el silencio se vuelve igualmente cómplice y, por tanto, comparsa de la delincuencia y la autoridad que, por impotencia o interés, no cumple con su función de brindar seguridad a los ciudadanos.
Hoy más que nunca se requiere un mejor periodismo, uno que le devuelva su carácter social al oficio que, junto con el país, parece también haber perdido el rumbo.

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israel.martinez@milenio.com

lunes, 3 de marzo de 2014

Reconocimiento periodístico / Columna

De medios y otros demonios

Reconocimiento periodístico

J. Israel Martínez Macedo

En el marco de la conmemoración por el aniversario de la erección del Estado de México, el gobierno estatal entregó las preseas que buscan honrar a quienes, nacidos en esta entidad, destacan en su labor profesional. Cada edición tiene sus críticas sobre los galardonados, y la de 2014 no fueron la excepción, al menos en lo que a periodismo se refiere.
La ganadora de este año es Vanessa Hitzel Ledezma Urbina, conocida solo hasta el viernes cuando su nombre fue mencionado para la presea de "Periodismo e Información José María Cos" tras su valioso trabajo reportando el tránsito vial en la emisora gubernamental.
En su sentido más simple, no hay nada de malo en que una empleada del gobierno mexiquense sea premiada por el gobierno mexiquense por seguir instrucciones del gobierno mexiquense para realizar una cobertura que el gobierno mexiquense le ha asignado.
Claro que, en ese sentido pudo haber sido galardonada con la presea "a la administración pública Adolfo López Mateos" pero, al no hacerlo, se indica que no es por su labor como servidora pública sino por su importante aportación informativa.
Eso implica que tampoco tiene que ver en esta entrega que la ganadora sea enlace de comunicación social del grupo de rescate del gobierno mexiquense "Relámpagos" (que había sido "la joya de la corona" de la administración peñista).
Sería absurdo pensarlo luego del manejo de medios que se realizó después de que la agrupación fue expuesta tras el uso dado a los helicópteros por Laura Bozzo para su frivolidad de programa.
Ante la carencia de merecimientos, en algunos medios se ha especulado que la entrega de la presea de este año fue una orden proveniente de las oficinas de Lerdo 300. Imposible de verificar, aún si así fuera, el gobierno del estado tiene derecho de otorgar el reconocimiento a quien quiera, así se lo merezca, lo cabildeé, o simplemente le caiga bien a quien quiera entregárselo (que para eso es suyo).
No obstante, las preseas cuentan ya con una trayectoria de 30 años que, se supone, debe ser cuidada y respetada, precisamente, por quien las entrega.
Quienes ya la han obtenido no querrían ver reducidos sus merecimientos a un mero reportero de vialidad y tránsito así como el gobierno no querría mandar el mensaje de que para esta administración eso es hacer buen periodismo.
Más allá de los ataques furibundos de quienes sienten que con esta entrega se desmerece o abarata su valor, se debe ponderar que es solo una consideración
gubernamental sobre lo que debe ser, a juicio del gobierno, el periodismo.
El periodismo no se puede medir en un premio proveniente desde el oficialismo, se encuentra en las calles, en las investigaciones y en el cotidiano informar sobre la realidad de la sociedad; si así actúa, el reportero recibe el más alto honor que cualquiera en este gremio puede obtener: ser llamado periodista por sus colegas y por la sociedad misma.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 13 de enero de 2014

El periodismo extraviado (Segunda parte) / Columna

De medios y otros demonios

El periodismo extraviado

J. Israel Martínez Macedo

Segunda parte

Aunado a la carencia de preparación y falta de actitud de los reporteros que llegan a las redacciones sintiéndose grandes periodistas sin haber generado una sola "nota de ocho" en su haber, comentado en la entrega anterior, se suman problemas intrínsecos del periodismo que lo confrontan su papel social.
El sistema de producción tenía sus filtros que le garantizaban a los medios la calidad en los textos y mensajes que recibían los lectores y las audiencias. Correctores de estilo y ortográficos, editores, revisores y personal de apoyo que verificaba que el material tuviera un mínimo de calidad para garantizar un buen producto y que hoy ha sido eliminado, principalmente, por cuestiones económicas.
Las empresas, que en su momento se sintieron amenazadas por el vertiginoso crecimiento de internet, apostaron por el ahorro y la contención del gasto en lugar de invertirle a la calidad del producto para hacerlo más competitivo. Como resultado muchos medios impresos tuvieron que cerrar porque la gente ya no los leía al no ofrecer información de interés.
En cuanto a los informativos en medios electrónicos, la apuesta fue al entretenimiento mezclado con información, dando por resultado una mezcla bizarra en la que payasos y comediantes se convirtieron, aparentemente sin consciencia de ello, en los líderes de opinión de una sociedad cada vez más crédula de esos puntos de vista y mas desconfiada de la información periodística.
Por si fuera poco, la mercadotecnia jugó sus cartas y se inventó un término para legitimar un modo que en el periodismo siempre fue repudiado, llegó la era de la "publicidad nativa" y con ella se llenaron páginas y páginas que simulaban ser información reporteada pero que en realidad se trataba de publicidad disfrazada.
El periodismo se venció ante el poder económico y bajo el argumento de mantener a flote las empresas se aceptó, validó y volvió común el engaño a los lectores y audiencias a quienes se les ofrecía información pero se les vendía publicidad. Como resultado llegó el descrédito social y la desconfianza abierta de la sociedad hacia sus medios.
El periodismo abandonó el trayecto. Se perdió no por las agresiones de la delincuencia ni como resultado de presiones políticas sino por la falta de preparación profesional de quienes hoy intentan hacerlo, por la cobardía de las empresas que optaron por el negocio antes que por la responsabilidad social, pero sobre todo, por el silencio de quienes, sabiendo que todo ello estaba mal, callaron para dejar hacer y dejar pasar, por la parálisis ante la necesidad de acción para recomponer un camino que cada día, en cada página, en cada noticiario se percibe más extraviado.

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lunes, 6 de enero de 2014

El periodismo extraviado (primera parte) / Columna

De medios y otros demonios

El periodismo extraviado

J. Israel Martínez Macedo

Primera parte

La autocrítica es una de las prácticas más escasas en los medios de comunicación (ya sean de masas o sociales), cualquier intento por realizarla es inmediatamente interpretado como un ataque o agresión de quien critica a quien se observa en cada una de las palabras que notan las carencias y faltas de ética o calidad.
El periodismo, imbuido en la dinámica de la evolución acelerada de la tecnología, se encuentra en la disyuntiva de ser negocio o mantener su papel de informador de la sociedad por encima de los intereses políticos y económicos que la dominan. Ese es el conflicto que desarrolla "La increíble vida de Walter Mitty", en la que se observa una parte de ese choque entre la tecnología y la calidad informativa.
Después de verla, es imposible evadirse de la reflexión sobre el periodismo que se hace en la actualidad contra el periodismo de la vieja escuela, el periodismo de los egresados de las universidades enfrentado al periodismo de quienes se formaron en la experiencia con los hechos.
Los reporteros de la vieja guardia, ajenos a las ventajas de las nuevas tecnologías, solían ser más conocedores del idioma y el lenguaje (ante la carencia de un autocorrector); obligados a conocer de memoria las caras y costumbres de los funcionarios, de los políticos y en general de quienes influyen en el actuar social.
Sabedores del impacto que la información tienen en la gente, privilegiaban la información, incluso a sus vidas personales; entendían la importancia de estar en el lugar de los hechos y se volvían incomodos inconformistas que cuestionaban todo y a todos con el último fin de presentar información confirmada y verificada.
En contraparte, hoy tenemos redacciones en las que los reporteros sienten que pueden cubrir un hecho sentados frente a sus computadoras y pegados al teléfono celular, dependientes de la información que una fuente oficial pueda proveerle o atentos a los últimos reportes de las cuentas de Twitter vinculadas a sus temas.
Estos reporteros están más interesados en las actividades de fin de semana, las películas de moda en las carteleras y en que se les vea en las fotografías o videos entrevistando a "X" o "Y " funcionarios para subirlo, eso sí inmediatamente, a su cuenta de Facebook.
Aunado a sus deficiencias formativas (escondidas tras un papel que dice que son licenciados-en-lo-que-sea) escriben con faltas de ortografía, leen sin entender, ni el texto ni el subtexto; carentes de memoria, cínicos y flojos, crédulos de que son los paladines de la verdad ante cualquiera que ose cuestionarlos pero sumisos ante los funcionarios o sus jefes de prensa temerosos de "hacerlos enojar".

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lunes, 14 de octubre de 2013

Censura / Columna

De medios y otros demonios

Censura

J. Israel Martínez Macedo

Uno de los temas que causa mayor controversia en el ámbito periodístico es, sin duda, el de la censura. Los debates respecto a este tenor involucran uno de los puntos más relevantes de las garantías individuales: la libertad de expresión.
El asunto cobra relevancia luego de que Malala Yousafzai, la niña paquistaní tiroteada por extremistas musulmanes por defender el derecho universal a la educación, fue elegida premio Sájarov 2013 a la Libertad de Expresión que otorga el Parlamento Europeo.
Se espera que el anuncio oficial se haga en breve por parte del presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, según los primeros reportes que adelantaron que el resultado de la votación fue unánime.
En declaraciones a los periodistas Schulz habría destacado su satisfacción por que el Parlamento Europeo haya premiado a “una niña que ha demostrado tener más coraje que muchos adultos”.
Reconocer el valor por la libre expresión es, también, aceptar que el yugo de la censura permanece en muchas y distintas maneras sin importar si se trata del régimen musulmán pakistaní o el democrático norteamericano con el caso del extécnico de la CIA, Edward Snowden, quien aparecía como el otro candidato al reconocimiento.
Hablar de censura implica un intrincado conjunto de intereses que ya no dan cabida a los radicalismos y colocan el punto en la posibilidad de validar o no una acción de este tipo, dicho en términos simples: no toda censura es negativa ni toda "expresión libre" es positiva; contrario a lo que la retórica del tema arguye.
En general, se considera censura positiva la que busca evitar el perjuicio al sentido de humanidad de los demás; así, se estima como censura negativa la que afecta el derecho a expresarse sin perjuicio a la sociedad.
De esta manera, la censura positiva implica el cuidado de la vida humana (propia o de un grupo o sociedad), temas como seguridad personal y de terceros se involucran en estas estimaciones y se colocan al mismo nivel en los que las incitaciones a la violencia, la discriminación (por el motivo que sea) y al odio, como negaciones de lo humano, se reconocen como objetos de censura válida.
No obstante, las llamadas ofensas no son, por sí mismas, censurables dado que dan pie a la discusión y debate de ideas que permiten enriquecer el pensamiento social y encontrar momentos evolutivos o involutivos en el desarrollo de la sociedad como una manera de evaluar su avance o retroceso en el nivel de democracia que se vive.
La elección de Malala Yousafzai como premio Sájarov 2013, es un llamado de alerta a la sociedad musulmana sobre el derecho a la educación de las mujeres independientemente de si se considera o no una ofensa a sus creencias y les lleva al análisis respecto a la evolución de esta cultura.
Pero el punto más importante de esta decisión radica en su trascendencia: un régimen autoritario y censurador no tiene cabida en el futuro democrático de la humanidad, cada vez, más ávida de transparencia y rectitud. En ello debe afanarse el periodismo moderno.

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lunes, 10 de junio de 2013

"Dígame licenciado" / Columna

De medios y otros demonios

"Dígame licenciado"

J. Israel Martínez Macedo

Gran polémica se generó en las redes sociales a raíz de que justo hace ocho días varios compañeros obtuvieron su título de licenciados en Periodismo apegándose a los lineamientos que marca el acuerdo 286 de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para la obtención del grado por equivalencia de conocimientos.
El asunto no tiene mayor profundidad. Quienes cumplieron con los requisitos que marca la SEP, tuvieron que pasar por un arduo proceso de certificación para documentar la experiencia obtenida y demostrar que cuentan con el conocimiento equivalente al paso por las aulas.
Aún no queda claro si por el mecanismo, el esquema, lo público o por qué, pero el hecho generó un ardor ampuloso entre algunos otros que llegaron a considerar que los ahora licenciados en Periodismo habían obtenido un "título de cartón", sin aclarar si la crítica se hacía de manera personal tras el escudo de un cargo institucional o formaba parte de algún tipo de posicionamiento oficial de la dependencia en la que laboran.
Evidentemente y con justa razón, algunos de quienes alcanzaron el grado por la equivalencia de conocimientos recurrieron a la defensa (innecesaria desde mi punto de vista) del título obtenido, dejando en evidencia varias cuestiones que quedan para la reflexión.
El trasfondo de todos estos sombrerazos sin sentido no es cómo se alcanza el grado de "licenciado de algo" sino el ser parte del maquillaje de cifras acerca de la realidad en la que se encuentra el país a través de un mecanismo perverso, herencia de la administración calderonista.
Para nadie debe ser desconocido que uno de los indicadores internacionales de medición de desarrollo es el nivel escolar de los habitantes. La obtención de grado por equivalencia de conocimientos y experiencia no es otra cosa que la aplicación de medidas para subir de golpe la escolaridad de la población; además de que no es una medida aislada, en las universidades se adoptaron mecanismos para facilitar la titulación de los egresados que van desde la tesis hasta una obra de arte pasando por el examen general.
La verdad de las cosas es que ni la experiencia ni el paso por las aulas garantizan un buen profesional y la prueba fue el intercambio de dimes y diretes que se gestó en las redes sociales. Los "especialistas", ya licenciados todos por igual, evidenciaron sendas faltas ortográficas y de sintaxis en ambos bandos, lo que deja mucho qué desear por igual.
La profesionalización del periodismo es un tema serio que debe trascender los ardores y las defensas pueriles, debe ir más allá de la demostración de "horas de vuelo" y trascender para identificar la calidad informativa y narrativa. No basta con presentarse a cursos improvisados de los que hasta las instituciones académicas se deslindan, se trata de impulsar el buen ejercicio de la profesión no solo de palabra sino también de hecho, de nada sirve querer que, como en aquel viejo programa, uno se ponga feliz solo porque le digan "licenciado".
Vaya una felicitación para quienes, con el título, adquieren por voluntad propia una mayor responsabilidad profesional. Enhorabuena.

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lunes, 11 de febrero de 2013

UAEM: A jugar ¡Stop! / Columna

De medios y otros demonios

UAEM: A jugar ¡Stop!

J. Israel Martínez Macedo

La sucesión en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) tiene a todos los interesados con los pelos de punta. El rector pidió calma, no obstante, no ha faltado quien —creyéndole a los fantasmas del pasado, presente y futuro— ha comenzado a moverse para que espacios afines en medios los presenten como “el delfín de Gasca” o “alguien muy cercano” solo para crear la imagen de que es “la opción lógica”.
El nerviosismo y estrés se percibe en el ambiente pero quizá sea totalmente innecesario. Quizá quienes asesoran (a veces parece que más bien desorientan) a los cuatro suspirantes evidentes no saben que ese tema ha sido ya tratado en, al menos, un par de reuniones en las oficinas de Lerdo 300 (aunque no necesariamente en la puerta 216).
Es altamente probable que el mensaje de “no moverse” enviado por Eduardo Gasca Pliego tenga que ver con estas reuniones. Es igualmente probable que, por las fechas en que estamos, el futuro rector de la Máxima Casa de Estudios ya sepa todo esto y aun más. Insistir es un error y los errores se pagan, con asesores o sin ellos. El mejor consejo es atender la máxima: “el que se mueve no sale en la foto”.
Podría aplicar aquello de que no haya un quinto malo… después de todo, el Valle de México está empoderado ¿o no?

Paréntesis
El secuestro de personal del “Siglo de Torreón” representa una realidad que se mantiene sin importar el cambio de administración federal en el poder. El hecho representa un problema muy delicado pues ahora ya no solo los medios o los periodistas son objeto de los ataques de la delincuencia sino también los trabajadores que, sin deberla ni temerla, sufren las consecuencias de la situación que se vive.
De todas las medidas que se han anunciado para garantizar la seguridad del ejercicio periodístico en México —tanto con Felipe Calderón Hinojosa como con Enrique Peña Nieto— ninguna ha logrado arrojar resultados positivos, lo que implica un evidente daño al nivel de libertad de expresión que se tiene.
La muestra fue que el mismo “Siglo de Torreón” decidió no informar detalles sobre los motivos y circunstancias en que ocurrió el secuestro por seguridad de sus trabajadores. Durante años México tuvo una mordaza en la boca, ahora tiene una pistola que cumple el mismo fin. El ejercicio de la profesión se acerca más a un (parafraseando a Hugo Chávez) “mentira o muerte” que a la guajira posibilidad de una expresión libre y responsable.

Punto y aparte
La propuesta del “Mexicable”, anunciado por el gobernador Eruviel Ávila Villegas, podría nacer con problemas de origen y es que el nombre ya lo usan empresas de servicios de telecomunicaciones. Para como anda el GEM, un pleito por derechos de marca es lo que menos necesitan.

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miércoles, 30 de enero de 2013

De sentido común / Columna

De medios y otros demonios

De sentido común

J. Israel Martínez Macedo

Dos situaciones en el ámbito internacional, la foto de Hugo Chávez convaleciente que publicó el diario español El País en portada, que resultó ser falsa y la solicitud de los gobiernos a Twitter para conocer información personal de algunos de sus usuarios, obligan la reflexión sobre el manejo informativo.
En el primer caso, el periódico español con mayor reconocimiento a nivel mundial publicó en portada una imagen que previamente le había vendido la agencia Gtres Online diciendo que era Hugo Chávez durante una intervención quirúrgica en Cuba.
Los filtros del periódico fallaron. Buscaron en internet y “San Google” no arrojó resultados que pudieran dar indicios de que la imagen fuera ficticia.
Había duda sobre la fecha de la fotografía pero ninguna de que se tratara del presidente venezolano. No era él.
Se tomó la decisión de retirar la edición de los kioscos pero ya era tarde, el tiraje ya había salido y el medio quedaba exhibido. La imagen provenía de un video de 2008 y no de un quirófano cubano de 2013.
El gobierno venezolano reaccionó con iracunda vehemencia. Acusaron al medio de formar parte de un complot internacional para desprestigiar al convaleciente Hugo Chávez y arremetieron con críticas de todos los calibres.
Los políticos venezolanos aprovecharon para ser más chavistas que Chávez y se rasgaron las vestiduras como indican los cánones. Los políticos venezolanos se reunieron en asamblea nacional y determinaron repudiar “la acción violenta y grotesca” del diario español.
El País pidió perdón a los lectores por el error y ordenó a dos de sus mejores reporteros que realizaran una investigación para conocer qué fue lo que habría ocurrido, el error (que no la presunta agresión) quedó demostrado en un artículo que el propio medio publicó.
Poco valió para los seguidores/fans de Hugo Chávez quienes aprovechan para seguir la línea del presidente y victimizarse del hecho. Aunque el reconocimiento no minimiza el error, el caso dará aún de qué hablar, por lo menos para los seguidores chavistas.
El segundo caso es un poco más simple pero igualmente más dramático. Twitter reveló que de julio a diciembre de 2012 recibió mil nueve peticiones de autoridades de diversos países para acceder a información de sus usuarios.
Los esquemas de vigilancia de las naciones y la forma en que los tuiteros hacen uso de la red se vuelve una mezcla explosiva en la que una simple broma puede leerse como una potencial agresión.
Publicar se vuelve un asunto de total seriedad. Exponer información, opiniones o comentarios nunca había sido tan delicado ni tan sencillo. No es un asunto sólo de responsabilidad sino, también, de sentido común.

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lunes, 7 de enero de 2013

Tasados en 70 mil pesos / Columna

De medios y otros demonios

Tasados en 70 mil pesos

J. Israel Martínez Macedo

El pasado 4 de enero se conmemoró en México el Día del Periodista. Momento que abrió espacio a las felicitaciones a los reporteros, no sólo de sus propios colegas y conocidos, sino también de los políticos que no podían dejar pasar la oportunidad de intentar ganarse las simpatías de quienes escriben o comentan sobre ellos todos los días.
Previo al periodo vacacional el gobierno mexiquense envió a la Legislatura una iniciativa para crear la “Ley para la Protección Integral del Ejercicio Periodístico del Estado de México” de la que, en su momento, se habló respecto al alcance y clasificación que hace de la actividad periodística.
Poco o nada se mencionó en los espacios que abordaron el tema respecto a una situación que la ley estatal denominó “Cláusula de Conciencia” y que se resume en el derecho de “periodistas y colaboradores periodísticos” a renunciar al medio en el que se encuentran laborando si este decide cambiar su línea editorial, orientación informativa o línea ideológica… algo que, evidentemente, no había ocurrido nunca.
En algunas partes la iniciativa parece una burla. El capítulo IV titulado “Del Libre y Preferente Acceso a las Fuentes de Información” no es más que un listado de situaciones que, de hecho, ya ocurren en la práctica periodística. Se presenta como una forma de acceder más fácil a la información pública de las autoridades públicas que sea de relevancia, sí: pública; pero nunca concreta un solo trato “preferente” a los reporteros e incluso legaliza que los empresarios o autoridades, si así lo consideran procedente, no permitan acceso a prensa.
La sección “De los Derechos de Autor y de Firma”, que dedica cinco artículos a su redacción, la podemos resumir en un par de líneas: remítase a las leyes Federales de Derechos de Autor y del Trabajo para cualquier situación por atender en la materia. Gracias.
Respecto al “Derecho a la Seguridad” el gobierno del estado determinó que, en caso de “amenazas o presunto riesgo” se puede solicitar la protección del Estado para el periodista y su familia y las autoridades se verán obligadas a atender de forma inmediata esta situación.
Claro, que si el periodista es asesinado por el ejercicio de su profesión, el gobierno del estado tasó su valor en mil 200 salarios mínimos (equivalentes en la zona de Toluca a 73 mil 656 pesos) que serán entregados al familiar que acredite “mejor derecho” en un plazo máximo de 30 días naturales. El valor de un periodista para el gobierno mexiquense.
Acerca “De la Capacitación”; bueno, la Secretaría del Trabajo puede firmar acuerdos con las empresas periodísticas para ese efecto y, “De las Sanciones” se reitera que no se les puede citar a declara para revelar fuentes, que todo servidor público que contravenga estas disposiciones será sancionado… ¡ah!, casi pasa desapercibido “Los periodistas y colaboradores periodísticos solo revelarán la identidad de la fuente de información cuando así lo permitan las disposiciones legales correspondientes”. O lo que es lo mismo, tanto para nada. Eso sí, se aplaudió y reconoció una iniciativa que… bueno, así es.

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lunes, 17 de diciembre de 2012

Una ley "chiquita" / Columna

De medios y otros demonios

Una ley “chiquita”

J. Israel Martínez Macedo

El miércoles de la semana pasada el gobernador Eruviel Ávila anunció que presentaría una iniciativa de Ley de Protección Integral del Ejercicio Periodístico; la noche previa, en la cena de fin de año con algunos reporteros (por primera vez en varias administraciones se hizo una “selección” de invitados) había advertido que se presentaría una ley de protección a periodistas. Diferencia que parece mínima pero no lo es.
Una ley de protección de periodistas pretende brindar seguridad a quienes ejercen la profesión, una ley de “protección integral del ejercicio periodístico”, como su nombre lo dice, busca cuidar la actividad y le arroga al Estado la responsabilidad de una actividad de la sociedad.
La iniciativa de ley que propuso el Ejecutivo mexiquense cuenta con varias fallas que, en caso de aprobarse tal cual en la Legislatura, dejará en la indefensión a muchas personas.
La iniciativa hace una diferencia entre “periodista” y “colaborador periodístico”. Define al primero como: “Toda persona que hace del ejercicio de las libertades de expresión y/o información su actividad principal, entendida como la actividad de buscar y difundir información a la sociedad, de manera permanente y en forma remunerada; la labor del periodista está asociada a la investigación de noticias o problemáticas de interés público y de actualidad a través de diversas fuentes confiables para su difusión”.
Para la ley un “colaborador periodístico” debe ser entendido como: “Toda persona que hace del ejercicio de las libertades de expresión y/o información su actividad complementaria, entendida como la de buscar y difundir información a la sociedad, ya sea de manera esporádica o regular, cuya actividad la realiza por encargo expreso del medio de comunicación”.
Es decir que los repartidores, voceadores, publicistas, directivos, administradores y cualquier otra persona que trabaje en un periódico o medio de comunicación no están bajo la protección de esta ley porque no los contempla. Si consideramos que una buena parte de las agresiones a medios las sufren quienes se dedican a estas tareas, podemos decir que: de entrada, la ley ya se quedó muy corta de alcance.
No solo eso, la ley le reconoce “derechos específicos inherentes a la naturaleza de la actividad de los periodistas”: el secreto profesional, la cláusula de conciencia, el libre y preferente acceso a las fuentes informativas y los derechos de autor y de firma. El solo hecho de la distinción previa hace que la ley no reconozca estos derechos a los “colaboradores periodísticos” y básicamente, a ningún ciudadano.
La ley restringe y limita la actividad periodística solo al trabajo de reportero y nada más, la distinción deja sin efecto la obligatoriedad del Estado a garantizar seguridad a los “colaboradores periodísticos” y ni qué decir de voceadores, repartidores, publicistas, directivos, administradores y ciudadanos que, de plano, quedaron fuera de los alcances de esta ley. Para pensar en grande, es una iniciativa de ley muy chiquita.

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"Silencio Forzado" Documental de Article 19 sobre la situación del periodismo en México

Documental El Tunel (Completo)

PRESUNTO CULPABLE (completa)