"Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas"

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Gabriel García Márquez

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lunes, 7 de marzo de 2016

Blim o la crónica de una muerte anunciada / Columna

De medios y otros demonios

Blim o la crónica de una muerte anunciada

J. Israel Martínez Macedo

La aparición de Blim como competencia de Netflix ha detonado una serie de comentarios positivos (algunos evidentemente pagados por Televisa) para augurarle, a la plataforma mexicana, éxito ante la avasalladora maquinaria de entretenimiento en que se ha convertido el gigante norteamericano.
Los análisis se basan en las propias estadísticas de Netflix que revelan que, en México, los contenidos de Televisa se encuentran dentro de las series más vistas de la plataforma internacional que, al mismo tiempo, acaba de anunciar que es la primera en llevar su servicio a los cinco continentes.
Sin embargo, los análisis de los medios digitales no sólo deben centrarse en números; los principales especialistas recomiendan observar y comprender el contexto de la información y no caer en el engaño en las cifras.
Revisando el contexto de los contenidos de Televisa en Netflix, la mayoría de los usuarios reconocen que los ven luego de que descubren que ahí están, es decir, la gente entra a ver las series que la plataforma produce y ya estando ahí se dan cuenta que están los programas que alguna vez vieron.
Respecto a los contenidos en línea que Televisa ha colocado a disposición de la audiencia de Internet, solo se trata de programas que tienen mucho tiempo de haber estado en la pantalla chica.
Esto significa que Blim no soluciona, sino que profundiza el problema fundamental que la empresa de Emilio Azcárraga se ha negado a enfrentar por todos los medios posibles: mayor calidad e inversión en la producción de contenidos.
Los análisis que le auguran éxito a Blim por las cifras no contemplan que Televisa tiene muchos años de no hacer una buena producción en términos de entretenimiento de calidad (porque técnicamente cumplen con los estándares).
Las historias que la televisora de San Ángel son refritos de refritos de refritos de muchos años a los que solo les va cambiando los actores y (solo un poco) el nombre; como resultado las audiencias disminuyen.
Pasado el tiempo, ocasionalmente la gente se reencuentra con esas historias y las vuelve a ver por el sentimiento de nostalgia que le genera pero nada más. Sin nuevas historias, sin nuevas producción, el ciclo se cierra.
El éxito de Netflix radica en su capacidad de producir historias interesantes, atractivas, con situaciones novedosas, el de Televisa en dicha plataforma se sustenta en colgar sus nostálgicas producciones.
A final de cuentas será el tiempo el que determine si Blim pudo o no con el gigante de contenidos, si la gente se tiene que decidir por pagar una u otro servicio ¿cuál escogerá? es de agradecer que, por fin, ya no haya telenovelas y “familias Peluche” en Netflix, por eso: gracias Televisa.

@Mega_J_Israel_M
israel_martinez@milenio.com

lunes, 30 de noviembre de 2015

Detrás del fin de Chabelo / Columna

De medios y otros demonios

Detrás del fin de Chabelo

J. Israel Martínez Macedo

Los rumores terminaron de la única forma en la que podrían haber concluido: el anuncio hecho por Xavier López oficializó el final, no solo de un programa que inició en el mítico 1968, se trata del último vestigio de una era completa que desaparece por completo de un mundo que es totalmente distinto al que lo vio florecer.
El próximo domingo 6 de diciembre, el programa cumpliría 47 años e iniciaría su año número 48; no obstante, dos semanas después llegará a su fin en lo que se espera sea una de las emisiones más seguidas de todo 2015.
“En familia con Chabelo” representa una era en la que no había que contar una historia, bastaba con tener una barra programática que cubriera espacios de transmisión en función de los horarios en los que se suponía que los televidentes estaban frente al aparato reproductor.
La televisión mexicana producía contenidos propios, había programas pensados para cada tipo de audiencia; eran los tiempos en que los niños veían “El tesoro del saber”, “Odisea burbujas” o los “Cuentos del espejo” con los que no solo se entretenían sino recibían contenido educativo.
“En familia con Chabelo” no era precisamente educativo pero ofrecía entretenimiento a través de concursos de habilidades y conocimientos en los que los niños podían obtener los juguetes de moda o regalos de todo tipo de patrocinadores.
La sociedad evolucionó pero la televisión no. Televisa se llenó de programas comprados en el extranjero porque eran más baratos que producir, además de que la audiencia favorecía la novedad de esos esquemas; el modelo de negocio se antepuso al modelo de medio de comunicación y las consecuencias son visibles actualmente.
La empresa enfrenta una de sus peores crisis porque está sumida en un tobogán de pérdidas económicas del que no encuentra salida; el problema sustancial es que se está tratando de combatir un incendio lanzando agua a las partes altas de las llamas y no a la base.
Los rumores sobre la manera en que se solucionarán los problemas incluyen, entre otras cosas, el cierre de filiales en los estados y la eliminación de producciones repetitivas son algunas de las estrategias que se escuchan en los pasillos de la televisora.
El final del programa de Chabelo termina con una época en la que las televisoras producían contenidos originales y propios basados en valores nacionales y para públicos masivos que se segmentaban por horarios de uso.
La televisión compite ahora con Internet, con producciones de contenidos permanentes, con estrategias de mercado más agresivas sustentadas en resultados medibles para anunciantes que también viven momentos de angustia. El 20 de diciembre no solo es el fin de Chabelo, termina una era de la televisión mexicana.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 23 de noviembre de 2015

Solo un apagón tecnológico / Columna

De medios y otros demonios

Solo un apagón tecnológico

J. Israel Martínez Macedo

El apagón analógico llegará a México el 31 de diciembre de este año y pese a los intentos del gobierno de informar sobre el tema, la realidad de las cosas es que mucha gente no ha entendido de qué se trata ni cómo les puede beneficiar o perjudicar esto.
Apagón analógico es como se le ha denominado al proceso de transición en el que la televisión dejará de transmitir su señal por ondas electromagnéticas para hacerlo por señal digital, lo que generará cambios en la forma de ver televisión.
El problema con esta transición en nuestro país es que no solo la gente no está enterada de la fecha o las cuestiones que implican este proceso, también existen muchas lagunas que no se han despejado debido a ambigüedades en la legislación que no han querido ser solventadas.
El primero de enero de 2016 no solo será el inicio de un año más, también el de una nueva forma de ver televisión y eso será a través de un sistema que permite la multiplicidad de señales a través de la subdivisión de las bandas asignadas a los medios convencionales.
Dicho de un modo más sencillo y simple, la televisión digital permite que las empresas que controlan los canales puedan hacer uso de los canales secundarios a través de los cuales pueden transmitirse contenidos independientes de los de la señal original.
Es como si cada televisora tuviera, ahora, más canales que antes y, por lo tanto, podrá explotarlos como cada una decida, pues no han quedado claros los alcances de la ley en este sentido.
Más aún, la discusión sobre el cobro por esos canales sigue sin resolverse y mientras se mantenga así se abre la puerta a que las televisoras conviertan un bien público en un mecanismo privado de consumo.
Aunado a ello está el tema que involucra los receptores. Si bien el gobierno federal ha aprovechado la medida para utilizarla dentro de sus políticas asistencialistas más criticadas lo cierto es que aún hay un alto número de habitantes que no tienen forma de recibir la señal.
Conforme se acerquen los días el tema irá subiendo de nivel y la dudas seguirán acumulándose; no obstante, las ciudades en las que el apagón tecnológico son cada vez más.
Un tema tan banal puede convertirse en una de as peores crisis de la administración peñista dadas las características de una población que soporta cualquier abuso de autoridad siempre y cuando se mantenga conectada a sus aparatos televisores.
En contraparte el apagón analógico no representa, en estricto sentido, un cambio en la forma en que las televisoras realizan contenidos, aunque habrá más canales, todos ellos estarán ocupados con la producción de baja calidad que hay llevado a las empresas a una crisis nunca antes vista; en México se trata de una transformación tecnológica y solo eso.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 27 de abril de 2015

El "hueso" que sigue / Columna

De medios y otros demonios

El “hueso” que sigue

J. Israel Martínez Macedo

Mientras el mundo evoluciona en sus modelos de comunicación, en México nos estancamos en los años 80 para los medios masivos y como por ahí del año 2000 en las estrategias político-electorales.
El agotamiento de los modelos es evidente, la gente ya no responde a las propuestas que se le hacen y, por consecuencia, eso implica que no se cumple el objetivo mínimo indispensable de la comunicación, a lo más, se cubre el requisito de la difusión informativa.
En televisión y radio el tiempo nunca avanzó. La oferta es la misma, no ha cambiado en absoluto, las historias refriteadas de toda la vida con una ligera adaptación para incluir elementos de actualidad y cambiar algunos actores pero nada más.
En radio las cosas no son muy diferentes, el esquema comercial se anquilosó en los mismos programas. Por ahorrar costos se asesinaron las producciones con narrativa (radiocuentos y radionovelas) y se limitaron a llenar las barras programáticas con una de dos opciones: carrusel de presentadores y canciones, o noticieros.
Ni qué decir de la tecnología. En México seguimos batallando para ver si algún día la Televisión Digital Terrestre (que extrañamente no fue incluida en la Estrategia Digital Nacional) se vuelve realidad; evidentemente ni soñar en la digitalización de la radio para liberar la frecuencia de FM y ampliar la oferta.
En lo que respecta a las estrategias político-electorales no hay mejor muestra que el desinterés generalizado por los comicios venideros. Casi a la mitad del proceso de diputados locales y federales, y a unos días de que comiencen los de presidentes municipales, la respuesta de la gente es simple y generalizada: al ciudadano le vale rábano la elección.
Lo quieran reconocer los organismos políticos o no, la población sufre de una gran decepción en general, siguen ahí y al pendiente los que se ven directamente involucrados o relacionados con esos temas: algunos proveedores, los medios de comunicación (solo los de la fuente), y cercanos a los partidos para ganar adeptos.
El grueso de la población está más ocupada en su economía familiar, en su seguridad personal, vive con temor de ser robada, asaltada, engañada, secuestrada o asesinada en esta ola de violencia que crece cada día pero que ninguna autoridad en competencia es capaz de ver (o no quieren reconocer, por conveniencia, obvio).
En fin que la falta de aplicación de los nuevos modelos de comunicación se suma a la larga lista de factores que nos generan una percepción negativa de la realidad —aunque muy cercana a los hechos— y abona a la desazón en la que la ciudadanía se encuentra, mientras a la clase política solo parece importarle una cosa: el “hueso” que sigue y lo demás… bueno, lo demás es lo de menos.

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 30 de marzo de 2015

TV sin dar batalla / Columna

De medios y otros demonios

TV sin dar batalla

J. Israel Martínez Macedo

Hace mucho tiempo que no veía nada de televisión nacional mas allá de una visita ocasional a canales especializados en noticias, la verdad es que no había tenido necesidad de hacerlo, los contenidos de los canales extranjeros tienen una variedad bastante amplia y mucho más atractiva.
Pero durante clase, salió el tema de la programación en México, pregunté al grupo quién veía telenovelas y la respuesta fue un poco sorprendente: Contrario a otros años, esta vez las manos que se levantaron fueron apenas un par, no más.
La duda, esa vieja maestra, me orilló a sintonizar por un par de días (bueno, quizás un poco más) la televisión nacional. El resultado fue como un viaje al pasado o más todavía, a un lugar donde todo se quedó detenido.
Los mismos malos actores, las mismas malas historias que en realidad son copia de la misma mala historia de una historia que en la década de los 70 u 80 fue muy buena pero que en el siglo XXI ya no da para más; los mismos comerciales, las mismas voces de locución, hasta el mismo lenguaje audiovisual de hace décadas.
Los “realities”; que en canales como la BBC, TLC o A&E no solo mantienen a la audiencia atenta durante todo el programa sino que además aportan información interesante o de cultura general; en la televisión nacional se convierten en un insufrible montón de chismes sin sentido, espacios para el morbo, el escarnio y los insultos.
Hace mucho que la narrativa televisiva mexicana dejó de ser atractiva para las nuevas audiencias y la prueba es que los jóvenes ya no ven televisión producida en México ni se interesan en la industria cultural que ella transmite.
La posibilidad de acceder a otros mecanismos en línea, como Netflix o servicios de películas como Click, permiten acceder a otras narrativas, más atractivas, más dinámicas, más interactivas, más transmediáticas, más modernas.
Cuando se tiene contacto con esas formas más actualizadas, cuesta trabajo regresar a las telenovelas de Televisa o TV Azteca, a los programas de chismes, a los sombrerazos e insultos de las puestas en escenas disfrazadas de problemas reales de personas que encarnan clichés y nada más.
Ahora que se han licitado y adjudicado las nuevas cadenas televisivas, la esperanza es que sus modelos abonen a mejorar los contenidos; aunque la expectativa real es menor y advierte solo son nuevos modelos de negocios que buscarán un mercado más local porque en el nacional intentar competir es absurdo.
La televisión mexicana dejó de dar batalla hace mucho, se concentró tanto en el modelo de negocio, en la publicidad, que se olvidó del contenido que la hacía atractiva, aunque no deberíamos sorprendemos, después de todo, es el mal de todos los medios en este país ¿o no?

@Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 21 de julio de 2014

Medidas "chatarra" / Columna

De medios y otros demonios

Medidas “chatarra”

J. Israel Martínez Macedo

Quién no recuerda aquella frase que durante al menos un par de décadas marcó la infancia de varios de nosotros. “Recuérdame” parece ser la sentencia que la Comisión Federal para la Protección contra riesgos Sanitarios (Cofepris) ha dictado para la publicidad de comida chatarra en el horario infantil de la televisión.
Todo indica que la Cofepris, al ver la ineptitud de los padres para enseñar a sus hijos a comer sanamente y decir que no a los alimentos repletos de azúcar y prácticamente ningún otro valor nutricional, decidió que la manera de evitar la venta es prohibiendo la exhibición.
Y no es que la medida no tenga buenas intenciones, cuidar la salud de los menores es un asunto de gran relevancia, solo que se trata de una mera apariencia. Culpar a la publicidad de que los niños mexicanos sólo coman porquerías en lugar de contar con una alimentación sana, es una salida fácil para un problema más complejo.
La decisión de eliminar la publicidad evidencia el desconocimiento (si no temor) de la dependencia federal respecto de la realidad de las familias mexicanas y los esquemas de comportamiento cotidiano.
Lo que la aparente buena medida esconde es que poco más de la quinta parte de los 28 millones 159 mil 373 tienen jefatura femenina, lo que indica que, en al menos 6 millones 916 mil 206 hogares, la madre trabaja y los niños quedan al cuidado de otro familiar o, en el peor de los casos, de la televisión.
El que otro familiar se haga cargo de la educación de los menores tiene implicaciones de alto impacto en la interacción social. Adultos que no quieren conflictos con sus parientes a causa de no cumplir el capricho de los niños, no es una buena combinación en términos educativos.
Los infantes exigen dinero para atiborrarse de papas, pastelitos, refrescos y dulces, los padres le dan los hijos aquello que les exigen porque, en su pensamiento, a final de cuentas “para eso trabajan” y le darán a sus vástagos “lo que ellos no tuvieron”.
Aunado a ello la imposición tiene muchos vacíos que la publicidad puede evadir, como son las telenovelas y los partidos de futbol, que quedaron libres de esta medida, o que las empresas pueden buscar la certificación de que un programa tiene una audiencia infantil menor a 35 por ciento para anunciarse ahí.
Retirar la publicidad de la televisión no cambiará la tendencia hacia la obesidad del país, los padres son los responsables de la alimentación de los menores, una responsabilidad que evaden y que, por intereses más políticos que sociales, el Estado asume con ocurrencias que tapan la grieta pero no detienen la fuga.
Medidas “chatarra” para problemas importantes… el pastelito nuestro de cada día.

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lunes, 23 de diciembre de 2013

Tv: El principio del fin / Columna

De medios y otros demonios

Tv: El principio del fin

J. Israel Martínez Macedo

Este viernes, así como no queriendo la cosa, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el "Programa de Licitación y Adjudicación de Frecuencias de Televisión Radiodifundida Digital, que se realizará durante el año 2014"; documento que puede sonar a una emancipación de los políticos mexicanos del duopolio que controla la imagen pública a través de la televisión abierta.
Destaca que en los considerandos del documento se haya manifestado, y con ello reconocido oficialmente, el que sean dos empresas las que mantienen la "concentración" del mercado televisivo comercial en el país y detalle a qué punto llega esa problemática.
El documento indica: "Actualmente este mercado registra un alto nivel de concentración, ya que Grupo Televisa ("GTV") y Televisión Azteca ("TVA") en su conjunto concentran, directa o indirectamente, 95 por ciento de las concesiones, 96 por ciento de la audiencia y 99 por ciento de los ingresos por publicidad, asociados con la televisión abierta comercial".
Con esta afirmación el gobierno federal reconoce la existencia del duopolio y justifica la necesidad de abrir una licitación, no para una, sino para dos cadenas de transmisión a nivel nacional que entrarán en franca y directa competencia con las dos grandes cadenas que, en conjunto, mantienen el control de lo que se dice y cómo se dice en materia de producción televisiva comercial en el país.
La propuesta tiene una presentación empresarial que, como suele suceder, va acompañada de una intención política que, al menos de entrada, permite contemplar la ruptura del poder que el duopolio televisivo tiene sobre la imagen y presencia de los actores políticos mexicanos en ese medio.
No es desconocido para nadie que las dos únicas cadenas de televisión se han puesto de acuerdo para determinar a qué funcionario destacan y a cuál otro dejan fuera del escenario noticioso dependiendo de los convenios comerciales que logren hacer con ellos, ya sea en efectivo o en prebendas.
A través de estos mecanismos, el duopolio llegó a los excesos de borrar la cara de los políticos en sus noticiarios (como ocurrió con Santiago Creel cuando se discutían los cambios a la Ley de Radio y Televisión en tiempos de Vicente Fox) o de promoverlos vinculándolos a los programas de nota rosa y revistas del corazón.
La situación a la que las dos cadenas llevaron a los políticos mexicanos puede ser el trasfondo que enmarca este programa de licitación y adjudicación de nuevas frecuencias para la televisión digital, que sumado al esquema de migración de televisión análoga a la digital terrestre (TDT) podría significar el quebrantamiento de ese poder con el que Televisa y Tv Azteca han presionado para intentar influir en las decisiones de la política nacional.
Falta esperar quiénes serán los "tiradores" que levantarán la mano para hacerse de estos espacios comerciales en televisión digital nacional, lo que es un hecho es que en los primeros sitios aparecerá el nombre de Carlos Slim quien, de entrada, ya tiene los derechos de transmisión en exclusiva de los olímpicos de Brasil. Sin duda 2014 será un año más que interesante para las telecomunicaciones y la televisión digital.

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lunes, 16 de diciembre de 2013

La victoria de Slim / Columna

De medios y otros demonios

La victoria de Slim

J. Israel Martínez Macedo

La transmisión de la final de futbol desde León, Guanajuato, por televisión de paga e internet rompió con un mito que abrazaba al deporte más popular de México: las empresas futboleras debían restringirse a elegir entre Televisa y Tv Azteca para la venta de los derechos de transmisión de los partidos.
La situación entre las dos televisoras con respecto a la transmisión de sus partidos funcionaba, prácticamente, como un monopolio. El duopolio se había puesto de acuerdo para repartirse las sedes de tal modo que siempre se contará con la misma cantidad de partidos de la que cada cual tendría los derechos.
El duopolio controlaba los precios de transmisión, una situación extraña e irregular, en términos económicos, se presentaba en el negocio de la transmisión futbolística: el comprador le definía al vendedor el precio en el que adquiriría el producto.
El problema es que los equipos no tenían posibilidad alguna, si no aceptaban el precio nadie vería sus encuentros y, con ello, perderían la posibilidad de cobrar ingresos por publicidad en los estadios, entre otros extras que se vinculan a la difusión de la marca a partir de los encuentros deportivos.
La distribución era simple: cada equipo de la división de ascenso (se cual sea) debe acoplarse al esquema en el que un año será transmitido por Televisa y el que llegue al año siguiente lo será por Tv Azteca.
El pretexto para eliminar a la competencia era que sólo estás dos empresas tienen concesión para transmitir por televisión abierta nacional. Las televisoras tenían "amarrados" a los empresarios del deporte de las patadas sin una aparente posibilidad de romper estás condiciones. Hasta que ascendió León.
Cuando los "Panzas Verdes" regresaron al máximo circuito notaron que la oferta de Tv Azteca era muy inferior al valor de su franquicia, decidieron no aceptar y abrieron la oferta a otras empresas. Fox Sports, ajeno al pacto del duopolio, alzó la mano y adquirió los derechos. Ahí se rompió el abuso de las televisoras.
Televisa, por su parte, se había mantenido ajeno a los conflictos hasta que León llegó a la final y Fox Sports tenía la mitad de las ganancias, pero más aún, para los equipos es negocio transmitir por señal de paga.
Comenzó la lluvia de ataques por parte de Televisa como una manera presión para que se notara que no habría posibilidad de que cientos de mexicanos vieran el encuentro. Ahí entró la genialidad de Carlos Slim, decidió transmitir por internet abriendo la señal a UnoTv y YouTube para que el partido pudiera seguirse hasta por un teléfono celular.
La gente siguió el partido y el negocio, según estimaciones, fue de 60 millones de pesos solo por publicidad. Slim abrió una ventana a los equipos ante el cierre de puertas de las televisoras y, de paso, inaugura una nueva era en temas de televisión al llevar la final a los espacios públicos de internet.
La de Slim es una victoria sobre las televisoras que ahora deberán subir la apuesta para mantener los derechos de los juegos en los estadios del país pero no sólo eso, si funciona, habrá demostrado con hechos que un tercer participante es benéfico para la gente y así, la tercer cadena de televisión abierta podría caer en sus manos. Ganar, ganar para Slim. Por cierto: Felicidades al campeón León.

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miércoles, 29 de mayo de 2013

Experimento Tijuana / Columna

En mi opinión

Experimento Tijuana

J. Israel Martínez Macedo

Gran lío en el que está envuelta la administración de Enrique Peña Nieto, se metieron con una de las pocas cosas que realmente le importan (nos importan) a los habitantes de este país: la televisión.
Como parte del decreto de digitalización de la televisión en México, el gobierno federal comenzó la operación de lo que se conoce como el “apagón analógico” que implica pasar la señal de televisión de la transmisión electromagnética a una digitalizada, lo que implica una forma diferente de recibir la señal.
No se trata de un cambio de canales, se trata de una transformación total de sistema de transmisión, quienes tenían su antena aérea e incluso “de conejo” ya no pueden recibir la señal gratuita por estos medios porque simplemente no tienen la capacidad para hacerlo.
En realidad la señal digital seleccionada para México (ATSC A/53) ya se transmite en diversos canales que operan en varias ciudades del país, quienes cuenten con un televisor con un decodificador de estas características, ya se encuentra en condiciones de verificar el funcionamientos de este esquema.
El problema radica no en la operación de los canales digitales sino en que los canales análogos dejarán de emitir su señal con lo cual muchos hogares se quedarán sin servicio de televisión gratuita porque sus televisores no cuentan con la capacidad para recibir la señal digital ni tampoco tienen los decodificadores y las antenas que se los podrían permitir.
Dicho de una manera sencilla: que al momento de apagar la señal análoga que muchos habitantes continuaban utilizando, simplemente dejaron sin televisión a cientos de familias que ahora reclaman y exigen que les regresen su futbol, sus telenovelas y su programación a la que estaban acostumbrados.
Independientemente de si en realidad el hecho de no recibir en sus casas las producciones de bajísima calidad que acostumbra la televisión comercial mexicana pueda ser un beneficio (en términos de alienación cultural) para las familias que fueron “apagadas”, es un hecho que todas ellas tienen el derecho de recibir televisión gratuita.
El esquema diseñado por el gobierno federal en los tiempos del calderonismo (hay que decirlo como es) indicaba que el primero punto del “apagón” sería la ciudad de Tijuana, que con esto se convertiría en la primera ciudad de América latina en realizar esta transformación, situación que se realizó ayer 28 de mayo.
No obstante, la prueba resultó ser un rotundo fracaso porque la empresa contratada por el gobierno federal no fue capaz de dar cobertura a la demanda de ciudadanos que requirieron del decodificador digital gratuito que sería proporcionado por el Estado, lo que ha detonado el malestar de los habitantes de esta comunidad.
Tijuana sería la punta de lanza pero también la primera prueba de fuego del gobierno en esta transición. A todas luces, reprobada. Lo que pone en tela de juicio el esquema que plantea el “apagón analógico” nacional total para 2015.
El esquema previsto por el gobierno federal implica que para noviembre de 2013, todas las ciudades del norte del país se sumarían a Tijuana que, para esa fecha, ya debía tener en perfecta operación el esquema digital y sin extrañar en lo más mínimo el sistema análogo.
Para noviembre de 2014 tocaría el turno a la zona centro del territorio nacional y en noviembre de 2015 todo el país debería encontrarse ya sumergido en el esquema digital para dar el cerrojazo al programa que dejaría en el olvido la señal análoga de transmisión televisiva.
No obstante, las fallas en el “experimento Tijuana” generan suspicacias sobre la capacidad real del gobierno federal (a través de la Cofetel) de llevar a cabo este ambicioso plan y de garantizar que para noviembre de 2015 todos los mexicanos vamos a poder contar con la posibilidad de recibir televisión gratuita en sistema digital.
Es de destacar que la fecha original para el “apagón” en Tijuana fue aplazada de abril a mayo, quizá porque el gobierno ya sabía que no tendría capacidad para tender este problema y no se quiso arriesgar a que un hecho tan relevante a nivel nacional como una final de futbol mexicano generara un malestar desmedido en la ciudadanía.
Algún atinado visionario advirtió del riesgo político que representa dejar a la gente sin su final de futbol, pero no se quedó corto al no hacer notar que igual las novelas, los deportes y los programas de entretenimiento pueden causar un gran malestar entre la población.
El problema no es menor, la gente en Tijuana está enardecida porque le quitaron su televisión y no hay para cuándo la Cofetel pueda responder a esta problemática de manera favorable para la ciudadanía.
El “experimento Tijuana” advierte de un panorama terrible para el gobierno federal en caso de que se replique en todos los momentos en que la televisión análoga sea eliminada de cada una de las distintas regiones del país.
A pesar de la pésima calidad de los programas producidos en México, la gente parece aterrada ante las opciones que brinda la ausencia de televisión. Imaginarse que ahora se vea obligado a convivir en familia, a tener tiempo para realizar actividades deportivas, a tener que platicar con quienes nos rodean durante la comida o, incluso, hasta tomar un libro para leer… ¡qué horror! Pobres tijuanenses orillados a ese infierno de la convivencia social del que nos enajena la televisión.
Habrá que esperar el desenlace del “experimento Tijuana” y rezar a cuanto santo se conozca que esto no pase en las siguientes etapas o, de lo contrario, “Dios nos agarre confesados” ante una población enardecida por no tener “Señorita Laura”, su “Sabadazo”, sus telenovelas y, obviamente, su futbol.

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lunes, 26 de noviembre de 2012

Televisión en evolución / Columna

De medios y otros demonios

Televisión en evolución

J. Israel Martínez Macedo

El futbol abre la oportunidad de observar una nueva forma de entender los mecanismos informativos. Imaginar y repensar los modos de aprovechar la tecnología al máximo así como entender los alcances y limitaciones para mantener vivos a los medios a través de un beneficio comercial.
Las semifinales del futbol mexicano dieron muestra de las opciones que le restan poder a los medios tradicionales. El conflicto que arrastra TV Azteca con las empresas de cable parecía presentar algún tipo de presión a estas últimas dado que se esperaba que los usuarios exigieran el servicio pero, para sorpresa de muchos, no ocurrió así.
Según el reporte de “Hábitos de los usuarios” de la Asociación Mexicana de Internet (Amipci) el número de internautas en nuestro país ha llegado a 40.6 por ciento, lo que representa un aumento de poco más del 14 por ciento respecto a 2011.
Pese al crecimiento del uso de los llamados “teléfonos inteligentes” las computadoras, tanto de escritorio como portátiles, encabezan la lista de sitios de conexión a la red.
La gente que tenía contratado un servicio de cable para sus televisores buscó en internet la posibilidad de seguir los encuentros a través de servicios dedicados a reproducir algún tipo de programación por lo que, aunque las empresas no ofrezcan el servicio, ellos mantienen el seguimiento al torneo pero en la red.
Ver televisión en línea no es una actividad que la población acostumbre, en parte, porque seguir la transmisión desde una computadora no es algo que se haga de manera común; pero ¿y las pantallas digitales?
Recordemos que éstas han visto un aumento en sus ventas y todas ellas cuentan con conexión a la computadora. Total que haciendo una suma de elementos podemos darnos cuenta que sólo falta un ligero empujón cultural para que los servicios web desplacen a los tradicionales.
Conectar la computadora a la pantalla de la casa que, a su vez, tiene acceso a internet; abre el escenario a una casi interminable cantidad de programación que no sufre las amenazas y abusos de las televisoras que limitan el acceso a cambio de cobrar por la transmisión de datos.
Las televisoras deben entender que se terminan los tiempos en los que se cobra por la transmisión y que deben enfocarse en la venta de su producción, eso obliga a crear, a generar trabajos originales que competirán, ahora sí, en un esquema global.
Producir o desaparecer parecer ser la consigna de un panorama a cinco, máximo diez años para las televisoras. Entendiendo “televisión” como esa forma de crear contenidos, ésta no desaparecerá sino que nos enfrentamos a un proceso de evolución que advierte modificar la forma en que adquirimos el producto, que no la manera de verla.

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lunes, 30 de enero de 2012

2012 sin creatividad / Columna

De medios y otros demonios

2012 sin creatividad

J. Israel Martínez Macedo

Está bien que una cosa es la propaganda y otra la publicidad y que no es lo mismo la mercadotecnia política que la comercial pero que tristeza da ver los comerciales de los partidos, los aspirantes a las candidaturas y las instituciones electorales (IFE, IEEM, TRIFE y TRIEEM) en radio y televisión. Falta de creatividad, originalidad, discurso y contenido propositivo, son la constante en todos ellos.
Uno puede ver en los anuncios publicitarios comerciales el uso de técnicas audiovisuales y hasta discursivas como parte de las estrategias de mercadotecnia para generar en los televidentes y radioescuchas la necesidad de consumir uno u otro producto o, al menos, para llamar la atención de estos a lo que el anunciante les ofrece.
Pero las instituciones que estarán participando de una u otra forma en la contienda electoral de este año, parece, optaron por hacer ellos mismos sus anuncios, agarraron una cámara casera y salieron a hacer cualquier cosa sólo para no desaprovechar los minutos que el IFE haya tenido a bien concederles por obra y gracia de la reforma electoral.
Estamos de acuerdo en que una cosa es que dicho ajuste legal, que impide que nadie más que el IFE determine quién sí y quién no puede salir a hacer promoción política en los medios, y otra muy diferente que los publicistas y coordinadores de campañas no tengan la más remota de qué quieren decir a la ciudadanía o sus militancias.
Por ejemplo: en los comerciales del PRI destaca esos terribles y nefastos signos de interrogación, no dejan más que claro que con ellos no sabemos (ni podremos saber) qué esperar. Además, dan por descontado que necesiten el voto, ya se sienten ganadores porque “El PRI lo demostrará gobernando”.
En el PAN no hay una sola idea de qué ofrezca el partido y es que su tiempo se ha ido en mostrar las campañas de sus aspirantes a la candidatura. La de Josefina Vázquez Mota que de plano cometió el error de nombrarla “candidata”. La de Cordero que busca jalar agua de donde sea y la de Creel que de plano sólo dice que ya lo dejaron colgado una vez y que, nomás por eso, ahora voten por él.
En el PRD y las izquierdas las cosas no son muy diferentes. Es un hecho —y se nota en pantalla— que María Rojo es una gran actriz, que domina el escenario y que logra motivar al espectador, pero un discurso vacío, hueco, sin contenido no es más que un desperdicio de actriz, en este momento, para una contienda que lucirá reñida. Cuando realmente tenga algo qué decir, su imagen estará tan vista que a nadie le interesará.
Y qué decir de las instituciones electorales. El IFE tiene tantos mensajes que no queda claro qué pretende decir. Por un lado los informativos para contar con la credencial el día de la elección, por el otro los que lo autoelogian y más bien parecen buscar justificar el dispendio para el proceso, mientras los tribunales sólo atinan a decir que están listos —faltaba más— para garantizar la legalidad del proceso, en el peor de los casos reciclando anuncios de hace años.
Si el camino es ese, lo único garantizado para 2012 es el desinterés de la gente que definitivamente no encuentra un mensaje que le llame la atención y le haga decidir su voto.

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lunes, 14 de noviembre de 2011

México en su Tv / Columna

De medios y otros demonios

México en su Tv

J. Israel Martínez Macedo

Lauren Zalaznick es la presidenta de Women & Lifestyle Enterteinment Networks para la cadena NBC Universal, en 2010 participó en las charlas TED Women con un tema cuya idea principal valdría la pena analizar para nuestro país: “La conciencia de la televisión”.
El planteamiento es muy concreto: “La televisión refleja las necesidades morales, políticas, sociales y emocionales de una nación ya que la televisión es la forma en que difundimos nuestro sistema de valores”.
El trabajo que presentó en la charla TED Women es muy concreto y arroja resultados interesantes: es un análisis de los 10 programas más populares en el índice de audiencia Nielsen durante los últimos 50 años, la hipótesis es que en ellos se refleja una consciencia social colectiva, cómo evoluciona la televisión con el tiempo y qué dice ello de la sociedad norteamericana.
Para la investigación tomaron una muestra de entre 3 mil y 3 mil 600 televidentes de entre 18 y 70 años y les presentaron todos los programas para saber cómo se sintieron emocionalmente viendo cada uno de ellos.
El primer criterio fue “inspiración” contra “ambigüedad moral”, entendiendo “inspiración” como aquellos programas que nos “elevan”, que nos hacen ver el mundo de manera mucho más positiva; mientras que “ambigüedad moral” como aquellos en los que no se distingue claramente la diferencia entre el bien y el mal.
En las décadas de los años 50 y 60, la “inspiración” se mantiene estable mientras la “ambigüedad moral” comienza a subir pero a partir de los 70 la “inspiración” tiene una severa caída y la “ambigüedad moral” remonta, se cruzan y a partir de la década de los 80 hasta nuestros días se convierte en el elemento cultural dominante de la televisión.
El segundo estudio involucra “felicidad”, “comentario social” e “irreverencia”, los años 50 viven un incremento de la “felicidad” pero en los 60 la “irreverencia” y el “comentario social” alcanzan el mismo nivel. Es en la década de los 70, nuevamente, que la “felicidad” deja de ser el motivo por el que se ve televisión y el “comentario social” y la “irreverencia” toman el control de las pantallas.
En tercer lugar “fantasía e imaginación” (programas que nos sacan de la realidad cotidiana para hacernos sentir mejor) contra “desempleo”. Se confirma que hay una correlación directa: en cada ocasión que aumenta el desempleo, la gente busca programas que lo “saquen” de esa realidad.
De igual forma, en los últimos 20 años, en la década de los 90 los programas de humor realizados en estudio dominaban el mercado mientras que los reality shows empiezan a ganar espacio, es hasta 2001 que por primera vez estos rebasan al humor. La conclusión: la gente ya no busca reír, quiere juzgar.
¿Qué encontraríamos si revisamos de igual forma la televisión mexicana? ¿Qué hallaríamos en nuestra conciencia colectiva? De “El Chavo del Ocho” a “La Academia”, de las adaptaciones de Yolanda Vargas Dulché a los refritos de novelas y programas extranjeros. ¿Cuál sería la consciencia social que se refleja en la televisión mexicana? La respuesta, muy probablemente, no nos guste en lo absoluto.

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lunes, 31 de octubre de 2011

Transmisiones de pena ajena / Columna

De medio y otros demonios

Transmisiones de pena ajena

J. Israel Martínez Macedo

Este domingo concluyeron los juegos panamericanos y con ellos la tortuosa cobertura que los medios electrónicos nos fueron dando sobre lo que la delegación mexicana hizo en Guadalajara 2011 porque, siendo honestos, no se trato de los juegos sino de lo que las quisieron o pudieron presentarnos.
No hubo un lugar al que se pudiera acudir y en el que alguna persona no se quejara de la pésima cobertura, lo inoportuno de los comentarios al aire y la falta de precisión de los “especialistas” a quienes sólo ocasionalmente se les preguntaba algo medianamente interesante.
Ni hablar de la payasada de Televisa Deportes quienes, en su soberbia infinita, seguramente pensarán que es gracias a que se dejaron crecer la barba que México rebasó alcanzó un nuevo récord de medallas áureas obtenidas en este tipo de justas continentales.
Es más que evidente que la cobertura se realizó sólo porque el evento fue en México y no porque exista algún interés real en el desarrollo y evolución de los atletas mexicanos ¿no? Tratemos de recordar cuándo fue la última vez que las televisoras nos dieron algún tipo de cobertura de Juegos Panamericanos para darnos cuenta de esto.
A lo más que se había llegado era a pasar reportes informativos de cómo iban los mexicanos emplazados en algún lugar del continente y nada más, muchas personas ni siquiera sabían que nuestros deportistas estuvieran compitiendo en algún lugar del continente.
Tampoco hubo comediantes tratando de hacerse graciosos con humor barato y bromas de mal gusto contra la gente, así como ocurre en las coberturas de juegos olímpicos o mundiales y pese a que había más interés por parte de la gente por saber cómo iba México en los eventos.
En cuanto a las transmisiones, no pudieron evitar que se tuviera la sensación de que los cortes para insertar resúmenes de los eventos del día fueran más como para llenar espacios en sus programaciones que para informar a la gente de lo que ocurrió.
Lamentable y penoso lo ocurrido el martes 25 cuando Azteca Deportes transmitía el juego entre “Monarcas” de Morelia y “Tuzos” de Pachuca. Durante el partido se insertó la imagen “en vivo” de una premiación, se dejó el audio de origen de la señal de los Panamericanos pero los comentarios de Christian Martinoli y Luis García continuaban, ahora, sobre la relevancia de la medalla de oro. Comenzó a escucharse el Himno Nacional Mexicano pero fue abruptamente interrumpido por un grito ante una aproximación de Morelia a la portería de Pachuca por parte de los comentaristas sin ningún respeto por los símbolos patrios en pantalla.
En definitiva una pésima transmisión de los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011, simplemente las televisoras no estuvieron a la altura del evento. Las opciones por cable fueron rescatables pero quienes no tienen acceso a esa opción no tuvieron la oportunidad de librarse de las producciones de baja calidad que, tristemente, se hacen cada vez más comunes.

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lunes, 22 de agosto de 2011

Exhibidos en vivo / Columna

De medios y otros demonios

Exhibidos en vivo

J. Israel Martínez Macedo

La tarde-noche del sábado el futbol profesional en México fue alcanzado por la violencia en que se encuentra sumido el país. Uno de los refugios en el que buena parte de la población lograba evadir por unos instantes la realidad en la que vivimos perdió su imagen sagrada e intocable al ser el estadio de Santos de Torreón lugar de una balacera.
Independientemente de las investigaciones del hecho —que autoridades locales aseguran ocurrió afuera pese a las imágenes fotográficas que circularon en las redes sociales y en internet donde se observan huellas de disparos en el interior del inmueble— una de las quejas, precisamente de los usuarios de las redes fue la cobertura informativa.
El partido era transmitido en vivo por la señal de TV Azteca, casi al llegar a los 40 minutos de tiempo corrido se escuchan disparos, un jugador de Santos se tira al suelo y todos los demás así como el cuerpo arbitral salen despavoridos hacia el acceso a los vestidores.
En las gradas se ve a la gente tirándose al suelo y resguardándose detrás de las butacas durante el minuto y medio, casi dos minutos, que se escuchan las detonaciones en la transmisión.
Después de eso se ve a la gente saltándose a la cancha (cabe hacer la mención que el estadio de Santos no tiene malla ciclónica alrededor del terreno de juego) para resguardarse en las bancas de los equipos o detrás de los letreros de anuncios publicitarios.
La transmisión de TV Azteca generó malestar entre los usuarios de las redes sociales y esto se debe a una simple situación: estando en el lugar de los hechos, en el momento justo, cuando se debe informar a la gente lo que está ocurriendo, la televisora del Ajusco cortó la transmisión para dar paso a un refrito de bromas de mal gusto. En el momento más critico hacer bromas, pfff.
Los comentaristas deportivos se vieron sorprendidos y entraron en pánico, lo que se notó con las opiniones que realizaron una vez que los disparos dejaron de escucharse, se llenaron la boca con reclamos personales, se olvidaron de su responsabilidad informativa (esa misma a la que aluden cuando exigen una entrevista), maldijeron la situación que se vive en el país y siempre en un tono de reclamo y transmitiendo su impotencia.
En las redes sociales los usuarios destacaron que Azteca haya cortado la transmisión dada la relevancia del hecho que estaban testimoniando, sin informar cómo estaba la gente en el estadio, sin investigar si los disparos fueron realmente fuera del inmueble y ni qué decir de la forma en que trataron el asunto sus comentaristas que, lejos de realizar una actividad periodística parecía más como si se tratara de una apología al miedo.
A final de cuentas la empresa demostró que su interés es netamente comercial y que, dado que el espectáculo había terminado y sólo quedaba informar, pues mejor cortar la transmisión; pero también queda en duda la capacidad y preparación de los comentaristas deportivos para atender una situación que sale de su control y su muy limitado dominio informativo. Se vieron mal y la gente aún se los reclama.

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martes, 14 de junio de 2011

Televisión digital ¿en 2015? / Columna

De medios y otros demonios


Televisión digital ¿en 2015?


J. Israel Martínez Macedo


Europa dará un paso decisivo en este 2011 para el llamado “apagón analógico” y la integración de sus señales a la Televisión Digital Terrestre (TDT) al sumarse 16 países de manera completa en este año. México definió como plazo máximo 2015 y es la fecha en la que al proyecto no se le ven avances.

El desconocimiento de por qué es ventajosa la transición a la TDT genera lentitud en el cambio. Si bien la gente identifica que con ello tendrá mejor definición en audio y video, no se le ve mayor necesidad a pasar al nuevo sistema.

La realidad es que el esquema digital permite comercializar nuevos servicios, algunos de los cuales ya se tienen en el sistema de televisión por cable, se puede pagar sólo por algunos programas de los distintos canales o solicitar la transmisión de especiales, una especie de servicio de renta de películas por hora o por día.

La televisión adquiere cierto nivel de interactividad pues deja en manos del usuario la selección del idioma (doblaje), subtítulos, fichas técnicas y demás información sobre cualquier programa que se transmita, esto es posible porque cada canal cuenta con una especie de subcanales que pueden ser usados para transmitir esta y otra información.

Pero lo más interesante, y es posible que por aquí venga el retraso en la transición de México a la TDT, hace posible el acceso a internet desde la televisión e incluso hasta de señal celular.

No es desconocido que la pelea porque Telmex pueda participar en el sistema de televisión de paga pasa por el freno impuesto por los principales distribuidores y uno en particular: Sky de Grupo Televisa.

Telmex es el principal distribuidor de TDT en América latina, tiene el mercado más grande, correspondiente a Brasil, y busca ingresar al segundo más amplio: México.

No obstante que la señal mexicana se acopló a la norma estadounidense ATSC y la sudamericana participa en el esquema japonés ISDB-T, la empresa de Carlos Slim no tendría mayor problema en participar pues el servicio se presta a través del cableado de fibra óptica con el que ya cuenta la empresa y sólo tendría que usar codificadores y decodificadores de la norma establecida.

El freno impuesto a la participación de Telmex se suma a la intención de apoyar a las familias mexicanas con un subsidio federal para la comprar de una antena y un convertidor, que fue percibido como una medida electorera por parte de los partidos políticos con representación en la Cámara de Diputados, quienes frenaron la medida del gobierno calderonista.

Por ambos motivos, la transición a la TDT en México se detuvo y será un verdadero reto llegar a la meta de “apagón analógico” en 2015 que no tendrá que resolver esta administración sino quien se saque la “rifa del tigre” en 2012.


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lunes, 9 de mayo de 2011

"La Reina" versión Televisa / Columna

De medios y otros demonios


La Reina” versión Televisa


J. Israel Martínez Macedo


¿Qué podría ser más censurable en la televisión mexicana: escenas con obvias connotaciones sexuales, con toqueteos y sobre una cama y en horario estelar durante las telenovelas de mayor audiencia o un beso entre dos mujeres? Para Televisa la respuesta es sencilla: el beso.

En esta semana la televisora decidió censurar una escena de la telenovela “La Reina del Sur”, producción conjunta de Telemundo y Antena 3 protagonizada por Kate del Castillo y, efectivamente, basada en el libro homónimo de Arturo Pérez-Reverte.

El problema se suscitó en uno de los capítulos de esta semana, la historia original indicaba que en la cárcel, Teresa Mendoza (Kate del Castillo) y Paty O’ Farrel “La Teniente” (Cristina Urgel) se emborrachan y se besan en la prisión.

Nada más. No hay toqueteos, no hay jugueteos previos, no hay más que un simple y llano beso entre dos mujeres, suficiente para que Televisa decida no mostrarlo en la pantalla.

Quienes conocen la historia de “La Reina del Sur” sabrán que el beso es fundamental en la trama porque delimita y describe a ambos personajes: Teresa rechaza a “La Teniente” por ser mujer y ésta hará lo que sea al estar enamorada de la protagonista además de que en el texto de Pérez-Reverte su perfil es el de una mujer bisexual.

El asunto no se limita a un beso. En días recientes se informó que Emilio Azcárraga se interesó por saber cómo terminaría la historia (qué flojera leer el libro, supongo) pues él desea que al final Teresa Mendoza (Kate del Castillo) reciba su merecido, que la maten y no se salga con la suya; pero la versión original no culmina así, en ella Teresa Mendoza queda sola aunque con una nueva identidad, con la esperanza de una vida nueva y con un embarazo que, según algunos críticos, es el referente de un renacimiento de la protagonista.

Se habla de que el compromiso de Televisa con el gobierno federal llevaría a un extremo de que en caso de no censurarla o realizar este “final alternativo” la empresa de Azcárraga terminaría abruptamente con la transmisión en México.

Con los compromisos para nadie desconocidos de Televisa, sorprendió que aceptaran transmitir en México “La Reina del Sur”, pero una vez iniciada, queda claro que la empresa mantiene el estatus en el que se le conoce y que le ha granjeado una imagen popular de “vendida” al gobierno en turno.

Telemundo ya lo dijo: la historia sigue como es. Lo terrible es que Televisa censure y hasta trate de cambiar el final por “quedar bien” cuando lo único que conseguirá es reafirmar esa imagen de colusión en tanto que le gana ataques innecesarios a un gobierno desacreditado en materia de libre expresión.


PARÉNTESIS

Culminó la Universiada 2011, muy buena idea la de transmitir los juegos en vivo por el canal de internet de la Uaeméx pero tristemente poco difundida, un evento que pudo seguirse en todo el mundo y catapultar las transmisiones universitarias se quedó ahí y el canal continúa como la muñeca fea de Cri Cri: “temeroso que alguien lo vea”.


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lunes, 7 de febrero de 2011

"Nos salimos con la nuestra" / Columna

De medios y otros demonios


“Nos salimos con la nuestra”


J. Israel Martínez Macedo


El chisme mediático de la semana lo desató el embajador de México en Londres, Eduardo Medina Mora; al responder a los comentarios de mal gusto que Richard Hammond, James May y Jeremy Clarkson; los conductores del programa de la BBC, “Top Gear”; en el que exhibieron su ignorancia o poco tacto.

Todo se generó por la carta que Medina Mora envió a la BBC reclamando los comentarios con tintes racistas que sus conductores realizaron al aire respecto a los mexicanos usando de pretexto la presentación del Mastretta MXT, el primer auto deportivo hecho en México.

En nuestro país nadie se había dado por aludido. Ni quien supiera de la existencia de “Top Gear” y mucho menos de Hammond, May o Clarkson. Pero fue más que suficiente para que redes sociales y medios se volcaran contra el programa, la cadena, y obvio, los autores materiales.

La BBC informó en un comunicado que el productor ejecutivo del programa (sea cual sea su nombre, nunca lo señala) envió una carta ofreciendo disculpas al embajador de México en Londres por los comentarios de sus conductores.

En la emisión de este domingo, la emisión tuvo una inusitada audiencia porque se esperaba que los autores materiales de la ofensa se disculparan al aire; por el contrario, se regodearon.

Cuando el invitado especial de la emisión Jonathan Ross —otro presentador de la BBC famoso en Gran Bretaña— apareció a cuadro, lo hizo portando una máscara de luchador mexicano y dijo. “Traje mi máscara de luchador mexicano para que te puedas disculpar en persona”; a lo que Jeremy Clarkson respondió “Guárdala. No hay ninguna posibilidad de que nosotros mencionemos a México esta semana. Lo mencionamos dos veces, y creo que nos hemos salido con la nuestra”.

El trasfondo de este asunto no es otro que la ambición y el orgullo. Los runruneos alrededor de este caso indican que los conductores habían solicitado una unidad del Mastretta MXT para poder probarlo; petición no atendida que desencadenó los comentarios absurdos y sin sentidos.

Pero el escándalo los desató el embajador Medina Mora, quién se vio aludido directamente por los comentarios de los presentadores y actuó en consecuencia (¿es necesario recordar cómo reaccionaba Medina Mora al frente de la SSP y de la PGR cuando se le criticaba en el país?).

Un caso para la reflexión que saca de nuevo el tema de los contenidos en televisión. ¿Son de calidad? Lamentablemente es fácil responder: No.


PARÉNTESIS

La elección en Edomex ya está en puerta y el reto para los medios será no sólo la cobertura completa sino lo más imparcial y precisa posible. Los reporteros deben estar preparados para ser los observadores incómodos de todo el proceso y ello implica el maltrato de aquellos que se vean descubiertos en sus trampas y malas mañas ¿qué es diferente de otras elecciones? El nivel de violencia que se alcanza contra los medios, nada más.


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sábado, 29 de enero de 2011

Telebasura mexicana / Columna

De medios y otros demonios

Telebasura mexicana

J. Israel Martínez Macedo

Simple y práctico. El término telebasura surge para definir un conjunto de programas que en la década de los años 80 aparecieron en la televisión norteamericana y se replicaron cual conejos por todo el mundo.
Se trata de programas que, en la generalidad, explotan el morbo, el sensacionalismo y el escándalo para atraer hacia si a la audiencia. Se destaca por el enfoque distorsionado de los temas que abordan exhibiendo y colocando a los personajes participantes como bufones, víctimas o villanos para complacencia de un público de bajo nivel educativo.
La definición no se limita a algún género televisivo en particular. Lo mismo podemos encontrar noticieros que, más que informar, explotan el sensacionalismo y el morbo al exaltar, por igual, imágenes de muertos que de cantantes o sus familiares enfrentando situaciones difíciles; programas de entretenimiento que se limitan a insultos, golpes y albures o series que estigmatizan comportamientos humanos y sociales.
Desde una perspectiva humana, el contenido de la telebasura raya en la transgresión a los derechos fundamentales, el respeto, la tolerancia, la dignidad y a la privacidad de cada persona que aparece en eso espacios.
Aún más grave es el papel motivador de ciertas actitudes, comportamientos y vocabularios que se reproducen como si se tratara de una norma oficial para el manejo de situaciones vergonzantes. La humillación se presenta como si fuera la única forma de entretenimiento posible.
Estos escenarios y vocabularios se reproducen en las casas y trabajos. Se convierten en el resultado de una inacción de la autoridad complaciente con las televisoras a cambio de no ser víctima de ataques y cuestionamientos que podrían tener repercusiones a nivel político.
En este escenario la telebasura toma por asalto las producciones de la televisión abierta nacional y se asienta en ellas como si estuviera en casa limitando las opciones de calidad hasta eliminarlas por completo.
Programas tan lamentables como los de Laura Bozzo, Rocío Sánchez Azuara y Niurka Marcos son apenas el punto más bajo al que la decadencia televisiva puede llegar en México pero no son, por mucho, lo único que de telebasura nos recetamos. La opción: contratar servicio por cable o satelital para no tener que sintonizar, ni por error, los canales nacionales.
La telebasura está en pantalla porque es negocio, porque es barato producir y porque la población de bajo nivel educativo sigue al pendiente del chisme del momento y no de los problemas sociales trascendentales. Es una pena, pero cuando importa el negocio y no la calidad: estos son los resultados.

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lunes, 17 de enero de 2011

Entrevistas ¿periodísticas? / Columna

De medios y otros demonios


Entrevistas ¿periodísticas?


J. Israel Martínez Macedo


La guerra por el índice de audiencia (conocido popularmente como “rating”) en televisión es cruenta y salvaje. Los programas que pierden el interés de la gente simplemente desaparecen de la pantalla y, en el peor de los casos, son merecedores del olvido absoluto de que alguna vez existieron.

Ésta es la razón de ser de la televisión. Un programa que tiene un índice de audiencia demasiado bajo significa que no es visto y si no es visto no tiene interés para los anunciantes que simplemente buscan otro espacio para insertar sus anuncios publicitarios.

Esa motivación genera que en televisión algunos noticieros hagan a un lado el interés periodístico para dar paso a un híbrido entre informativo y revista que termina por ser todo y nada al mismo tiempo.

Es lo que ocurrió durante la semana con los programas de Televisa: “El Mañanero” de “Brozo” o “Primero Noticias” con Carlos Loret de Mola. En el primer caso, la polémica se desató después de la entrevista con el presidente electo del PRI, Humberto Moreira; luego de ser presentado como “Monster” en alusión a un personaje de la mítica serie “La Familia Monster”.

Víctor Trujillo, bajo el disfraz del payaso “Brozo” (incluso él mismo defiende que uno es el personaje y otro la persona), aprovechó la presencia de Moreira para alburearlo -cosa que hace con otros entrevistados-, y hacerle algunas preguntas que tienen qué ver más con las relaciones políticas y personales de Moreira que con el interés nacional.

En el segundo caso Carlos Loret de Mola se puso al nivel de Kalimba, un joven mucho menor que él y que enfrenta un proceso por la presunta violación a dos niñas en el estado de Quintana Roo. El entrevistador rebasó el papel de informador y se convirtió en juez del caso acusando la culpabilidad del cantante.

Loret de Mola, al no poder hacer que Kalimba dijera al aire que tuvo relaciones sexuales con la menor, terminó por decir que, en su conclusión, la negativa a contestar le hace pensar que el cantante sí estuvo con la adolescente que lo acusa, ello como una forma de obtener la declaración que, dicho sea de paso, nunca obtuvo. En este sentido, Kalimba le ganó la partida.

Este tipo de entrevistas suelen ser interesantes para la audiencia televisiva y generan un morbo ocasional que ahora puede testimoniarse en las redes sociales y que, sin duda, tiene un impacto directo en el índice de audiencia durante los días posteriores.

Justamente fue en las redes sociales donde se reflejó el sentir de ambos casos. En este espacio, Brozo fue cuestionado por el trato a Moreira e igualmente se le reconoció una entrevista incómoda. A Carlos Loret la red social se le fue encima, no hubo defensa al comunicador, se le cuestionó la forma y el fondo de la entrevista generando el hastag #PreguntoComoLoret.

Es un hecho que los medios no son sólo información, también son entretenimiento y publicidad pero en un ámbito ético, dado que no está en la legislación, los medios no deben mezclar una cosa con la otra, situación que no ocurre en estos programas.

La aportación periodística de ambas entrevistas fue realmente mínima o nula. Sí, fueron entretenidas; sí, llamaron la atención; sí, levantaron el índice de audiencia; pero periodísticamente no aportaron en absoluto. Vender entretenimiento como periodismo reditúa pero sólo para el negocio, para lo informativo y el periodismo en sí, terminan sólo por empobrecer.


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lunes, 6 de septiembre de 2010

Lamentable: TDT por decreto / Columna

De medios y otros demonios


Lamentable: TDT por decreto


J. Israel Martínez Macedo


A la voz de “¡decretazo!” Felipe Calderón, en su calidad de presidente de México, dijo que comienza en el país el proceso de transición para la televisión digital terrestre (conocida en los bajos mundos como TDT), anuncio que no sólo sirvió para olvidarnos de cualquier otra cosa que pudiera haber dicho en el desangelado cuarto informe; sino que también para el “sospechosismo” (op. cit. Santiago Creel) tradicional sobre la intención de uso político con miras a 2011 y 2012.

Triste, muy triste fue ver que un proceso que debería involucrar a varios sectores interesados en la búsqueda de un mejor proceso de digitalización de la telera mexicana termina llevándose a cabo por decreto.

Otros países realizaron su transición con un ejemplar ejercicio, ya no digamos democrático (esa frase hecha ya está muy choteada), sino plural. Se discutió en foros y cámaras de representantes qué sistema conviene más (el gringo, el japonés, el europeo o algún otro), sus ventajas y desventajas, además de un plan bien estructurado en etapas para que se realice como Dios manda.

Pero no, siendo un asunto que puede politizarse se politizó. A través de un decretazo que se pretende una transición que concluirá hasta 2015; seguramente a las carreras, sin presupuesto, obviamente con cuentas largas y quejándonos por haber entrado demasiado tarde y con un sistema que nos desconectó del resto de América latina o de EU (según se haya escogido).

Claro que habrá bonitos comerciales televisivos y radiofónicos, como esos que le hicieron a Peña Nieto que no dicen nada pero dejan ver mucho, en los que el gobierno en turno se ensalce por haber llevado a México a la era digital sin dejar claro cómo fue que se hicieron las licitaciones y todas esas tradiciones a las que, cuesta decirlo, nos hemos acostumbrado.

La TDT tiene “ciertamente” (op. cit. Chente Fox) muchos beneficios de competitividad. Abre la posibilidad a tener más personas involucradas en la producción televisiva aunque, contrario a lo que muchos idealistas dicen por ahí, no necesariamente signifique mejoras en los contenidos.

Es más: difícilmente habrá mejoras en los contenidos. Simplemente véase lo que ocurre actualmente en canales como el Once o Mexiquense, que lejos de innovar están cayendo en copiar a Televisa y TV Azteca sus pobres propuestas de contenidos, que dicho sea de paso son “adaptaciones” (es que ya había escrito copia) de producciones sudamericanas, particularmente colombianas y venezolanas (o el lamentable caso de los aztecos que, de plano, se trajeron el bodrio peruano “Laura de América”).

En fin que la TDT por decreto sólo ha servido como distractor de un informe que realmente no dijo absolutamente nada que no supiéramos todos ya: mucha pobreza, poca economía, nulo desarrollo, violencia al alza y tranquilidad a la baja. El PAN, PRI y PRD nuestro de cada día.


PARÉNTESIS

¡Ah! Por cierto, ayer fue el Día del Gober y hasta hicieron un informe. Estuvo monón, con patrullas y todo; lástima que las condiciones de inseguridad que vive el país (y en las que el estado no pudo evitar caer) impidieron que sus fans -como en otros años- pudieran decirle adiós a Peña Nieto aunque fuera de lejos, ni modo: tan cerca de la candidatura y tan lejos de la gente. Por cierto, si alguien tenía dudas de que no se necesita saber leer para ser diputado ahí está el posicionamiento del PT en voz de Carlos Sánchez. De pena ajena.


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"Silencio Forzado" Documental de Article 19 sobre la situación del periodismo en México

Documental El Tunel (Completo)

PRESUNTO CULPABLE (completa)