"Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas"

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Gabriel García Márquez

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lunes, 21 de enero de 2013

Derechos de "Oro" / Columna

De medios y otros demonios

Derechos de "Oro"

J. Israel Martínez Macedo

Uno de los grandes mitos, de las más relevantes leyendas urbanas, de las más importantes teorías del “compló” (AMLOve dixit) de los medios en México es que Televisa no tiene el menor empacho en violar la ley, la que sea, aunque destacan las que tienen que ver con medios, concesiones y sí: derechos de autor.
Quienes gustan de buscar motivos para mantenerse distraídos de lo que pasa en el país y además dar la apariencia de intelectuales entre sus amigos, no escatiman palabras de insulto para la empresa cuando ésta se ve involucrada en algo que no parece, por decir lo menos, claro.
Eso le ha ganado a la televisora de San Ángel una fama de corrupción y manejos oscuros al amparo del sistema que, si bien parecen no incomodar a la empresa, tampoco le genera algún tipo de orgullo, sobre todo en un mundo donde el prestigio de las marcas tiene un valor extra.
Los “clientes” de la televisora, su mercado meta, no son un grupo que destaque por ser crítico o pensante respecto a los contenidos de la empresa y por lo tanto consumen sus programas sin importar lo que se diga y piensa en tanto siga brindando entretenimiento.
Por su parte, Televisa no busca producciones de gran calidad sino fórmulas que le garanticen un nivel de audiencia para vender comerciales y así obtener grandes ganancias por esos programas que resultan, relativamente baratos.
Para equilibrar y enmascarar, la empresa mexicana compra programas de cierto nivel, ya sean nacionales o extranjeros, y si no puede adquirirlos para su transmisión en formato original, los rehace al estilo “made in Televisa” para ofrecerlo a sus televidentes.
Así fue como “Oro” llegó a las pantallas de la televisora. Un documental de futbol que cuenta la historia de cómo el único grupo exitoso del futbol mexicano logró el sueño olímpico de la medalla áurea y la manera en que estos muchachos llenaron de alegría a una nación urgida de historias de triunfo.
Así el documental se transmitió sin contratiempos y con los consabidos comerciales de siempre sin que hubiera mayor problema hasta que llegó el momento más importante de la historia, el gol de Oribe Peralta.
La narración original estaba en voz de Christian Martinolli de Tv Azteca pero en la edición que difundió Televisa lo hace en la de Enrique “El Perro” Bermúdez. Un cambio que parece menor pero que modifica el sentido emocional y sentimental del concepto.
Como suele ocurrir, la empresa no emitirá una postura, el creador no hablará sobre el tema o si acaso dirá que se hizo sin su autorización y todo continuará como siempre, sumando una “anécdota” más al villano favorito del mexicano mientras las autoridades continúan dejando hacer y dejando pasar, total solamente se afectan la propiedad intelectual de alguien… y nada más.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

sábado, 17 de marzo de 2012

Ni por ellos ven / Columna

De medios y otros demonios

Ni por ellos ven

J. Israel Martínez Macedo

El pasado domingo 11 de marzo Televisa transmitió en el programa “La Jugada” un reportaje sobre la Barra Perra Brava de Toluca con la idea de mostrar una de las barras más antiguas del futbol mexicano que llamó la atención por su especial estilo de celebrar los goles.
Aún sin entender ¿por qué? Televisa tomó imágenes del documental “La perra brava del Toluca” de Gerardo Lara, realizado desde 2006; la televisora no indicó que se trataran imágenes de otra fuente ni mucho menos reconoció los créditos en la transmisión; sin embargo, la totalidad del ellas provenían del documental.
La acción de Televisa es simplemente inexplicable. La televisora ha hecho cualquier cantidad de trabajos y reportes sobre la porra que saltó a la fama por sus “descamisados” y que logró, incluso, que un ex gobernador se sacara la playera para celebrar un gol en pleno partido.
Se trata de un evidente acto de violación a los derechos de autor que la televisora está perpetrando en contra de un productor, usufructuando la imagen del cineasta sin pagar un solo centavo de regalías.
Gerardo Lara comentó inicialmente que no iniciaría una demanda legal en contra de la empresa porno contar con los recursos suficientes para mantenerla pero que quería hacer pública la denuncia, días después anunciaba que sí habría una acusación legal contra la televisora.
La defensa de los derechos de autor no es menor ni debe dejarse pasar como una querella más entre un particular y el monstruo empresarial de los medios, debe tomarse en la dimensión que corresponde al derecho que tenemos todos de obtener una retribución por tener y desarrollar una idea.
El derecho de autor protege no sólo la posibilidad de obtener un ingreso por nuestras ideas sino de que además recibamos el reconocimiento que merecemos por ellas y por toda actividad relacionada con llevar a cabo esa idea.
Televisa debe responder por su falta y pagar el derecho por el uso de la imagen del documental de Gerardo Lara, de no hacerlo, abre la puerta para que cualquier otro (televisora, independiente, cineasta, empresario, publicista o quien sea) haga exactamente lo mismo con las imágenes que transmite, lo cual no agradará, ni tantito, a las casa productoras que le trabajan los programas.
Si Televisa no reconoce su error y atiende con celeridad el caso estará dejando el espacio para que su competencia haga lo mismo y, además, tenga una justificación para hacerlo. Si ellos lo hacen, ¿por qué los demás no?
Aunque sea sólo por velar sus propios intereses, aunque la televisora no tenga ganas de pagar por el uso de un material que no le pertenece, aunque sienta que con ello pierde una pequeña batalla; bien vale la pena corregir el error a tiempo antes de que éste se vuelva en su contra.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
http://jisraelmartinez.blogspot.mx

sábado, 21 de enero de 2012

La guerra de los bits / Columna

De medios y otros demonios

La guerra de los bits

J. Israel Martínez Macedo

Cuando se hablaba de la posibilidad de que ocurriera una batalla de magnitudes mundiales se sospechaba del petróleo o, con todos los problemas climáticos, del agua pero nunca de algo como la libertad de expresión y los derechos de autor, dos temas que se unen gracias a los recientes acontecimientos en materia de internet y manejo de la información.
Para los que aún no estén enterados: el FBI cerró uno de los principales sitios para compartir archivos libremente: Megaupload y comenzó con la detención de sus fundadores y principales administradores acusándolos de piratería, con lo que desató una reacción en cadena de proporciones inimaginables.
De inicio el grupo Anonymous informó que, el jueves en la noche, habían deshabilitado los sitios: justice.gov, universalmusic.com, riaa.org, mpaa.org, copyright.gov, hadopi.fr, wmg.com, usdoj.gov, bmi.com y por supuesto fbi.gov; las páginas gubernamentales fueron reestablecidas el viernes por la mañana.
Además existe el temor (fundado o no) de que el siguiente objetivo del FBI sean páginas como Facebook, Twitter o YouTube dado que en ellas los usuarios también comparten videos, música o archivos que podrían estar bajo la protección de los derechos de autor.
La libertad de expresión y el derecho de autor protegen, básicamente, lo mismo: las ideas. En el caso de la libertad de expresión se procura el derecho a comunicar lo que cada quien piensa mientras que el derecho de autor resguarda la posibilidad de usufructuar esa idea e impedir que otro se apropie de ella obteniendo un beneficio para sí.
En este caso, Anonymous acusa un intento del gobierno de estados unidos parta evitar que se comparta de manera libre la información que circula por Megaupload mientras que el FBI indica que debe proteger el derecho de autor cuya propiedad está en manos de grandes corporativos del entretenimiento.
En qué terminará este enfrentamiento, es difícil saberlo. La complejidad de batallas con estas características radica en que no se trata de quién tiene el mejor armamento sino de quién conoce y maneja mejor el lenguaje de programación para hacer daño o defenderse del rival.
El caso va más allá de lo que aquí someramente se ha descrito pero una cosa es cierta: después de lo que ha ocurrido y las propuestas de leyes SOPA, PIPA, Sinde, Döring, entre otras que buscan regular contenidos bajo el argumento de derechos de autor y que amenazan a abrir el cajón de la censura, el internet ya no será el mismo, la guerra de los bits ya comenzó.

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"Silencio Forzado" Documental de Article 19 sobre la situación del periodismo en México

Documental El Tunel (Completo)

PRESUNTO CULPABLE (completa)