"Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas"

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Gabriel García Márquez

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lunes, 16 de octubre de 2006

Formar comunicadores completos / Columna

De medios y otros demonios

Formar comunicadores completos

J. Israel Martínez Macedo


En la ponencia “Nuevos retos para la formación de comunicadores” que el profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura, en Perú, Andrés Garay Albújar, presentó en la V Cumbre Latinoamericana de Comunicadores, realizada en Santo Domingo del 6 al 8 de abril de 2006 el segundo punto refiere:
“Las universidades deben brindar a los nuevos comunicadores un bagaje cultural lo suficientemente amplio, para que el nuevo profesional cuente con unas bases sólidas que le permitan comprender las claves del mundo actual”.
Se plantea la necesidad de una “‘nueva sensibilidad’, otro modo de pensar, otras respuestas, y otras actitudes”. La idea surge por la evidente influencia que la rigidez de los tecnosistemas económicos tiene sobre las sociedades latinoamericanas no acostumbradas a estos esquemas de vida.
La reflexión gira en torno de cuatro preguntas fundamentales: “Desde nuestro ámbito profesional ¿somos conscientes de la segmentación social que se denuncia?, ¿desde la comunicación cuánto hemos analizado la ‘anomia’ o apatía social que viven nuestras sociedades, y la falta de compromiso que incluso podemos palpar en comunidades universitarias?, ¿cuánto podría contribuir un uso efectivo de la comunicación para recuperar el ‘mundo vital’ de un grupo humano?, ¿inculcamos en nuestros alumnos la responsabilidad que tienen de recuperar el valor de lo humano a través de su trabajo?”.
La aparición de estos cuestionamientos podría llevar a pensar que se pretende centrar todas las esperanzas de un cambio social en la Comunicación o su actividad más visible: los medios. Sin embargo, Dice Garay Albújar “se trata pues de recuperar la esencia de la comunicación como proceso humano: pensada y creada por personas para personas…
“Cuando a Francisco Sánchez, un profesor muy estimado en España, le preguntan cuáles son las cualidades que debe tener un buen comunicador, éste indica que más importante que las destrezas técnicas y prácticas un buen comunicador debe: saber mirar, saber escuchar, saber pensar, saber expresarse y conocer qué es el hombre”.
Dicho en términos concretos, la labor de las universidades no sólo radica en preparar a comunicadores que dominen esquemas preestablecidos de los medios, incluye también la formación humanística, que conozcan el entorno en el que se van a desenvolver y la sociedad en la que desembocarán al término de su educación.
Para nadie es desconocido en el medio universitario, ni profesional, que los estudiantes de Comunicación difícilmente leen periódicos o revistas y por tanto desconocen la sociedad que les rodea. Saben lo que pasa en cualquier parte del mundo, lo vieron en la televisión, pero lo que ocurre en el estado, bueno esa es otra cosa.

PARÉNTESIS
Que Radio Mexiquense obligue a firmar a sus empleados una renuncia anticipada, sea disposición de quien sea, es una verdadera infamia, más allá de la ilegalidad que esto implica; que lo haga siendo una institución del gobierno estatal dependiente directamente de la Gubernatura, es una burla a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y a la Ley Federal del Trabajo; que el director de la dependencia lo reconozca, es simplemente un síntoma de que las cosas no están bien en la radiodifusora estatal.
Alguien tiene que aclarar muchas cosas, por una parte Febronio de la Luz Huerta, director de la estación, asegura que “eso depende de la Secretaría de Finanzas, es por sistema”; por su lado, Luis Videgaray Caso, titular de dicha área del Ejecutivo insiste en que se lava las manos como Pilatos y además ahora resulta que el Sistema ya es un organismo descentralizado y que estos métodos no son una política del gobierno estatal.
Evidentemente uno de estos dos miente, y por ende alguien va a terminar pagando los “platos rotos”, todo apunta a que el punto más débil de este asunto es la directora de Administración y Finanzas del Sistema de Radio y Televisión Mexiquense, Yazmín Arevalo Athie, pues será fácilmente justificable que con su formación de Ingeniero Agrónomo Fitotecnista, le achaquen el desconocimiento en el área a su cargo.
A quien se le sigue debiendo, no sólo dinero sino también y principalmente respeto, es a los trabajadores del Sistema, quienes por muchos años han evitado el hundimiento de un barco que tiene lustros con la proa bajo el agua.

imartinez@edomex.milenio.com

lunes, 9 de octubre de 2006

¿Es necesaria la preparación universitaria? / Columna

De medios y otros demonios

¿Es necesaria la preparación universitaria?

J. Israel Martínez Macedo

En la entrega anterior hablaba de la ponencia “Nuevos retos para la formación de comunicadores” que el profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura, en Perú, Andrés Garay Albújar, presentó en la V Cumbre Latinoamericana de Comunicadores, realizada en Santo Domingo del 6 al 8 de abril de 2006 y sugería el análisis y discusión de los cuatro puntos que en ella propone.
El primer aspecto gira alrededor de la siguiente premisa: “La Comunicación exige una preparación específica, que debe darse en la Universidad, pues se trata de una disciplina con carácter científico”.
Tal como la conocemos hoy en día, queda claro que la Comunicación es una disciplina con un nivel de complejidad extremadamente elevado, como fenómeno humano nace y se desarrolla a la par del hombre, y con él, va evolucionando en sus sociedades.
La aparición cada vez más acelerada de nuevas tecnologías para la información, eleva el grado de complejidad en el que se desenvuelve, no sólo el ser humano, sino también el profesional de la Comunicación.
Andrés Garay plantea la necesidad de conocer y “comprender los fenómenos comunicativos y humanos en los que nos desenvolvemos y trabajamos con el raciocinio del pensamiento científico, que se aprende sin duda en la universidad”.
Explica que ello no descalifica la importancia de la “capacitación técnica” que puedan brindar los institutos superiores o las escuelas de Comunicación, pero la diferencia con las universidades radica en que el proceso intelectual de creación, de intercambio de mensajes, de interrelación, de conocimiento del otro y el análisis de la realidad puede llevarse a cabo de una mejor forma por quienes “gozan de una preparación universitaria adecuada”.
El problema que surge es, entonces: la -por lo menos aparente- inclinación de las universidades para formar especialistas técnicos en lugar de pensadores universales.
La propuesta de Andrés Garay es sacar a las universidades de su afán de enfocar la educación de los comunicadores “a modo” de lo que las empresas dicen que necesitan y no en lo que los estudiantes, como futuros profesionales realmente requieren.
Las relaciones humanas, el diseño de estrategias para una mejor relación laboral enfocada con objetivos específicos, el análisis de lo que los grupos sociales o los individuos que la integran reflejan entre sí y para sí; el propio estudio de la Comunicación como objeto de estudio. En fin, una larga lista casi inacabable de temas que deberían formar parte de la educación universitaria y que simplemente no llegan a serlo.
Aún aplicando esta perspectiva, resta mostrarle al estudiante cómo se aplica todo esto al trabajo cotidiano del comunicador como profesional, que se advierta y explique cómo se usa el conocimiento adquirido, cómo utilizar la investigación metodológica en el periodismo, cómo mantener la ausencia del dogmatismo en la evaluación de personal, cómo equilibrar los valores de quienes forman parte de una organización ya sea empresarial, gubernamental o social.
No, no es necesaria la preparación universitaria para insertarse en los medios, tampoco es necesaria para destacar en ellos -hay gran cantidad de ejemplos de comunicadores que, hechos a través de la práctica, han logrado hacerse de un lugar y un prestigio en su área-. Sí se necesita, en cambio; para dar un siguiente paso: ser capaces de entender la sociedad en la que se mueven, y además, explicarla con una base teórica como sustento.

PARÉNTESIS
En la 62 asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), se dio a conocer que México vuelve a los primeros lugares del ranking latinoamericano de países en donde el riesgo por ejercer el periodismo como profesión es alto. En el último año la muerte de dos reporteros y la desaparición de un tercero ubicaron al país sólo debajo de Colombia y Venezuela, a pesar de ello, las autoridades de los distintos niveles de gobierno se ufanan de la transparencia y el acceso a la información. Hechos, no palabras señores… Por otra parte destaca la nueva forma de actuar de los medios electrónicos, el “estilo Azteca” se dejó ver ahora contra un comunicador, Alan Tacher, ¿a poco este acto no hizo recordar la toma de las instalaciones de Canal 40 de hace algunos ayeres? A su arribo, la televisora del Ajusco prometió imponer un estilo diferente de hacer las cosas, hoy sabemos que ese estilo es a punta de pistola, “guaruras” pagados y abusos de autoridad bajo el cobijo del poder del medio… Y ni hablar del Miami Herald.

imartinez@edomex.milenio.com

domingo, 1 de octubre de 2006

Nuevos retos para la formación de comunicadores / Columna

De medios y otros demonios

Nuevos retos para la formación de comunicadores

J. Israel Martínez Macedo


En el transcurso de estos días llegó a manos de este reportero la ponencia “Nuevos retos para la formación de comunicadores” que el profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura, en Perú, Andrés Garay Albújar, presentó en la V Cumbre Latinoamericana de Comunicadores, realizada en Santo Domingo del 6 al 8 de abril de 2006.
El escrito, que da pie y nombre a la colaboración de este domingo, presenta una interesante reflexión sobre el tipo de comunicadores que se pretenden formar en las universidades públicas y privadas.
Andrés Garay lanza distintos cuestionamientos “¿Hacia dónde vamos en la formación de los nuevos comunicadores?, o mejor dicho ¿hacia dónde queremos ir?, ¿qué habilidades resultan importantes inculcar para aprovechar el potencial de la nueva sociedad de la información?, ¿qué tipo de profesionales necesitamos para construir una sociedad más humana? (y sobre todo) ¿cuál es la medida adecuada de la instrucción práctica y cuál de la teórica?”.
Sobre ellos propone cuatro puntos de discusión que, espero sin fastidiar al lector, pretendo retomar en este espacio durante las próximas semanas con el fin de dedicar el mismo espacio y tiempo a cada uno de ellos, los enumero pues en esta entrega para el conocimiento de quien así se interese:
“1. La Comunicación exige una preparación específica, que debe darse en la Universidad, pues se trata de una disciplina con carácter científico.
“2. Las universidades deben brindar a los nuevos comunicadores -además de destrezas técnicas y habilidades prácticas propias de la profesión- un bagaje cultural lo suficientemente amplio para que el nuevo profesional cuente con unas bases sólidas que le permitan comprender las claves antropológicas del mundo actual. Gran parte de estas claves las ofrecen las disciplinas que tienen como objeto de estudio el hombre, la humanidad. Me refiero a las humanidades.
“3. La formación profesional corresponde sobretodo a una obligación personal, no culmina con la obtención del grado, sino que es una tarea continua.
“4. Ser buen profesional exige en contrapartida ser una buena persona”.
Baste pues en este momento con aceptar la importancia de una discusión de tal índole que tiene el único fin de gestar un análisis entre quienes tienen algún interés directo en la formación de comunicadores, sean alumnos o maestros, y a los propios profesionales del medio.
Si bien es cierto que los primeros dos puntos se refieren a la formación, los segundo dos se refieren un poco más a quienes hemos optado por ejercer la comunicación como profesión -sea organizacional, social, en los medios o en cualquier otro espacio-.
Por último retomo dos párrafos del trabajo del profesor Andrés Garay Albújar que considero inmejorables para explicar la importancia de un análisis y discusión como el que propongo y que permitirán al lector decidir sobre su interés, o no, en las siguientes entregas:
“La academia y la universidad han legitimado la profesionalidad de la Comunicación, pero no ha sucedido lo mismo con el mercado y la empresa. Aún es frecuente encontrar directores de medios que improvisan periodistas por una cara bonita para presentar las noticias, o a empresarios que consideran que la comunicación organizacional es algo ‘sencillo’, de la que puede encargarse cualquiera.
“Sucede que esta percepción de la empresa y el mercado muchas veces condicionan a las facultades de Comunicación, que adecuan sus currículas a las exigencias ‘prácticas’ e inmediatas del mercado, y olvidan la esencia de la formación que debe ofrecer la universidad”.
Quede sobre la mesa la oferta de discutir los temas y ábrase el espacio para el análisis del un tema que hoy por hoy, influye en los egresados de las carreras de Comunicación, algunos de los cuales se han llegado a sentir, incluso, defraudados por la educación recibida expresándose en frases multipronunciadas tales como “en la escuela no te enseñan todo lo que deberías saber” veamos pues si quienes han proferido estas palabras pueden repetirlas con algo de razón.

imartinez@edomex.milenio.com

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"Silencio Forzado" Documental de Article 19 sobre la situación del periodismo en México

Documental El Tunel (Completo)

PRESUNTO CULPABLE (completa)