"Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas"

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miércoles, 13 de agosto de 2014

Influencia e impacto en redes de los gobernadores de México / Artículo

En mi opinión

Influencia e impacto en redes de los gobernadores de México

J. Israel Martínez Macedo

El arribo de las redes sociales al mundo de la política generaron un impulso considerable a la construcción de la imagen y la popularidad de los actores que participan en ella, aprovechando el todavía gran desconocimiento popular que existe al respecto, se crean falsas realidades respecto al impacto real de estos personajes en las redes.
El tema de la medición genera, en prácticamente todos los casos, un problema de subjetividad dado que aún no existen criterios plenamente reconocidos por quienes se dedican profesionalmente a la gerencia de comunidades vitualles, lo que abre la puerta a montones de “charlatanes” que abusan de la falta de conocimiento de las personas y empresas sobre los medios sociales.
¿Cómo detectar a estos supuestos especialistas? En primer lugar tratan a las redes sociales como si fueran todas iguales, ofrecen aumentar rápidamente el número de seguidores para que, con ello, se tenga mayor impacto en la gente y para ello, incluso, advierten que se deberán contratar ciertos servicios que, literalmente, venden cuentas falsas que harán esa labor.
Abusan de que la gente cree saber lo que son las redes sociales por tener una cuenta propia de Facebook, Twitter o Linkedin, jamás hablan de producción de contenidos ni de la construcción de una imagen virtual y, mucho menos, de la medición de las redes.
Estas formas de actuar termina por causar desastres de imagen que, evidentemente, estos pseudoespecialistas tratan de ocultar cuando aparecen resultados o mediciones de terceros que, sin ningún interés en hacer que unos se vean mejor que otros, realizan comparativos con base en mediciones propias y hacen públicos los resultados que deben ser recogidos y analizados para descubrir la realidad.
Eso es lo que ocurre con los resultados presentados por la empresa Consulta Mitofsky que generó una herramienta que revisa la actividad, interacción y efecto provocado para determinar la presencia e influencia (dos de los cuatro principales elementos de medición) de los mandatarios mexicanos.
Los resultados se presentan en una escala de valor de uno a 100 para clasificar a los mandatarios en cinco niveles de influencia y presencia para considerar a través de ella, el impacto de estos gobernantes en las redes sociales: Sobresaliente (por encima de 80 puntos), Alto (60 a 80 puntos), Medio (45 a 60 puntos), Bajo (30 a 45 puntos) y Pobre (menos de 30 puntos).
La lista de mandatarios es encabezada a nivel estatal por el jefe de gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera con una evaluación de 87, seguido de Manuel Velasco de Chiapas (84) y Rodrigo Medina de Nuevo León (82).
Así, la lista se conforma de la siguiente manera:

SOBRESALIENTE (Encima de 80 puntos)
1. Miguel Ángel Mancera, Distrito Federal (87.3)
2. Manuel Velasco, Chiapas (84.1)
3. Rodrigo Medina, Nuevo León (81.7)

ALTO (60 a 80 puntos)
4. Gabino Cué, Oaxaca (68.8)
5. Rafael Moreno Valle, Puebla (68.4)
6. Graco Ramírez, Morelos (66.6)
7. Mario López, Sinaloa (61.8)

MEDIO (45 a 60 puntos)
8. Javier Duarte, Veracruz (58.9)
9. José Calzada, Querétaro (57.1)
10. Rubén Moreira, Coahuila (52.6)
11. Aristóteles Sandoval, Jalisco (51.8)
12. Jorge Herrera, Durango (51.1)
13. Carlos Lozano, Aguascalientes (50.7)
14. Rolando Zapata Bello, Yucatán (48.7)
15. Manuel Alonso, Zacatecas (47.4)
16. Guillermo Padrés, Sonora (47.3)
17. Roberto Borge, Quintana Roo (47.0)
18. Francisco Olvera, Hidalgo (45.2)

BAJO (30 a 45 puntos)
19. Eruviel Ávila Villegas, Estado de México (44.8)
20. Fernando Ortega, Campeche (44.5)
21. Arturo Núñez, Tabasco (43.2)
22. Fernando Toranzo, San Luis Potosí (41.3)
23. Marcos Covarrubias, Baja California Sur (38.7)
24. César Duarte, Chihuahua (37.8)
26. Ángel Aguirre, Guerrero (37.1)
27. Mario Anguiano, Colima (36.8)
28. Miguel Márquez, Guanajuato (35.7)
29. Francisco Vega, Baja California (35.1)
30. Roberto Sandoval, Nayarit (32.9)
31. Salvador Jara, Michoacán (32.5)

POBRE (Menos de 30 puntos)
32. Mariano González, Tlaxcala (22.4)

La lista llama la atención por sí misma en virtud de que mandatarios que parecen tener buena presencia en medios (que no es lo mismo que buena popularidad o reputación) no logran reflejar eso en la influencia hacia los ciudadanos con presencia en redes sociales.
Destacan en esa condición el mexiquense Eruviel Ávila Villegas, el guerrerense Ángel Aguirre, el chihuahuense César Duarte y el tabasqueño Arturo Núñez; quienes a pesar de su presencia constante en medios masivos no llegan a impactar en un nivel medio en las redes sociales.
De los tres gobernantes que encabezan la lista, solo el gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, no tiene una amplia presencia en medios masivos como sí la tienen Miguel Ángel Mancera y Manuel Velasco, el primero de manera natural por ser el mandatario de la capital del país, el segundo a través de una estrategia mediática calculada.
La herramienta de medición, no contempla la reputación de los mandatarios por lo que no es extraño que los gobernadores Gabino Cué (Oaxaca), Rafael Moreno Valle (Puebla) y Graco Ramírez (Morelos) tengan más influencia e impacto dado que no importa si los comentarios son positivos o negativos, sino la interacción que generan.
Esta característica de la herramienta de Mitofsky es importante porque suele ocurrir que algunos pseudoespecialistas truquean las mediciones de reputación a través de bots (cuentas falsas o de usuarios inexistentes creadas con las intención de manipular las estadísticas) que colocan en las redes comentarios favorables de los usuarios.
A través del uso de bots, se logra engañar a las herramientas de medición que, luego de esta práctica, arrojan resultados positivos en cuanto a reputación pero falsos en cuanto a la influencia real, lo que queda evidenciado con la medición presentada por Mitofsky.
Como lo explica la empresa, su herramienta mide “la capacidad de una persona para hacer llegar a las personas (sic) adecuadas sus ideas y mensajes a través de internet, tal vez influyendo sobre ellos, tal vez acaparando su atención o al menos incrementar su posicionamiento en este grupo cada vez más grande”.
La herramienta funciona independientemente de quién las maneja por lo que arroja un valor de influencia más creíble ya que elude las manipulaciones truculentas diseñadas para alterar las mediciones tradicionales.
Todo esto significa que los mandatarios con una mala puntuación no tienen capacidad de hacer llegar su mensaje a las audiencias ideales a través de internet, tal es el caso de los ubicados en los niveles bajo y pobre, en tanto que los gobernadores con puntuación alta consiguen llegar a sus audiencias independientemente de si son ellos o alguien más quien controla las cuentas.
Aunque los engañadores de redes lograrán encontrar la manera de burlar esta herramienta de medición (a final de cuentas a eso se dedican), en tanto eso ocurra, es un buen mecanismo para saber si el trabajo para los usuarios da resultados o no.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
j.israel.martinez@gmail.com

lunes, 11 de agosto de 2014

Nueva narrativa en medios / Columna

De medios y otros demonios

Nueva narrativa en medios

J. Israel Martínez Macedo

Las redes virtuales, en su inicio, significaron una incógnita para los medios masivos; su clasificación como medios sociales los ubicaron en un lugar entre la comunicación grupal y personal sin una noción clara de su alcance y con sospechas casi míticas respecto a su potencial.
Su desarrollo dio paso a una nueva forma de contar historias, la narrativa hipertextual evolucionó a una narrativa hiper y transmedial que involucra una redefinición de distintas áreas vinculadas a la producción.
Los medios tradicionales encontraron en las redes sociales mecanismos para redefinirse y lanzar nuevos esquemas publicitarios y mercadológicos que involucran esquemas más creativos y que centran la actividad comunicativa en la producción de contenidos.
Ante la ausencia de competencia, México se ha rezagado en este tenor y, equivocadamente, se presume como un importante consumidor de contenido para medios electrónicos y digitales pero un productor muy escaso, tanto en cantidad como en calidad.
Por ejemplo: mientras las producciones mexicanas siguen limitadas a las historias televisivas que ocasionalmente se comentan en redes sociales, en países como Inglaterra las producciones incluyen la narrativa transmedia, se crean cuentas de los personajes y estos interactúan entre sí aún si no es horario de transmisión.
Los fans de las series se mantienen atentos a la trama y reciben información vinculada a las historias, conversan con los personajes e interactúan con ellos para recomendarles qué hacer; todo ello como parte de una nueva narrativa creada y monitoreada por los escritores.
El rezago en nuestro país crece abismalmente y el riesgo es que ese primer lugar en consumo de productos digitales elimine, definitivamente, la capacidad creativa de los productores que se han limitado a la tropicalización de obras que fueron pensadas y diseñadas para otro tipo de públicos.
Similar ocurre en la radio. La mayoría de los programas se limitan a la transmisión de programas musicales con presentadores que, en su mayoría, carecen de criterio y preparación para comentar temáticas que les exigen salir de su zona de confort.
Las redes para la radio se han convertido en una extensión del teléfono, se limitan a recibir los comentarios de la gente, peticiones de las canciones de moda y saludos para otros radioescuchas. Tampoco hay una narrativa transmedia que involucre a los usuarios de redes con los programas.
Una nueva narrativa cambia la forma de hacer los medios, mejora las experiencias de las audiencias y ofrece productos de mayor calidad, claro que ello requiere inversión de los dueños de los medios y es ahí donde radica el problema.

Twitter: @Mega_J_Israel_M
israel.martinez@milenio.com

lunes, 27 de enero de 2014

Credibilidad, medios y redes sociales / Columna

De medios y otros demonios

Credibilidad, medios y redes sociales

J. Israel Martínez Macedo

El rápido proceso evolutivo de los medios tradicionales en las redes sociales ha generado una pérdida de los principios periodísticos en aras de lograr mayor velocidad en la entrega informativa pasando por encima de preceptos básicos como la verificación o confirmación de un hecho antes de publicarlo. La espectacularidad antes que la información, el negocio antes que la responsabilidad social.
Entre el 22 y 23 de enero de este 2014, varios medios nacionales publicaron la noticia de que la actriz y modelo (algunos la calificaron de "vedette" en sus titulares para hacer más morbosamente vendible la información) Fabiana Leis fungía como secretaria privada del presidente uruguayo José Mujica a pesar de que desde el día 21 ya se había desmentido dicha versión publicada por un medio de espectáculos argentino.
Sin cumplir los mínimos elementales del periodismo, que obligan a la investigación y verificación de la información antes de su publicación, los medios nacionales que cayeron en la trampa de difundir sin conocer, incurrieron en una falta que, además, se dejó continuar al no corregir la información posteriormente.
El problema radica en los encargados de las redes sociales, los llamados "media manager" o "community manager", figuras creadas a partir del desarrollo de la web 2.0 que llegaron a los medios con el afiche de especialistas en el manejo de redes sociales pero que poco o nada saben de técnica periodística por lo que se limitan a replicar información sin hacer el mínimo intentó de verificación.
El hecho, aparentemente inocuo, tiene un impacto severo en la credibilidad de los medios, este sí, factor crucial en la pelea por la audiencia y los lectores en un ambiente hipermediado como es internet.
Dar por buena, y publicar, información falsa a pesar de que ha sido desmentida; abre espacio a una duda razonable respecto a la capacidad del medio o a sus intereses político-económicos al difundir hechos cuya veracidad ha sido refutada.
El periodismo en la era de la web 2.0 ha cambiado y transformado muchas cosas, entre ellas, la facilidad de verificar, o al menos contrastar, la información a la que se tiene alcance. Un simple gogleo del nombre de Fabiana Leis habría servido para descubrir que la actriz ya había desmentido la afirmación; más aún, una pasada por la página de la presidencia de Uruguay habría permitido verificar que el cargo no lo ocupa la actriz sino otra persona, elementos suficientes para decidir no publicar la nota.
El respeto a los lectores y seguidores en la red, pero sobre todo, al periodismo en sí, obliga a reconocer el error y rectificar la información, en juego está el valor máximo del medio, su credibilidad (tan lastimada) ante una sociedad cada vez más globalmente mediatizada.

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"Silencio Forzado" Documental de Article 19 sobre la situación del periodismo en México

Documental El Tunel (Completo)

PRESUNTO CULPABLE (completa)